SOBRE
LA PRODUCCIÓN
© 1982 Universal Pictures
ENCONTRAR
LA VOZ DE E.T. Y LA MÚSICA. EL DESCUBRIMIENTO DE
UN FENÓMENO
La voz
original de E.T., aunque nunca con la intención
de estar presente en el montaje final, era la del
mismo Steven Spielberg. Les daba la entrada desde
detrás de la cámara a Henry Thomas y a los
demás actores. También corre un rumor desde
hace más de dos décadas que dice que Debra
Winger fue la voz de E.T. De hecho, como amiga
del director, fue invitada a visitar el rodaje de
la escena de Halloween y hace una aparición
completamente irreconocible como el doctor con la
máscara terrorífica. "Debra tiene una voz
muy bella, grave y ronca, y le pregunté si le
importaba grabar todo el diálogo de E.T. con una
grabadora Nagra", recuerda Spielberg,
"porque no quería que mi voz fuera la
única que se escuchase cuando viésemos el
primer montaje. Lo que escucharon en la mezcla de
trabajo era en parte mi voz, pero, sobre todo,
era la voz de Debra. De todos modos ninguno de
los dos teníamos intención de aparecer en la
mezcla final. Ella simplemente echó una mano a
un amigo".
Cuando se
acabó el rodaje y al comenzar el complejo
proceso de posproducción, el genial y varias
veces premiado ingeniero de voces y de sonido Ben
Burtt (cuyo extraordinario trabajo ya conocíamos
por su aportación a La Guerra de las Galaxias
de George Lucas) descubrió a una mujer llamada
Pat Welsh. Ama de casa y ocasional fotógrafa
aficionada, Welsh tenía algo más de 60 años en
ese momento y vivía en el condado de Marin,
California.
"Aunque
Pat siempre había querido ser actriz, y de hecho
persiguió esa carrera durante un corto periodo
de tiempo, no era una profesional", recuerda
Burtt. "Le expliqué lo que intentaba
conseguir, es decir, buscaba una voz con tonos
interesantes para un personaje alienígena. Pat
estuvo estupenda y grabó todo el diálogo de
E.T. que luego alteré electrónicamente para
conseguir el tono perfecto. Luego mezclé la voz
de Pat con el sonido de animales respirando para
que tuviese una calidad ultrahumana".
"Debería
mencionar que en total hubo 18 contribuciones
distintas para conformar la voz de E.T.",
añade Burtt, "entre animales y varios seres
humanos que aportaron un eructo, un hipo, una
inhalación o un resoplido. Pero por supuesto que
la voz de Pat Welsh fue la contribución más
grande, ya que ella interpretó todo el
diálogo".
Entretanto,
la montadora Carol Littleton intentaba hacer un
montaje que durase un tiempo razonable.
"Hicimos varios cortes bastantes
grandes", recuerda, "pero como nunca
sabes si esos metros de película van a volver a
incorporarse en algún momento, cortamos escenas
completas".
Una de
estas escenas era una secuencia cómica en la que
Elliott lleva a E.T. al cuarto de baño, le pesa
y le enseña la diferencia entre el agua caliente
y el agua fría. Elliott sale del cuarto de baño
para coger el teléfono y al regresar descubre a
E.T. en la bañera sumergido bajo el agua. Carlo
Rambaldi tuvo que construir un modelo de E.T.
especialmente para esta escena, pero Spielberg
decidió que no funcionaba del todo debido a las
limitaciones tecnológicas de la época.
Spielberg
ya sabía de antemano a quién quería para
componer la "voz" musical de E.T.,
El Extraterrestre. Su colaborador desde
hacía ya muchos años, John Williams.
"Siempre he pensado que Johnny es mi artista
musical de recomposición", comenta
Spielberg. "Venía a verme, se sentaba a ver
la película y luego volvía a componer toda la
música, haciéndola mucho mejor de lo que yo la
había dejado. Puede coger un momento en
particular y elevarlo, o puede coger una lágrima
que se está formando al borde del ojo y hacer
que se derrame".
Para
Williams fue todo un reto componer la música de
escenas que ni siquiera había visto aún.
"La primera vez que vi E.T., la
bicicleta con la Luna de fondo aún no estaba, ya
que la toma de los efectos visuales todavía no
estaba lista. Un compositor no siempre dispone de
todas las imágenes, debemos usar nuestra
imaginación y extender la gramática
musical".
