CRÍTICA
por Pedro
Luis Pascual Lacal
Tiempo
perdido

La idea de
viajar en el tiempo no es una idea novedosa, sino
más bien una aspiración utópica del hombre
moderno. La tecnología, cada vez más avanzada,
invita a soñar al ser humano, y éste lo hace
con volver atrás y rescribir en el libro del
pasado.
Bonita
fantasía que por suerte o desgracia no puede
llevarse a cabo. Pero seamos francos, leyendo la
novela de H.G Wells o viendo
la película dirigida por su biznieto ¿Realmente
es recomendable intentarlo en el hipotético caso
de que se pudiera? Parece que con la moraleja que
se desprende de lo visto y leído afirmaríamos
con rotundidad que no.
Ésta es la
verdadera esencia de La máquina del
tiempo. A pesar de basarse en una
novela legendaria los guionistas Duncan y Logan no
han sabido dotar al argumento de un ritmo
adecuado y adolece en todo el metraje de
la magia que debe desprender una historia de
tales dimensiones como es viajar en el tiempo.
Como
precedente muy válido se encuentra el film de George Pal
El tiempo en sus manos, una cinta
de 1960 que con las limitaciones propias de la
época nos presenta un amplio abanico de temas
que nos hace reflexionar, fruto de una historia
mucho más consistente que la de ahora. Más
consistente también por la fuerza de sus
protagonistas ya que el papel de Rod Taylor es más
denso que el de Guy Pearce. Este
fenomenal actor que ya hemos visto en la
fantástica Memento ha de
salvar las inseguridades de un personaje muy mal
cincelado por un argumento que cojea en sus
cimientos; a pesar de todo, tanto Pearce como su
acompañante, la bella cantante irlandesa Samantha
Mumba, realizan sendas interpretaciones
más que dignas y merecedoras de mejores
críticas.
Sin duda y,
a pesar del corto papel, Jeremy
Irons da la nota de
color y de calidad de la cinta de Simon
Wells. Irons siempre propenso a personajes
raros (en su acepción más amplia)
pone el toque de clase y de reflexión en un film
que, al igual que su personaje, destaca por su
fuerza visual.
Éste es
uno de los elementos fuertes de La máquina
del tiempo: sus efectos visuales. La
transformación del mundo en planos fijos es
digna de elogio y la partitura de Klaus
Badelt y Geoff Zanelli que
acompaña a estas imágenes la convierten, al
menos, es un entretenimiento parcialmente
efectivo.
Pero nada
más, y es que la cinta de Wells no tiene
personalidad, es otra megaproducción de
la incansable churrería
hollywoodiense muy bien resuelta en sus aspectos
visuales pero incompleta en los aspectos
narrativos y de argumento. Deja
insatisfecho al espectador que va más allá de
lo convencional y deja un poso agrio a los que
buscan sólo pasar un buen rato. Más
de lo mismo.
Imágenes
de La máquina del tiempo - Copyright © 2002
DreamWorks SKG y Warner Bros. Pictures.
Distribuidora en España: Warner Sogefilms. Todos
los derechos reservados.
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