CRÍTICA
Joaquín
R. Fernández
Puntuación:
6 /
10
Banda Sonora: *****
Es
inevitable: aunque Vanilla Sky puede
valorarse sin necesidad de tener en cuenta que se
trata de la adaptación de una reciente película
española, no deja de ser divertido introducirse
en el previsible juego de las semejanzas y las
diferencias. El espectador virgen (aquél
que nunca ha visto Abre
los Ojos)
se encontrará con un nada convencional producto
de Hollywood, un filme pausado e inteligente en
el que casi no hay concesiones al espectáculo. No
obstante, también hallará una película cuya
narración se vuelve demasiado morosa durante su
primera mitad, provocando con ello una
irregularidad latente. Si uno se deja embaucar
por el retorcido rompecabezas que en su día
urdió Alejandro Amenábar, se
encontrará bastante satisfecho tras visionar
esta curiosa experiencia cinematográfica. Por
contra, si los propios bostezos no le dejan a uno
ni escuchar lo que dicen los personajes, entonces
mejor será que en otra ocasión se vaya a ver
algo más ligerito.
Los que ya
hayan visto Abre los Ojos y no les quede
ninguna sorpresa por descubrir, pueden dedicarse
a analizar esos parecidos que comentaba antes.
Verán entonces cómo Cameron
Crowe ha conservado todos
los aciertos de la cinta original, pero no ha
remozado los defectos, pues éstos son igual de
vívidos que en su exitoso antecedente.
La primera hora, salvo el soberbio prólogo en el
que un solitario Cruise corre a través de Times
Square, es lenta y, aparentemente, no sucede
nada. Amenábar ya dijo en su día que era
consciente de ello, pero necesitaba semejante
desarrollo para poder explicar con dignidad la
historia que quería contar. Crowe sigue casi con
fidelidad el guión del realizador español,
añadiendo algunos apuntes novedosos, como la
inclusión del Consejo de los "siete
enanitos". Lo más curioso, sin embargo, es
que Vanilla Sky imita con descaro muchas de las
escenas de Abre los Ojos (la discoteca,
David mirándose al espejo), habiendo encuadres
idénticos y diálogos sacados directamente del
libreto original. Por
suerte, mantiene el espíritu final de la
primera obra, de ahí ese fascinante viaje a la
verdad que se produce cuando el protagonista se
introduce en el ascensor de Life Extension. Son
unos minutos finales poéticos, realmente
hermosos y con certeza muy poderosos e
hipnóticos. Lástima, pues, que no se hayan
corregido las deficiencias que anteriormente
comenté.
Tom
Cruise, que luce una
petulante sonrisa durante la mitad del metraje,
solamente está acertado en los momentos más
dramáticos de la película. El resto,
toda una coreografía de sus habituales gestos,
tan exagerados como insoportables. Penélope
Cruz y Cameron Diaz
exhiben todo aquello que requieren sus
personajes: candor y ambigüedad,
respectivamente.
Finalmente,
es imposible valorar la brevísima música
incidental que Nancy Wilson ha
compuesto para el filme. Porque, en realidad, la
banda sonora de Vanilla Sky
está formada por un descomedido conjunto de
canciones que, en ocasiones, hasta molestan.
Se echa de menos la presencia de una verdadera
partitura dramática que acompañe a algunas de
las secuencias cumbre de esta controvertida obra.
Imágenes
de Vanilla sky - Copyright © 2001 Cruise-Wagner
Productions. Todos los derechos reservados.
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