"Cuando
sientes eso", sigue Williams, "lo
sientes con todo el corazón. Para la escena en
la que vuelan, respiréi fuerte y sentí la
libertad y la afirmación de la visión de que
puedes volar con una criatura de otra especie,
pero con la que compartes lo mismo
espiritualmente. Podemos superar la Luna, es una
idea fantástica que pide fuerza en la música y
un gran sentimiento de libertad. Perdemos
gravedad, estamos en el espacio y, por fin, somos
libres. Eso es lo que nos debe aportar el
compositor y la orquesta en una escena de tal
magnitud".
"Cuando
John vio E.T. estaba muy contento con la
película", recuerda Spielberg. "Sé
cuándo John está contento porque apenas
discutimos sobre las composiciones, él ya está
escuchando temas en su cabeza. Así que le dejé
solo para que pudiese hacer su trabajo, y un día
me llamó y me preguntó si podía acercarme a su
oficina. Quería tocar parte de la música para
mí al piano".
"Era
mucho más de lo que esperaba", sigue
Spielberg. "Las lágrimas me recorrían el
rostro, estaba sentado al piano de John llorando
a moco tendido. Me estaba avergonzando delante de
él. Me encantó y le dije que no cambiase una
sola nota. Apenas podía esperar a que llegase el
momento en que acoplase la música a la
película".
La música
que Williams compuso para E.T., el Extraterrestre
se ha convertido en una de las composiciones más
queridas y sensibles del músico; destaca por sus
muchos momentos de simple virtuosismo musical, ya
sean momentos de atención total, momentos más
tranquilos y pensativos, o momentos de suspense o
amenaza.
La
película se completó en la primavera de 1982 y
el primer preestreno fue programado para el 7 de
mayo en Houston, un mes antes de su estreno
oficial. La verdad es que Spielberg no sabía
qué esperar. "No pretendía que la
película fuera otra cosa más que una peli de
niños hecha por un niño, porque yo entonces
aún era un niño. Qué diablos, ¡aún soy un
niño!"
"Pero
el preestreno fue una experiencia casi
religiosa", continúa. "Fue emocional,
cariñoso y generoso por parte del público.
Nunca sabes qué tienes entre manos hasta que se
lo enseñas al público, pero siguieron y
captaron cada detalle de la película.
Respondían a todos los momentos de risa, incluso
a los que yo no estaba seguro que entendiesen.
Hubo seis aplausos espontáneos durante la
proyección y tres minutos de aplausos sostenidos
al final, durante casi todos los títulos de
crédito".
Melissa
Mathison también lo recuerda con detalle.
"Steven estaba sentado a mi lado y no hacía
más que darme en la pierna: Les gusta, les
gusta. ¡Acabé con moratones! Fue
sobrecogedor ver la reacción del público. Al
final de la película se pusieron en pie,
aplaudieron y vitorearon".
"Hubo
un verdadero sentimiento de
identificación", añade Spielberg. "Se
podía cortar el ambiente con un cuchillo. Fue
una experiencia conmovedora y maravillosa que
jamás olvidaré. Estábamos en el quinto
cielo... y entonces la proyectamos en el Festival
de Cannes".
La
productora Kathleen Kennedy continúa:
"Cuando faltaban unos 15 minutos para el
final, el público en Cannes empezó a aplaudir y
a patalear. Pensamos: Dios mío, no les
gusta la película. Se nos revolvió el
estómago. Y entonces nos dimos cuenta de que era
justo lo contrario. Les encantaba la
película".
Spielberg
recuerda: "Era la primera vez que acudía a
Cannes, ¡y menudo estreno! Recibí un telegrama
de Francois Truffaut que significó muchísimo
para mí. Decía: Éste es más tu sitio
que el mío, en recuerdo a lo que dice a
Richard Dreyfuss en Encuentros en la Tercera
Fase. Al final del festival se pusieron todos
en pie y nos dieron una ovación, recuerdo pensar
que lo que sentí en ese momento jamás podría
ser igualado".
Otro
momento de gloria para Spielberg fue cuando
proyectó E.T. para George Lucas y los
hijos de los empleados de ILM y Skywalker en la
zona de la bahía de San Francisco. "George
empezó a reír a carcajada limpia cuando vio a
Yoda en pantalla en la escena de Halloween y me
dio un codazo amistoso. Fue un momento muy
tierno".
