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cartel |
Dirección: Gillian
Armstrong.
Países: Reino Unido, Australia.
Año: 2001.
Duración: 121 min.
Interpretación: Cate
Blanchett (Charlotte Gray), James Fleet (Richard
Cannerly), Billy Crudup (Julien Lavade), Michael
Gambon (Levarde), Abigail Cruttenden (Daisy),
Charlotte McDougall (Sally), Robert Hands
(Borowski), Wolf Kahler (Lindermann), John Pierce
Jones (Ms. morceau), John Benfield (Loque), Lewis
Crutch (Andre Duguay), Anton Lesser (Renech),
Rupert Penry-Jones (Peter Gregory), Mathew Plato
(Jacob Duguay), Robert Shannon (Bernard).
Guión: Jeremy
Brock; basado en la novela de Sebastian Faulks.
Producción: Sarah
Curtis y Douglas Rae.
Música: Stephen
Warbeck.
Fotografía: Dion Beebe.
Montaje: Nicholas
Beauman.
Diseño de producción: Joseph
Bennett.
Dirección artística: David
Allday y Su Whitaker.
Vestuario: Janty
Yates.
Decorados: Joanne
Woollard. |
CRÍTICA
por José
Luis Santos
A pesar de
los torpes intentos de los miopes de siempre por
convencernos de ello (en cine hay unos cuantos,
especialmente en Hollywood), no siempre las cosas
son blancas o ne-gras. Es más, yo diría que
casi nunca se limitan a esos extremos trillados,
y en la realidad nos encontramos con que entre
ambos hay toda una gama de grises plagada de
claroscuros, lu-ces y sombras que matizan el
lienzo hasta ridiculizar cualquier esquema tan
simplista. Es por esto que el he-cho de que la
coproducción anglo-australiana "Charlotte
Gray" plantee abordar estos grises en el
inicio de su narración resulta un esfuerzo
agradecible, más aún en un escenario tan
vocacionalmente mani-queísta como puede ser la
2ª Guerra Mundial. Plantear que en la práctica
las cosas son más complejas que el eterno slogan
de buenos contra malos ajeno a análisis más
profundos enriquece sin duda el prisma, y ello
cobra total sentido cuando abordamos la historia
de una agente del S.O.E. (el Ejecutivo de
Operaciones Especiales para infiltrar agentes
británicos por Europa durante la lucha contra
los nazis), que el propio Winston Churchill
definiera como "el ministerio de la guerra
poco honorable", y es que por mucho que las
anodinas entregas de 007 o la impeorable
"Misión Imposible II" se empeñen en
demostrarnos lo contrario, los ser-vicios
secretos lo son precisamente por la sencilla
razón de que lo que hacen la mayoría de las
veces no se puede contar.
La
australiana Gillian Armstrong, co-nocida
en las pantallas comerciales sobre todo por su
remake de "Mujer-citas", nos presenta
un nuevo trabajo en el que adapta con guión de Jeremy
Brock (con el que ya colaborara en
"Mrs. Brown") una novela de Sebas-tian
Faulks. Para ello desarrolla una muy buena
ambientación en el sur de Francia recreando lo
que los france-ses aún denominan "los años
oscu-ros" que tantas heridas difíciles de
ci-catrizar dejaran en la mal llamada "zona
libre" que colaboraba con los nazis bajo el
régimen de Vichy, hasta el punto de que la
directora señala que durante el rodaje "el
impacto visual de los tanques repletos de
soldados alemanes avanzando por las estrechas
calles fue algo que inquietó de forma visible a
los residentes más viejos del lugar". Como
complemento a la recreación física, Armstrong
hace gala de una reali-zación impecable y
academicista, cuidadosa con todos los detalles y
que mima cada plano con esmero. Un
esmero empleado igualmente en la elección del
reparto, prácticamente redondo y que contribuye
a darle credibilidad a la historia. Hace años,
cuando Cate Blanchett
representaba la obra "Plenty" en un
teatro londinense, y el proyecto cinematográfico
de "Charlotte Gray" ni siquiera
existía aún, el propio autor de la novela le
entregó al portero del local al final de la
función de noche un paquete con un ejemplar de
su libro y una nota que decía "Si
alguna vez se adapta al cine, usted sería una
Charlotte perfecta". Y visto ahora el
resultado no cabe duda de que acertó. Blanchett,
que comenzara a impresionar a crítica y público
de la mano de David Mamet en el teatro, y que ya
trabajara con Gillian Armstrong en "Oscar y
Lucinda", se confirma como una de esas pocas
actrices tocadas por una varita mágica, y a lo
largo de este año lo ha demostrado siendo
personajes tan variopintos como Annie en
"Premonición", Kate en
"Bandits", Galadriel en "El señor
de los anillos", Petal en "Atando
cabos" o ahora Dominique/Charlotte
Gray. Porque Cate Blanchet no actúa ni
interpreta, simplemente es, y cada pliego de su
rostro, destello de su mirada o movimiento de su
cuerpo convencen a la cámara de ello y llenan la
pantalla por completo, sea cual fuere el
nivel e interés de la película. Su recital se
convierte en el alma de la cinta, y se
complementa bien con un acertado Billy
Cudrup ("El secreto de los
Abbott", "Casi famosos"), formando
una pareja con química que además se ve
respaldada por secundarios sólidos como el
irlandés Michael Gam-bon (al que
hace poco veíamos asesinado doblemente en "Gosford
Park"), Ron Cook ("Chocolat") o
el televisivo Anton Lesser.
Si
recapitulamos hasta aquí, nos en-contramos con
una película bien am-bientada, bien dirigida y
bien inter-pretada. Sin embargo en mi opinión le
falta algo que me deja frío. El guión de Brock
no termina de funcionar del todo, mostrándose
algo disperso y quedándose sus pretensiones
inicia-les de complejidad apenas en una
declaración de intenciones. En con-junto con la
virtuosa dirección uno echa en falta algo de
chispa, de ver-dadero sentimiento, de tripas para
transmitir emociones y meter del todo al
espectador en medio de la acción (no tengo muy
claro que deba rodarse una historia sobre
espionaje y guerrillas en la 2ª Guerra Mundial
como si fueran "Las normas de la casa de la
sidra"), lo cual sólo consigue en algunos
momentos, acusándose ciertos altibajos. Se
echa de menos una mayor am-bición para
trascender definitivamente más allá del melo-drama
romántico e implicar a la cámara en el dolor
que se pretende transmitir (quien haya
visto en "Silencio roto" a Montxo
Armendáriz recrear también heridas de guerra
entenderá a lo que me refiero), a lo cual no
ayuda un final que se rinde en exceso al pastel y
pierde en intensidad. Dice su directora que
"Charlotte Gray" "es una
maravillosa mezcla de historia de amor y de
aventuras y describe una emocionante trayectoria
humana". Eso es precisamente lo que yo
eché de menos, capacidad para transmitir
emociones
que no terminé de encontrar... y
que podrían haber convertido este producto digno
en una gran película.
Imágenes
de Charlotte Gray - Copyright © 2001 Warner
Bros. y Universal Pictures. Distribuidora en
España: UIP. Fotos por Jaap Buitendijk. Todos
los derechos reservados.
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