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E.T. EL EXTRATERRESTRE [20º Aniversario]
(E.T. The extra-terrestrial)


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Dirección: Steven Spielberg.
País:
USA.
Año reestreno: 2002.
Año cinta original: 1982.
Duración reestreno: 120 min.
Duración cinta original:
115 min.
Interpretación: Henry Thomas (Elliott); Dee Wallace Stone (Mary), Peter Coyote (Keys), Robert MacNaughton (Michael), Drew Barrymore (Gertie), Thomas Howell (Tyler), Sean Frye (Steve), .
Guión: Melissa Mathison.
Producción: Steven Spielberg y Kathleen Kennedy.
Música: John Williams.
Fotografía:
Allen Daviau.
Montaje: Carol Littleton.
Diseño de producción: James D. Bissell.
Decorados: Jackie Carr.
Vestuario: Deborah L. Scott.
Creador de E.T.: Carlo Rambaldi.

SOBRE LA PRODUCCIÓN
© 1982 Universal Pictures

RODAR... HACER CREÍBLE LO INCREÍBLE

El rodaje de E.T, el Extraterrestre empezó el 8 de septiembre de 1981 en Los Angeles y alrededores, en los estudios Laird (ahora estudios Culver) en Culver City y en las ciudades suburbanas de Tujunga y Northridge. Las escenas en el bosque de secuoyas se rodarían cerca de Crescent City, al Norte de California y cerca de la frontera con Oregón. El rodaje debía durar 65 días. Por razones de seguridad y para mantener en secreto el proyecto, el título anodino de rodaje fue La Vida de un Chico (A Boy’s Life).

El primer día se presentó un gran reto tanto para el director como para el joven actor. ¿Cómo conseguir que Henry Thomas, de 10 años, besase a una chica en los labios en la escena en la que Elliott libera a todas las ranas en clase para salvarlas de su terrible destino, la disección? "Henry no quería hacerlo a ningún precio", dice Spielberg, "y, si tenía que hacerlo, no quería ser actor. En ese momento, le vi abandonando toda su carrera, ¡por un simple beso!"

Thomas confirma los recuerdos de Spielberg: "Era la parte del guión que me causaba problemas. Recuerdo que cuando lo leí pensé: ‘Una nave espacial, mola. Un alienígena, mola. Pero, ¿besar a una chica? ¡Ni hablar! ¿De verdad tengo que hacerlo?’"

Finalmente, Thomas hizo de tripas corazón, puso morritos y la escena salió a la perfección. (La joven actriz a la que besa, Erika Eleniak, como él, ha crecido y ha seguido su carrera de actriz).

La imagen y el sentimiento de la película fueron cuidadosamente vigilados por Spielberg y el director de fotografía Allen Daviau, que ya había colaborado con el cineasta en el corto Amblin y para quien E.T. sería su gran debut en el mundo del largometraje. Decidieron que querían tener una imagen muy natural a la que añadirían un elemento de fantasía cuando E.T. interactuaba con Elliott y su familia.

Daviau también trabajó muy de cerca con el diseñador de producción James D. Bissell, que creó el mundo apropiado, tanto el conocido (el mundo doméstico del suburbio) como el desconocido (la escena inicial llena de niebla en la que E.T. y sus colegas botánicos examinan muestras del bosque de secuoyas).

"Una de las cosas que Steven tenía claras desde el principio", dice Daviau, "es que E.T sería un personaje cubierto de sombras y que apenas se vería al principio de la película, que nos llevaría un tiempo descubrirle. Experimentamos con distintos tonos de color para ello, su piel marrón con reflejos púrpura salió a consecuencia de esos primeros experimentos. Para la primera parte de la película decidimos usar un contraluz muy fuerte sobre E.T. que dejaba su rostro en la sombra y que sólo nos dejaba divisar el brillo de sus ojos".

