SOBRE
LA PRODUCCIÓN
© 1982 Universal Pictures
EL
COMIENZO DE UNA LEYENDA
"Tiene
miedo. Está completamente solo. Está a
3.000.000 de años luz de su casa".
Así rezaba
el anuncio original de promoción de E.T, el
Extraterrestre. Prometía ser un film de
aventura, sentimientos y epopeya celestial, y lo
que el público finalmente vio en la gran
pantalla fue más allá de lo que prometía la
campaña promocional.
Pero, como
tantas veces ocurre con las leyendas, E.T. no
nació completamente formada y definida, sino que
vio la luz por primera vez como una historia muy
distinta y posteriormente fue mutando
orgánicamente hasta convertirse en la historia
que conocemos tan bien hoy en día. En un primer
momento, Steven Spielberg sintió curiosidad por
una historia que había encontrado mientras
investigaba para su película anterior acerca del
primer encuentro del ser humano con seres de otro
planeta, Encuentros en la Tercera Fase.
"Tenía
que ver con una familia granjera que una noche
fue aterrorizada por pequeñas criaturas
extraterrestres tipo Gremlin que no hacían más
que intentar asaltar la casa, montar a las vacas
en el corral y, en general, volverles
locos", recuerda Spielberg. Se llegó a
escribir un primer guión de esta historia que se
tituló Cielos Nocturnos (Night Skies). "Pero
cuando leí el guión, me di cuenta de que no era
la película que yo quería dirigir. Me obligaba
a volverme contra mí mismo y mis
creencias".
Ya desde
niño, Spielberg se sentía intrigado por la idea
de que los extraterrestres, si visitaban nuestro
planeta, pudiesen ser entes amistosos en lugar de
hostiles. "Vi mi primera lluvia de
meteoritos cuando tenía 4 ó 5 años",
recuerda. "Mi padre me llevó a la mitad de
ninguna parte en Nueva Jersey, sacamos una manta
y la extendimos, nos tumbamos mirando hacia el
cielo y vimos un montón de rayos de luz que
cruzaban el cielo. Nunca se me ocurrió que eso
podría dar miedo. Mi padre leía mucha
ciencia-ficción, normalmente trataba sobre
horribles alienígenas que querían apoderarse de
la Tierra; pero mi padre siempre me decía que si
los alienígenas tenían los conocimientos para
viajar años luz de un sitio a otro, él no
entendía por qué iban a hacerlo para ser
agresivos u hostiles, sino que lo harían porque
sentirían curiosidad y querrían compartir sus
conocimientos con otros sistemas planetarios y
otras especies menos avanzadas. Mi padre siempre
me inculcó que si hay algo ahí fuera es bueno,
no malo".
Pero había
un detalle del guión de Cielos Nocturnos
(Night Skies) que atraía mucho a
Spielberg, al final de la historia uno de los
alienígenas se quedaba abandonado en la Tierra.
Spielberg guardó el proyecto en un cajón, pero
siguió dando vueltas a la idea de hacer una
película sobre un encuentro entre dos mundos.
Finalmente, recurrió a sus pensamientos y
recuerdos más íntimos para empezar a trazar lo
que en última instancia se convertiría, y sigue
siendo hoy día, su obra más personal.
"Siempre había querido contar la historia
de cómo reacciona un niño cuando sus padres se
separan y él sólo tiene 10 años", dice
Spielberg, "y de cómo esto afecta a su
vida. Quizá E.T. fuera una fantasía mía
desde la niñez, para que me sintiese menos solo
en la vida. Es el sueño infantil de un amigo
especial que rescata a un niño de la tristeza
del divorcio".
Estas ideas
imprecisas finalmente se plasmaron en algo
concreto un día que Spielberg miraba unas
conchas de mar mientras se encontraba rodeado de
dunas a miles de kilómetros de casa.
"Estábamos
rodando En Busca del Arca Perdida. Un
director solitario sentado en mitad del desierto
de Túnez rodando una película para el público
de la primera sesión de los sábados. Me sentía
un poco aislado de mí mismo, lo que ocurre a
menudo cuando diriges, y de repente se hizo la
luz y tenía el concepto. De un momento a otro,
la historia de E.T. inundó mi cabeza y
durante los siguientes días tomó más forma,
con un principio, un desarrollo y un final".
