CRÍTICA
Joaquín
R. Fernández
Puntuación:
4.5 /
10
Banda Sonora Original: *****
Hay
películas que, a pesar de poseer una
acumulación de deficiencias insalvables, no
producen en el espectador una exagerada
sensación de mediocridad. Eso sucede claramente
con Snow Dogs, un filme que irritará enormemente
a los que paguen por verlo en el cine, siendo su
exhibición mucho más adecuada para los formatos
domésticos. Al tratarse de una ligera
producción familiar destinada al
contento de un público no muy exigente, ¿qué
importan los incontables tópicos que atesora su
guión? Dura poco, hay escenas con el habitual
toque Disney y se olvida tan pronto como se
consume. Es un producto muy menor, por supuesto,
pero aquéllos que la vayan a ver ya saben lo que
se van a encontrar. Eso sí, que alguien me
explique cómo ha sido posible que esta
producción haya superado los setenta millones de
dólares en la taquilla estadounidense.
Desgraciadamente, esto reafirmará la política
de Disney de estrenar en la pantalla grande
productos originariamente pensados para el
mercado videográfico (como ha sucedido con Peter Pan 2).
El
argumento de Snow Dogs es de lo más ramplón. Ted,
un exitoso dentista, se entera de que en realidad
es un hijo adoptado cuando su verdadera madre
fallece. Tras el inicial y comprensible shock,
viajará hasta Alaska para participar en la
lectura del testamento de la difunta, que le
legará, entre otras cosas, unos cuantos perros
de nieve, muy apreciados por sus triunfos en las
carreras que se celebran por esos lares. Por
supuesto, Ted tendrá que aclimatarse a esta
nueva compañía, lo que da lugar a escenas
presuntamente cómicas y, faltaría más,
sensibleras. Como suele suceder en este tipo de
películas, la presencia de los animales es lo
mejor de la cinta, aunque aquí quizás no estén
del todo aprovechados, cobrando mayor
protagonismo las vicisitudes de los
protagonistas, que, a fin de cuentas, para eso
cobran más y saben hablar.
Y, la
verdad, Cuba Gooding Jr. y James
Coburn se toman el asunto
bastante en serio, existiendo una agradable
química entre ellos (algo que era
importantísimo para el buen devenir de la
historia, aunque no les diré por qué). El
realizador, Brian Levant, no
consigue sorprendernos en ningún momento, aunque
justo es reconocer un par de buenos pasajes: el
despegue de la avioneta mientras aterriza un
avión comercial, y la primera aparición de
Jack.
Y en cuanto
a John Debney, su
música es muy agradable, moviéndose
entre las fanfarrias (la llegada de la avioneta
al pueblo), la delicadeza (el encuentro de Ted
con uno de los perros) y la comicidad (las
múltiples caídas que pueblan la cinta).
En
definitiva, entretenida para el
público que sólo busca pasar el rato (y que
tiene derecho a ello), e insoportable para
aquéllos que persiguen algo más en el cine.
Avisados quedan.
Imágenes
de Snow dogs - Copyright © 2002 Walt Disney
Pictures. Todos los derechos reservados.
|