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LA MÁQUINA DEL TIEMPO
(The time machine)


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Película ya disponible en DVD

Dirección: Simon Wells.
País:
USA.
Año: 2002.
Interpretación: Guy Pearce (Alexander Hartdegen), Jeremy Irons (Uber-Morlock), Yancey Arias (Toren), Phyllida Law (Mrs. Watchit), Mark Addy (Dr. David Philby), Sienna Guillory (Emma), Orlando Jones (Vox), Omero Mumba (Kalen), Samantha Mumba (Mara).
Guión: John Logan; basado en un guión de David Duncan y en la novela de H.G. Wells.
Producción: Walter F. Parkes y David Valdes.
Coproducción: John Logan.
Música: Klaus Badelt.
Fotografía:
Donald McAlpine.
Montaje: Wayne Wahrman.
Diseño de producción: Oliver Scholl.
Dirección artística: Christopher Burina-Mohr y Bruce Robert Hill.
Vestuario: Deena Appel.
Decorados: Victor J. Zolfo.

 

CRÍTICA por
José Luis Santos

No se puede burlar al destino. Esta premisa fue explotada con escaso acierto hace bien poco por James Wong en la casi ridícula "Destino final", pero semejante tentativa de presunta originalidad fue superada con creces ya por Herbert George Wells nada más y nada menos que en 1895, cuando escribió su primera novela, "La máquina de explorar el tiempo". Más de un siglo después, y según los productores por mera casualidad (¿por qué me cuesta tanto creerlo?) es su biznieto, Simon Wells, el elegido para plasmar en pantalla grande el ansiado reto de viajar por el tiempo desde la confesa referencia a la adaptación que en 1960 hiciera George Pal con "El tiempo en sus manos", a la que incluso el director ha querido incluir algún homenaje (por ejemplo con la aparición en un pequeño papel de su protagonista, la utilización de algún elemento de vestuario empleado en ella, o conservando ciertas similitudes en la recreación de la máquina).

Una vez más, Hollywood (en este caso la Dreamworks de Spielberg) trata de explotar el a priori fácil filón de la superproducción efectista tintada de cine de aventuras para fijar sus objetivos en el público más consumista, por otra parte el mercado más amplio. Sin embargo, el primer trabajo "de carne y hueso" de Simon Wells, hasta ahora realizador de la industria de la animación (cuyo principal logro es la co-dirección de "El príncipe de Egipto", también con Dreamworks) se muestra en mi opinión claramente fallido al no encontrar en ningún momento un punto sólido de equilibrio, dando la impresión de navegar a la deriva desde un romanticismo inicial insuflado artificialmente a la novela original (en un ejemplo más de la permanente obsesión del reciente cine comercial norteamericano de vertebrar cualquier historia a contar a partir de una historia de amor esbozada torpemente, sea el acontecimiento narrado el hundimiento del Titanic, el bombardeo de Pearl Harbor o la invención de una máquina del tiempo) y la evolución a través de un carrusel de aventuras no especialmente interesante hasta un cierto existencialismo pobremente expresado, argumentado y resuelto.

Con un inicio excesivamente dulzón aunque espléndidamente ambientado, el film hace concebir al espectador ciertas esperanzas de que lo mejor está aún por venir a través de los que sin duda son sus instantes más interesantes: la recreación de los viajes por el tiempo, con unas espléndidas representaciones de la máquina y la evolución de los elementos indicativos de la variación temporal (edificios, árboles, escaparates de las tiendas, orografía...). Sin embargo, este buen trabajo se ve malogrado por una narración plana, que busca mantener un ritmo frenético pero se ve herida de muerte por su continua irregularidad y constantes altibajos motivados por algunos pasajes de dudoso interés y discutible resolución, y por una manifiesta incapacidad para conseguir que la película en su conjunto cobre sentido y funcione como un todo.

A ello ayudan poco unos diálogos míseramente desnatados y unos personajes encorsetados en una pobre expresividad que reducen al mínimo el margen de maniobra de los actores. Guy Pierce ("L.A. Confidential", "Memento") hace un buen trabajo, pero éste se ve deslucido por la simpleza con la que está escrito un personaje que pudiera haber dado para mucho más. La cantante irlandesa debutante en las lides cinematográficas Samantha Mumba (por cierto acompañada en la aventura por su verdadero hermano pequeño) evidencia a mi modo de ver que en el intento de diversificar sus actividades quizás la dirección correcta hubiera sido la de las pasarelas, puesto que se limita a hacer un continuo pase de modelos en el que pasea sus rasgos exóticos como únicas e insuficientes credenciales. Tras ellos, entre los secundarios llama la atención especialmente la estruendosa infrautilización de un actor tan convincente como Mark Addy ("Full Monthy"), el lastre que para la cinta supone al menos en mi opinión el personaje de Orlando Jones (hace apenas un año el payaso principal del impresentable circo de Ivan Reitman "Evolution") y la casi innecesaria presencia en los títulos de crédito de Jeremy Irons (por el tiempo que permanece en pantalla y las toneladas de maquillaje hubiera dado igual que fuera él o el mismísimo Michael Jackson –de hecho a Jackson casi no hubiera sido necesario maquillarle–). En resumen, de no ser por los abundantes medios y los estimables efectos especiales en los viajes por el tiempo, la rigidez de los actores y la torpeza del guión le harían pensar a uno que está viendo uno de los pretenciosamente llamados "Grandes Relatos" de Tele 5, que en el fondo no dejan de ser producciones de serie B únicamente para televisión, y eso es ni más ni menos lo que parece esta "La máqina del tiempo".

H.G. Wells demostró con obras como "El hombe invisible", "La guerra de los mundos" y "Las cosas del futuro" que tenía inquietudes anticipadas al tiempo que le tocó vivir (de hecho con su obra posterior, más encuadrada en la filosofía y la política, en la que también viajó al futuro, aunque esta vez ideológica y socialmente, defendió los derechos de las mujeres, atacó al capitalismo irresponsable, criticó la guerra, y sobre todo se preocupó siempre por la supervivencia de la sociedad contemporánea), y ya desde "La máquina de explorar el tiempo" evidenció su facilidad para sacar conclusiones acertadas, obteniendo como resultado de su viaje (respetado en la película, aunque expuesto de manera torpe) que "nuestra máquina para viajar al pasado son los recuerdos, y para viajar al futuro son los sueños". Seamos medianamente benévolos y quedémonos con el aspecto de mediocre recuerdo de Simon Wells a su bisabuelo, porque a nivel de sueños…la verdad, su algo más que libre revisión de "La máquina del tiempo"aporta más bien poco.


Imágenes de La máquina del tiempo - Copyright © 2002 DreamWorks SKG y Warner Bros. Pictures. Distribuidora en España: Warner Sogefilms. Todos los derechos reservados.

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