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ES OTRA ESTÚPIDA PELÍCULA AMERICANA
(Not another teen movie)
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Dirección: Joel
Gallen.
País: USA.
Año: 2001.
Duración: 89 min.
Interpretación: Chyler
Leigh (Janey Briggs, la chica fea que es bonita),
Heidi Androl (Molly), Jaime Pressly (Priscilla,
la malévola cheerleader), Chris Evans (Jake
Wyler, el atleta popular), Mia Kirshner
(Catherine Wyler, la villana), Eric Christian
Olsen (Austin, el rubio presumido), Cody McMains
(Mitch Briggs, un vírgen desesperado), Deon
Richmond (Malik, el típico chico negro), Eric
Jungmann (Ricky, el mejor amigo obsesionado), Ron
Lester (Reggie Ray, el gordito tonto), Samm
Levine (Bruce, un vírgen desesperado), Lacey
Chabert (Amanda Becker, la chica perfecta), Sam
Huntington (Ox, un vírgen desesperado), Joanna
Garcia (Sandy Sue, la cheerleader de los 50),
Cerina Vincent (Areola, la estudiante extranjera)
Riley Smith (Les, el hermoso chico raro), Randy
Quaid (Mr. Briggs, el padre desempleado).
Guión: Michael
G. Bender & Adam Jay Epstein & Andrew
Jacobson y Phil Beauman & Buddy Johnson.
Producción: Neal H.
Moritz.
Música: Theodore
Shapiro.
Fotografía: Reynaldo Villalobos.
Montaje: Steven
Welch.
Diseño de producción: Joseph
T. Garrity.
Dirección artística: Jay
Pelissier.
Vestuario:
Florence-Isabelle Megginson.
Decorados: Melissa
M. Levander. |
CRÍTICA
Joaquín
R. Fernández
Puntuación:
1 /10
Banda Sonora: *****
¿Qué
harían ustedes si tuviesen entre sus manos una
invitación para ir al cine? ¿Qué sucedería si
sólo les quedasen unos días para poder
utilizarla? Pero... ¿y si la única novedad
semanal que emitiera el complejo cinematográfico
en cuestión fuera "No Es Otra Estúpida
Película Americana"? Supongo que se
preguntarán el porqué de tanta excusa, pero es
que no tienen ni idea de lo que he sufrido
aguantando semejante tostón. Háganme caso,
revisen cualquier otro filme que ya hayan visto y
aún permanezca en la cartelera; ni se
les ocurra meterse en una sala en la que se emita
este detestable engendro (a no ser que
sean adolescentes en celo y sin cerebro, capaces
incluso de tragarse este tipo de bodrios).
No busquen
un argumento en este sinsentido (si acaso, el
típico de "patito feo se transforma en
cisne"), sino un cúmulo de groserías,
tacos y perogrulladas sin fin que parecen sacadas
directamente de un vertedero de basura. Ya desde
los primeros minutos de la cinta, en los que una
jovencita se masturba ante los incómodos ojos de
su padre, su hermano e incluso del cura del
pueblo, uno se da cuenta de por dónde van los
tiros. La inteligencia brilla por su ausencia
(esto no es "Election"),
produciéndose una soez competición por
ver qué producirá mayor asco en el espectador.
Déjenme
darles unos ejemplos de la "elegancia"
del filme: lesbianas con una diferencia de edad
de cincuenta años que se besuquean entre babas;
jovencitas que desean compulsivamente acostarse
con su hermano; secuencias escatológicas en las
que los protagonistas terminan embadurnados de
heces y orina... ¿Quieren que siga? Ahora llega
la pregunta: ¿cómo es posible que un producto
de estas características logre recaudar en los
Estados Unidos casi cuarenta millones de
dólares? ¿Es que su sociedad está
completamente "idiotizada"? Porque, no
nos engañemos, esto no es una sátira
del cine de adolescentes; esa premisa con la que
se anuncia el filme es tan sólo una excusa
para hacer creer a algunos incautos que, en
realidad, nos hallamos ante una demoledora
crítica del "estilo de vida
americano". Dios mío, espero que nadie se
lo trague, pues gags inteligentes sólo hay dos.
Uno, la parodia que se hace del cine musical;
dos, la ironía racial que se produce cuando
aparece un personaje negro (como todos sabemos,
son simples comparsas en las producciones
juveniles). El resto, un auténtico desperdicio
que, desgraciadamente, seguiremos contemplando en
los múltiples e idénticos despropósitos que se
están gestando en los estudios de Hollywood. Y
luego algunos se escandalizan si en la pantalla
se ve una gota de sangre... ¡Cuánta
hipocresía!
La
banda sonora, inaguantable cuando los ritmos y
las canciones relegan a un lado la partitura
instrumental, hará las delicias de los que
disfrutan con el ruido. La música de Theodore
Shapiro posee, sin embargo, cierta
inteligencia, pues se vuelve exagerada y
efectista en los momentos oportunos,
aliviándonos al comprobar que al menos hay
profesionales que se toman en serio su trabajo;
lástima la inclusión de piezas machaconas y
redundantes, alguna concesión se tenía que
hacer. Atención a la parodia musical de "American
Beauty" y a la utilización del
tema central de "El Equipo A" cuando se
produce el cameo de Mr. T.
Imágenes
No es otra estúpida película americana -
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