"Y
más tarde", recuerda Spielberg, "justo
después de que los chicos salen volando en las
bicicletas, George se inclinó hacia mí y dijo:
De acuerdo, puedes ser el número uno
durante un tiempo. Después le pregunté
qué había querido decir con eso y George me
dijo: E.T. va a ser la película
más grande de todos los tiempos, va a dejar
atrás a La Guerra de las Galaxias, puedes
creerme".
"Pensaba
que estaba loco, que simplemente estaba siendo
muy, muy amable y que sólo quería hacerme un
gran cumplido. No me di cuenta de la razón que
tenía hasta que realmente sucedió".
La
película se estrenó y obtuvo una respuesta más
que entusiasta del público, batiendo el récord
de taquilla. En resumidas cuentas, se convirtió
en un fenómeno cultural. La famosa frase de E.T.
"phone home" ("teléfono mi
casa") se incorporó al léxico
estadounidense, e inspiró no sólo una, sino dos
canciones de éxito de dos ídolos del pop que
transcienden las generaciones, Neil Diamond y
Michael Jackson. Inevitablemente la película
tuvo varias imitadoras y siempre subrayando la
nueva amistad entre un niño y un alienígena
(por suerte, la mayoría han quedado en el
olvido). Y, como no, siempre hubo rumores sobre
una posible segunda parte. Para culminar los
honores, E.T., El Extraterrestre fue
nominada en nueve categorías de los premios de
la Academia, entre ellos a las categorías de
Mejor Película, Director y Guión Original, y
ganó en las categorías de Música Original,
Efectos Visuales, Sonido y Efectos Sonoros.
Kennedy
recuerda su sorpresa ante la respuesta
internacional: "Tuve la oportunidad única
de viajar por todo el mundo en la gira
promocional y ver cómo reaccionaba el público
con la película. El enseñar una película tan
basada en emociones primarias, me hizo darme
cuenta de lo parecidos que somos todos. Vi cómo
reaccionaba el público de Francia, de Alemania,
de Indonesia, y todos reaccionaron casi igual en
casi todos los mismos momentos".
La
película cambió las vidas de todas las personas
involucradas. Lanzó las carreras de Henry Thomas
y Drew Barrymore (además de las de actores de
reparto tales como C. Thomas Howell y Erika
Eleniak); reafirmó las carreras de los llamados
"veteranos", como Dee Wallace Stone y
Peter Coyote; y añadió una estrella a los
currículos de los miembros del equipo que
provocaría un gesto de respeto durante las
siguientes décadas.
Para Steven
Spielberg, que ya conocía el éxito por
películas como Tiburón, Encuentros en
la Tercera Fase, y En Busca del Arca
Perdida: "E.T. me abrió la
puerta a historias más personales. El Color
Púrpura, El Imperio del Sol, La lista de
Schindler, Amistad, Salvar al
soldado Ryan y A.I., Inteligencia
Artificial son inevitablemente películas
sobre la condición humana más que simples
aventuras. Mi carrera ha seguido dos caminos
paralelos con dos tipos de películas. Creo que E.T.
me dio el valor para lanzarme a crear este
segundo tipo de película".
"No me
gusta tener que escoger una de mis películas
como favorita, es como decir que uno de tus hijos
es tu preferido", comenta Spielberg.
"La película más significativa que he
hecho es La lista de Schindler, pero la
película más personal que he hecho es E.T.
Hoy en día ya es un cliché decir que una
película es para el niño que todos llevamos
dentro. Pero creo que E.T. es para la
persona que somos, la persona que hemos sido y la
persona que nos gustaría volver a ser".
Ahora, 20
años después del primer estreno en cine de E.T.,
El Extraterrestre, esos 20 años no parecen
nada comparados a la eternidad. Aunque los
adolescentes que la descubrieron con euforia
entonces ahora se la enseñan a sus hijos (y la
generación del "baby boom" hace lo
mismo con sus nietos), en el recuerdo colectivo
del público, Henry Thomas (ahora un actor de
talento que ya cuenta con 30 años) sigue siendo
un niño de 10 años inquieto y lleno de
sentimiento en busca de un buen amigo; y Drew
Barrymore (ahora estrella del cine y una persona
de peso como actriz y productora) aún es esa
adorable y guerrera niña de 6 años.
Y la
promesa final de E.T. a Elliott, con su dedo
iluminado dejándolo grabado en su cabeza y en su
corazón, de que "Siempre estaré aquí
" parece seguir teniendo la misma fuerza de
juramento ahora que entonces.
Sigue: Restaurar, conservar y
ensalzar un clásico
>>
Fuente: UIP
España
Imágenes
y notas de producción de E.T. El extraterrestre
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