"Una vez que teníamos colocada la luz de E.T.", continua Daviau, "entonces nos trabajábamos con la luz del resto de la escena para ver cómo lo encajábamos todo. Una de las primeras cosas que dije después de leer el guión fue que todo lo que tuviese que ver con la casa de Elliott, con el barrio y con su familia, tenía que ser muy real. Todo debía ser muy natural porque la magia tenía que arrancar con la presencia de E.T. La casa permanecería igual cara al exterior, pero la habitación de Elliott se vería transformada en un lugar mágico".

Uno de los detalles curiosos de la producción fue cómo los modelos de E.T. fueron tratados por el equipo y por el reparto, como si fueran de carne y hueso. Esto fue sobre todo grato para su diseñador Carlo Rambaldi. "Durante el rodaje todo el mundo olvidó que su interior era mecánico", dijo. Un día, un invitado ajeno a la producción se mofó de E.T. en el decorado. Fue castigado inmediatamente por el silencio del equipo y del reparto que no le veían la gracia. En otra ocasión, el ayudante de maquillaje encargado de repasar el modelo a escala real de E.T. para que su piel no diese aspecto de sequedad, le pidió que girase la cabeza... y los operarios accedieron, dándole un susto de muerte al maquillador.

Da igual de lo que estuviera hecho, E.T. era un personaje con presencia propia. "Era emocionante verle cobrar vida", recuerda Mathison. "El personaje se había ganado el respeto de todos, así que todos trataban al trozo de goma con respeto".

"Tratábamos con un alienígena que los tres chicos de la película, Henry, Drew y Robert, creían que era real", dice Daviau. "A pesar de ver a los operarios, los cables y los técnicos de efectos especiales al fondo, a pesar de que por su visión periférica veían que una palanca significaba un guiño, los chicos le trataban como a un ser de carne y hueso".

"Lo alucinante era que una vez que todo estaba listo, que las cámaras rodaban y que estabas dentro de la escena, todo era increíblemente real", recuerda Henry Thomas. "A mitad del rodaje, había trabajado tanto con E.T. que para mí todo era muy tangible. Me apoyaba en el aquí y ahora más que en experiencias previas".

"No creo que me costase menos llorar en ningún otro momento de mi vida", dice Drew Barrymore de sus momentos más tiernos con E.T.

"Una de las cosas que realmente ayudó a los chicos y a todo el equipo fue el hecho de que me empeñé en rodar la película con total continuidad", dice Spielberg. "Así, los chicos siempre sabían, emocionalmente, dónde habían estado el día anterior y no tenían ni idea de dónde iban a acabar al día siguiente. Así, como en la vida real, cada día era una sorpresa; y todas sus experiencias, acumuladas de un día para otro, se apilaban en sus corazones hasta que, finalmente, cuando E.T. se moría, Henry, Robert y Drew realmente creían que se moría. Su interpretación ya no se podía denominar actuación llegados a este punto. Simplemente estaban reaccionando al hecho de que su mejor amigo del universo se marchaba y les dejaba".

Los 12 operarios de E.T. también realizaron papeles únicos. "Siempre sentí que E.T. tenía 12 corazones", dice Spielberg, "y cada corazón pertenecía a cada uno de los operarios que debían mover un músculo en la mejilla, crear una sonrisa, un guiño o hacer que la sangre recorriese las venas de su cuello".

Los que también prestaron su corazón y su talento para dar vida a E.T. fueron los "intérpretes especiales de movimiento de E.T.", que llevaron en distintos momentos el "traje" alienígena. Pat Bilon (antiguo funcionario de la oficina del sheriff de Youngstown, Ohio, 85,45 centímetros de alto y apenas 45 kilos de peso que realizó la mayoría de escenas de E.T. caminando), Tamara De Treaux, Matthew De Merritt (que interpretó la escena de la borrachera de E.T.), Tina Palmer, Nancy MacLean y Pam Ybarra.

