CRÍTICA
Pedro
Luis Pascual Lacal
Orgía
sangrienta

Cuando Stephen
Norrington realizó la primera película de
Blade en el año 1998 seguro que no imaginaba el
éxito que generaría las aventuras del
"vampiro que puede ver el Sol". Y es
que el caso de este film, protagonizado por el
siempre espectacular Wesley Snipes (recordad "Demolition
Man"), es muy curioso y ha sido
convertido en una cinta de culto para los amantes
del cine de terror y acción.
Por este
hecho y porque, en principio, las aventuras del
despiadado Blade están ideadas para conformar
una trilogía, tenemos ante nuestros ojos la
segunda secuela. Una película, que al igual que
la primera, destaca por su ritmo
trepidante y por la especta-cularidad en las
acciones de lu-cha. La sensación de
estar subido a una vertiginosa montaña rusa es
la emoción latente en cualquier especta-dor que
vea Blade II. Y es que el excéntrico
director mejicano Guiller-mo del Toro ("Cronos", "El espinazo
del diablo") ha
logrado reunir los ingre-dientes necesarios para
conseguir una cinta visualmente espec-tacular y
que gracias a ello haga olvidar por completo el
infantil argumento que presenta. Un argumento
que, sin embargo, no es ni siquiera una parte
secundaria en el metraje sino que representa una
parte nimia en un film al que nadie va a ver por
la brillantez de la trama o por la complejidad
psicológica de sus personajes. Quien vaya a ver
"Blade II" sabe que paga un billete
para subirse en una atracción de feria durante
dos horas y disfrutar de baños de sangre, luchas
multitudinarias, decapitaciones, golpes de artes
marciales...
Un
aspecto a destacar en "Blade II" es su
banda sonora. Marco
Beltrami ha sido el encargado de diseñar
uno de los pilares en los que se sustenta la
historia del héroe de Marvel. La música en
Blade II está en una sincronía
perfecta con la fuerza visual de las imágenes. Y
temas de Ice Cube, Eve, Fatboy Slim, Gorillaz o Massive
Attack constituyen una recopilación de
doce temas que subrayan el carácter verdadero y
la esencia de la cinta de Del Toro.
Esencia a
la que da vida Wesley Snipes. El corpulento actor
de Florida ha realizado uno de los filmes más
exigentes en el plano físico y ha respondido con
creces. Él es Blade y sin él no existiría el
mito de este vampiro.
Para el
final dejamos a "nuestro" Santiago
Segura. Demostrando que de vergüenza anda
escaso, este singular actor-director da vida en
palabras de Del Toro a "un vampiro
guarro" y da el toque de humor en una cinta
que ya causa estragos en las taquillas y que
promete volver con una tercera parte. Mientras,
"blademaniacos", disfrutad de esta
orgía sangrienta.
Imágenes
de Blade II - Copyright © 2002 New Line Cinema.
Fotos por Bruce Talamon. Distribuidora en
España: TriPictures. Todos los derechos
reservados.
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