Spielberg
recuerda que le encantaba El Corcel Negro (The
Black Stallion), la historia de la amistad
que se forja entre un niño y un caballo cuando
se encuentran abandonados tras un desastre en
alta mar, una película con la dirección
elegante y, a menudo, silenciosa de Carroll
Ballard. La autora del guión de esa película
era una joven escritora llamada Melissa Mathison
que casualmente se encontraba en el rodaje de En
Busca del Arca Perdida en Túnez junto a su
marido (ex), Harrison Ford. "Trabajaba en un
guión basado en un libro del que había comprado
los derechos y me sentía bastante descontenta
con el resultado y conmigo misma", recuerda
Mathison. "Un día, Steven y yo estábamos
dando la vuelta a unas piedras buscando
escorpiones cuando me preguntó si consideraría
escribir un guión para él. Le contesté que no
pensaba volver a escribir, me sentía francamente
fracasada por el resultado del proyecto en el que
estaba trabajando. Pero Steven me contó la idea
de todos modos. ¿Y si un pequeño alienígena
llegase a la Tierra y le acogiesen unos
niños?"
"Me
pareció que Melissa era una elección genial
para escribir E.T.", recuerda
Spielberg. "Le encantan los niños, los
cuentos de niños, las fábulas y los cuentos de
hadas, aparte de su conexión con la
naturaleza."
Y Mathison
no pudo evitar sentir algo de curiosidad.
"La idea de una película para niños sobre
alguien del espacio exterior me pareció tan
única y tan intrigante que quería
hacerlo", dice ella.
Spielberg y
su socia desde hace años, Kathleen Kennedy,
convencieron a Mathison de que por lo menos
intentase escribir un primer borrador cuando
volviese a Los Angeles. "Recuerdo que
escribía durante cuatro o cinco días en un
pequeño despacho de Hollywood, luego me metía
en el coche e iba a Marina del Rey donde Steven
montaba en un pequeño piso de la playa",
dice Mathison. "Le traía unas cuantas
páginas y nos sentábamos a hablar sobre cómo
sería el próximo trozo a escribir. Tardamos
unas ocho semanas en conseguir un primer
borrador, lo que es relativamente poco tiempo. La
historia evolucionó y se desarrolló de un modo
increíblemente orgánico".
"Melissa
venía a verme donde estaba montando En Busca
del Arca Perdida, traía una grabadora y nos
poníamos a hablar sin parar. Básicamente, yo
tenía claro la estructura y el desarrollo
narrativo, pero todos los momentos mágicos, como
la conexión psíquica entre E.T. y Elliott, son
obra de Melissa, además del diálogo. Ella puso
palabras a mi historia y es un guión
increíble".
Para cuando
Mathison empezó a escribir ya tenía un boceto
de cómo sería E.T. En las primeras reuniones
con Spielberg habían decidido que el pequeño
alienígena sería feo, aunque no daría miedo,
se parecería a una tortuga sin caparazón.
"El amor que iba a recibir no sería porque
era mono", explica Mathison.
Mathison
entregó el primer borrador de 107 páginas a
Spielberg. "Lo leí en una hora",
recuerda el director, "lo que no es normal
para mí, porque soy un lector lento. Me dejó
sin aliento. Era muy honrado, y la voz de Melissa
me llegó directamente al corazón. Estaba listo
para rodar el mismo día que leí el
guión".
De hecho,
después de leer el guión, Spielberg fue en
busca de Kathleen Kennedy, la encontró en un
comedor del estudio y le dijo: "No pidas
postre, ¡el guión de Melissa es el
postre!".
Acto
seguido, Spielberg llevó el guión de Mathison a
su amigo y mentor Sidney Sheinberg, director de
Universal Pictures, junto a un busto en arcilla
de E.T. y algunos dibujos realizados por Ed
Verreaux. Al día siguiente, Sheinberg llamó al
joven director y le dijo que adelante.
Sigue:
Crear
y construir E.T.
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Fuente: UIP
España
Imágenes
y notas de producción de E.T. El extraterrestre
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