Uno de los retos a los que se enfrentaron Spielberg y compañía al articular al pequeño alienígena fue el de conseguir total destreza en las manos y brazos de E.T., para que pudiese realizar funciones como coger una flor con delicadeza o coger los pequeñísimos caramelos Reese (aunque originalmente se iba a usar otra marca según el guión, la compañía en cuestión declinó el honor de participar en la película y por tanto dieron un empujón fortísimo a sus competidores). "Los brazos mecánicos que diseñó Carlo Rambaldi fueron realmente geniales", recuerda Spielberg, "pero siendo la tecnología de principios de los 80 lo que era, tenían lo que yo llamo un efecto ‘wogga wogga’. El brazo se paraba y hacía ‘wogga wogga’ como dando sacudidas, y yo necesitaba que E.T. tuviese brazos gráciles, casi como de ballet".

Entonces se les ocurrió la idea de usar las manos de un mimo insertadas en unos brazos de E.T. especialmente hechos para ello en varias escenas. Diseñaron unos guantes que parecían las manos de E.T a base de un látex muy fino; por la zona del codo había cremalleras, cables y tubos que permitían insuflar aire para simular el pulso.

Se hicieron pruebas a varios mimos y finalmente eligieron a la talentosa Caprice Rothe, con resultados impresionantes y a menudo inesperados. "Recuerdo un momento maravilloso", dice Spielberg, "Caprice había bebido mucho café esa mañana y cuando empezamos a trabajar le temblaban las manos. ¡Había descubierto parte del carácter de E.T.! Durante esa misma escena hubo otro momento maravilloso. E.T. comía sandía y se le quedó un poco de fruta pegada en el labio. Caprice levantó la mano y quitó el trocito de sandía de los labios de E.T., era la cosa más natural del mundo. Es decir, ¿a quién se le habría ocurrido hacer eso aparte de a alguien que está muy en contacto con el comportamiento y tiene un gran entendimiento de lo que realmente hacemos con las manos, la cara y el cuerpo? Es una parte minúscula dentro de la película que la mayoría ni siquiera se da cuenta de que ha visto, pero estoy muy orgulloso de lo que Caprice aportó a esa escena. Dio vida a E.T. En ese momento estaba vivo, no le manejaba nadie. No había cables ni motores, nada. Era como si Caprice estuviese canalizando a E.T.".

Aunque los efectos visuales, ganadores de un premio de la Academia, realizados por Industrial Light & Magic bajo la supervisión de Dennis Muren jugaron un papel clave en E.T., El Extraterrestre, Kathleen Kennedy destaca: "Creo que uno de los motivos por los que esta película sigue siendo actual es que nunca fue concebida como una ‘película de efectos’. Desde el principio, Steven se concentró en los personajes y en la historia, entretejiendo los efectos especiales.

Sin embargo, sí es cierto que los efectos visuales creados por ILM dieron lugar a algunas de las imágenes más inolvidables de la película: La primera aparición de la nave espacial (diseñada por Ralph McQuarrie) y sus singulares habitantes; el efecto más famoso de todos, el genial vuelo en bicicleta de Elliott y E.T. con la Luna, enorme y detallada, detrás de ellos (una luna que finalmente acabaría siendo el símbolo más emblemático de Amblin Entertainment de Spielberg); la huida aérea llena de suspense de E.T., Elliott, Michael y sus amigos en bicicleta en su intento por escapar de la policía y de los agentes del gobierno en el momento culminante de la película; y el arco iris mágico al final. ILM, con Dennis Muren al timón del equipo de efectos visuales, comenzó a trabajar en E.T. en mayo de 1981 y, siguiendo la tradición de Spielberg y ILM, de nuevo revolucionaron los efectos visuales en el cine con la creación de varias técnicas innovadoras.

La nave espacial diseñada por Ralph McQuarrie tenía un aire casi retro, a lo Jules Verne, y se tardó más de tres meses en construirla. La cúpula de la nave, que reflejaba el cielo y el paisaje, fue idea de Spielberg. El director de maquetas Charlie Bailey (puesto y responsabilidad que compartía con Mike Fulmer) construyó dos naves por distintos motivos de filmación. Una de aproximadamente 60 centímetros de diámetro, con todos los detalles y articulada, que se controlaba mediante un joystick y un ordenador; y una segunda de unos 90 centímetros de ancho con el propósito de resaltar su forma y sus luces ante la cámara.

