SOBRE
LA PRODUCCIÓN
© 2002 Columbia TriStar
En la
época medieval se le conocía por el nombre de
fortaleza. Con el siglo XX se dio paso al
refugio, el cual más tarde se denominó búnker.
Ahora, incluso la Casa Blanca tiene uno; un
complejo seguro y provisto de la más alta
tecnología situado en el sótano del edificio y
que existe desde el gobierno de Kennedy.
En la
película LA HABITACIÓN DEL PÁNICO, ésta
consiste en cuatro paredes de hormigón, con una
línea telefónica independiente y sin conexión
a la línea principal, su propio sistema de
ventilación y un banco de monitores que vigilan
y cubren casi todos los rincones de la casa. Todo
esto protegido del mundo exterior por una
impenetrable puerta de acero.
Meg Altman
(Jodie Foster) y su hija Sarah (Kristen Stewart)
se mudan a una casa en Nueva York provista con
una HABITACIÓN DEL PÁNICO, sin saber que muy
pronto la necesitarán. Cuando tres hombres
organizan un asalto a la casa durante la noche,
Meg y Sarah se deciden por el refugio, LA
HABITACIÓN DEL PÁNICO, sin darse cuenta de que
la misma habitación es el objetivo
y los
intrusos harán cualquier cosa por entrar en
ella.
"Un
excéntrico millonario construyó esta
HABITACIÓN DEL PÁNICO para protegerse en caso
de que alguien intentara robar su dinero",
dice Foster. "Es una habitación muy
especial. Tiene ocho monitores con cámaras
distribuidas por toda la casa. Tiene un alijo de
cosas que puedes necesitar, e incluso agua, por
si tuvieras que permanecer en ella durante un
mes".
Cuanto más
crímenes, terrorismo y secuestros
internacionales dominan los noticiarios
americanos, más presencia adquiere "LA
HABITACIÓN DEL PÁNICO", un inexpugnable
espacio para refugiarse en caso de una invasión
armada. Miedo, paranoia e instintos de
protección son los máximos responsables,
especialmente para aquellos que tienen los medios
para llevarlo a cabo. Y a pesar de que las
estadísticas muestran que en general los
crímenes van en declive, "la gente actúa
basándose en su percepción sobre el riesgo más
que en el riesgo que existe en realidad",
dice Jeff Fryrear del Instituto Nacional de
Prevención contra el Crimen en un artículo
publicado en "The New York Times".
"Cuanto
más inseguros somos, más nos protegemos",
dice Edward J. Blakely, el Decano del School of
Urban Planning, en el mismo artículo.
"Actualmente
los niveles de paranoia son asombrosos",
dice en un artículo de "The Wall Street
Journal". A medida que crece el acceso e
interés de los americanos en las formas de
protección más sofisticadas como son las
cámaras y detectores de líneas telefónicas,
las ventas de este tipo de aparatos entre civiles
se han disparado desde el 30% al 60% durante el
año pasado, lo cual ha convertido en millonaria
a ésta industria.
En el Sur
de California, el creciente sentimiento de
inquietud entre los estudios y otros magnates de
la industria han llevado a niveles inauditos a la
demanda de lugares seguros. Gary Paster, un
constructor afincado en California, construyó su
primera HABITACIÓN DEL PÁNICO para un personaje
de la industria del entretenimiento, en 1980.
Paster dijo para el periódico "The Los
Angeles Business Journal" que había pasado
de construir apenas seis de estos lugares a
principios de los 90 a más de 60 en la
actualidad.
Estas
construcciones, que pueden llegar a costar
100.000 dólares, constan de puertas especiales
de seguridad hechas de "Armortex", a
prueba de balas, y cerrojos electromagnéticos
diseñados para resistir cualquier cosa, desde
bates de béisbol hasta las balas de una
automática de 9mm. Más populares aún son las
puertas de seguridad que transforman un vulgar
armario o cuarto de baño en uno de esos lugares
impenetrables.
Según
Javier Trevino, el presidente de los Servicios de
Seguridad de San Antonio, quien produce Armortex
"paredes blindadas", su demanda sigue
creciendo. "Lo bueno, es que, lo puedes
empapelar y nunca dirías que las paredes están
blindadas", dijo para "The New York
Times".
Los
arquitectos en sus prestaciones a los ricos y
poderosos preparan, cada vez más, proyectos y
planes para este tipo de HABITACIONES DEL
PÁNICO. Se han convertido no sólo en una
necesidad para los estados ricos, sino también
una mediada de seguridad imprescindible para las
oficinas centrales de algunas empresas. Los
planes y proyectos son confidenciales, desde su
inicio hasta el Final de la construcción, e
instalados en último momento por un equipo de
seguridad asignado.
"Nuestros
clientes las solicitan", dijo un arquitecto
para "The New York Times",
"especialmente cuando aparecen disturbios,
terremotos o pánico sobre la batalla de
Armagedón."
El motivo
por el cual los clientes solicitan este tipo de
construcciones de seguridad son tan diversos como
sus avíos de alta tecnología: algunos quieren
algo más que un simple escondite en caso de
ataque, y otros lo ven como una necesidad para
proteger sus riquezas de los intrusos de hoy en
día.
En LA
HABITACIÓN DEL PANICO de David Fincher, puede
ser ésta lo único que mantenga con vida a Meg
Altman y su hija.
Fuente:
Columbia TriStar
Imágenes
y notas de producción de La habitación del
pánico- Copyright © 2002 Columbia TriStar.
Todos los derechos reservados.
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