Todo el mundo se divirtió a pesar de todo el trabajo duro, en parte debido al ambiente de libertad que Spielberg creó en el rodaje. La guionista Melissa Mathison también fue nombrada productora asociada por el director y estaba en el rodaje cada día para ensayar con los chicos. "Me pillaban las faltas, o me daban la paliza por algo de los diálogos, o se les ocurría algo que a ellos les parecía mejor", ríe Mathison al recordarlo. "Al final, ¡tenía que recordarles quién era el jefe!"

A Henry Thomas le costó un poco repetir uno de sus famosos diálogos, el momento en que llama a su hermano mayor "aliento de pene". "Me educaron para creer que los niños no dicen esas cosas, pero al final decidí que no era tan malo porque era un término anatómico. ¡Pensé que la abuela podría soportarlo!"

Con su forma de dirigir, Spielberg permitió a los chicos un cierto nivel de libertad, todo para intentar llegar a un diálogo y a una presentación más realista. "Les preguntaba a Henry o a Drew qué dirían si realmente estuviesen en esa situación para ver si podía conseguir que se inventasen su propio diálogo. Cuando Gertie ve y estudia a E.T. por primera vez, no se pone histérica y dice: ‘No me gustan sus pies’. Ese diálogo es creación de Drew Barrymore. Muchos de los chicos encontraron cosas geniales para incorporar a los diálogos, cosas que provenían de ellos mismos".

"Steven no tenía miedo de permitir a los chicos ser chicos y aportar algo nuevo a la película", dice Henry Thomas. "En la escena en la que Elliott lleva a E.T. a su cuarto por primera vez, Steven había colocado una mesa con todos los juguetes e inventos de La Guerra de las Galaxias, y luego me explicó la situación. Steven me dijo que entráramos y le enseñase todos los juguetes a E.T., así que básicamente tuve que improvisar toda la escena. Nos daba la oportunidad de contar las cosas a través de los ojos de un niño".

La relación entre el director y el joven fue de colaboración y apoyo. "Henry pasaba de creer que era su mejor amigo a creer que era su profesor, porque nunca le dejaba de hablar. Hablé tanto con Henry mientras las cámaras rodaban y él decía sus diálogos que cuando vio la película por primera vez creyó que aún oía mi voz dirigiéndole".

Cuando iban a rodar la escena de Halloween, Spielberg se enteró de que los chicos iban a sorprenderle llegando al decorado ya disfrazados, así que él decidió sorprenderles también y apareció en el rodaje disfrazado de profesor, más bien de profesora, ¡con velo, los labios pintados, sombrero y zapatos ortopédicos!

Una anécdota de la escena de Halloween fue la aparición sorpresa de Yoda, el viejo y sabio alienígena de las películas de La Guerra de las Galaxias, una aportación de Spielberg para sorprender a su amigo George Lucas. "Creí que sería divertido que E.T. intentase seguir a Yoda porque, ya sabes, la galaxia es un lugar bastante reducido entre cineastas".

Al final de la producción, en el decorado del bosque cuando Elliott y sus hermanos se despiden de E.T., Spielberg recuerda que: "Los chicos simplemente intentaban aguantar. Si hacía tres o cuatro tomas, los chicos se derrumbaban, sabían que era su último día con E.T. y que nunca le volverían a ver. Justo antes de que E.T. le dice a Elliott: ‘Siempre estaré aquí’, me acerqué a Henry y le susurré al oído: ‘Se acabó, es la última vez que os vais a ver’. Y en ese momento se le partió el corazón a Henry, pero aguantó; cuando dije: ‘Acción’, fue como abrir las puertas al diluvio".

Sigue: Encontrar la voz de E.T y la música >>

Fuente: UIP España


Imágenes y notas de producción de E.T. El extraterrestre - Copyright © 1982 Universal Pictures. Todos los derechos reservados.

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