SOBRE
LA PRODUCCIÓN
© 2002 Buena Vista
Durante la
realización del casting del "La venganza
del Conde de Montecristo", tuvimos siempre
presente que el objetivo era que pareciera lo
más contemporánea posible. Gary Barber cuenta:
"Buscábamos nuevos talentos. Jim Caviezel
estuvo magnífico en The Thin Red
Line (La delgada línea roja) y Guy Pearce
hizo una interpretación excelente en L.A.
Confidential (Los Ángeles Confidencial).
Además, Guy es muy conocido en Europa gracias a
Neighbors (Vecinos), la serie
australiana. Es un actor fabuloso".
Roger
Birnbaum añade: "Queríamos un reparto de
jóvenes con talento y buen aspecto savia
nueva para lograr una película realmente
espectacular". Los papeles protagonistas se
completaron con Dagmara Dominczyk, una nueva y
sorprendente actriz, en el papel de Mercedes y
con el legendario actor Richard Harris como el
Abate Faria.
"La
venganza del Conde de Montecristo" cuenta la
historia del viaje de un hombre al lado oscuro de
su alma. "He logrado conectar con ese lado
oscuro a través de nociones como la pérdida de
la fe, el rechazo de Dios y el reencuentro de la
paz interior", cuenta Jim Caviezel de su
personaje, que pasa de un resplandeciente
idealismo a sufrir una implacable sed de
venganza. "Es como descender a los infiernos
para convertirse en una persona mejor. El joven
Edmundo Dantès cree que el mundo es
fundamentalmente bueno, a la manera de un niño.
Sin embargo, abandona esta idílica visión del
mundo al ser víctima de unas circunstancias que
no comprende y que considera injustas. Traté de
relacionar estos elementos con experiencias de mi
propia vida".
A pesar de
que existen numerosas versiones del clásico de
Dumas, Caviezel ha preferido no ver ninguna y
basarse directamente en el libro. "No he
visto ninguna versión de "La venganza del
Conde de Montecristo"porque no quería tomar
prestado nada de ellas. Soy como un actor de
mimo, observo a las personas y las imito
inconscientemente. Así que si veía la
interpretación de Richard Chamberlain o Gérard
Depardieu, por ejemplo, me iba a dejar
influenciar por ciertos detalles. La gente
diría, Eso es de Depardieu. Por esa
razón he tratado de ser lo más fiel posible a
la novela".
Caviezel
realizó una exhaustiva investigación de aquella
época. Declara: "He aprendido mucho sobre
la vida de Napoleón. Sé de qué parte de
Córcega procede, me informé sobre su estancia
en la escuela militar en Francia, donde tuvo que
sufrir por pertenecer a una clase social más
baja que otros miembros de su sección.
Relacioné todo eso con mi propia vida como, por
ejemplo, cuando me cambié de colegio y no logré
adaptarme. Me serví de mis propias experiencias
para crear el personaje".
Guy Pearce,
el versátil protagonista de "L.A.
Confidential" (Los Ángeles Confidencial),
"Priscilla, Queen of the Desert"
(Priscilla, reina del desierto), y
"Memento", es Fernando Mondego, el
causante de las desgracias de Edmundo Dantès.
Kevin Reynolds lo reconoce: "Me encantó Guy
en L.A. Confidential (Los Ángeles
Confidencial). Es un actor consumado, realmente
se mete en la piel de los personajes que
interpreta. Buscaba a alguien con esa capacidad
para interpretar a Fernando, y no me ha
decepcionado. Es muy divertido observarlo cuando
trabaja".
Mondego es
un villano muy complejo, y su relación con
Edmundo Dantès contrasta curiosamente con su
carácter. Guy Pearce cuenta: "Nos hemos
tomado la libertad de convertirlos en amigos de
la infancia. De este modo, hay más vínculos
entre ambos. En la magnífica novela de Dumas, no
son más que simples conocidos. Fernando está
enamorado de Mercedes y, aunque sabe que ella
quiere a otro, hace todo lo que puede para
eliminar a su rival. Del mismo modo, en nuestra
historia, Fernando está tan celoso que trata de
hacer desaparecer a su oponente, que además es
su mejor amigo".
Para Guy ha
sido todo un reto interpretar al personaje que
salva la vida de Dantès y luego se la arrebata.
Guy declara: "Podría decirse que Fernando
lo tiene todo: status, dinero, salud, todo lo que
se puede desear y, sin embargo, es muy
desgraciado. Por el contrario, Edmundo Dantès,
su viejo amigo, no tiene posesiones materiales,
sólo el amor de Mercedes y un carácter abierto
y confiado, y es feliz. Todo esto hace que
Fernando, que por añadidura es insensible y
altanero, esté frustrado y celoso de su
amigo".
Pearce
añade: "Estudiar en un exclusivo colegio
privado rodeado de niños arrogantes y malcriados
es algo bastante común. Yo no encajaba en ese
esquema; sin embargo, me ayudó a comprender la
que es la competitividad más cruel, el
comportamiento altanero y el egoísmo que
caracteriza a Fernando".
"Si
Fernando se siente culpable, frustrado y celoso,
se las arregla muy bien para reprimir sus
sentimientos. Pero le van minando hasta que se
convierte en una mala persona, tanto física como
mentalmente. El aspecto físico de una persona,
en especial en la vejez, es el reflejo de su
estado mental. Por eso era muy importante lograr
esa apariencia, "estropeada" y
"escabrosa" de Fernando en las últimas
escenas de la película. Por mucho que intente
mantener un aire de superioridad con su actitud,
su aspecto lo traiciona. Se ha dado al alcohol y
a las mujeres y a otros vicios de la mala vida.
No se da cuenta que ha perdido el atractivo que
pudo tener en el pasado, y eso hace que este
personaje parezca aún más ridículo. Esta
historia trata sobre la venganza, y mi objetivo
es que el público sea lo más intransigente
posible con Fernando para que también sienta
deseos de vengarse de él".
* * *
Durante un
mes, Jim Caviezel y Guy Pearce se entrenaron
concienzudamente para las secuencias de acción,
y aprendieron a utilizar la espada y los trucos
de la esgrima. Caviezel recuerda:
"Entrenábamos tres horas diarias como
mínimo, todos los días, además de practicar
por nuestra cuenta. No es algo que se pueda hacer
en un momento determinado, para luego dejarlo y
volver a intentarlo más tarde. Hay que practicar
a tu propio ritmo, hasta llegar a ese punto en el
que ya no piensas en lo que haces, sino que te
sale de forma automática. La última escena en
el campo de trigo fue especialmente difícil y
peligrosa".
Caviezel
añade: "Lo mejor de trabajar con Guy es que
nos complementamos muy bien en las clases de
esgrima. Se aprende mucho de una persona
observando como trabaja y su disciplina. Guy
trabaja muchísimo. Es un gran deportista y un
magnífico actor".
Pearce
aclara: "En realidad, aprendí esgrima
cuando tenía unos once años. Era bastante
bueno, creo. Participé en competiciones y gané
unas cuantas medallas. Sin embargo, no recordaba
nada en el rodaje. Una vez en Irlanda, me di
cuenta de que había lo olvidado todo y tuve que
empezar desde cero, ¡habían pasado veinte
años!. Se trata de un deporte muy complicado,
hay que estar pendiente de muchos detalles".
Dagmara
Dominczyk estaba familiarizada con el clásico de
Dumas ya que lo había leído en el colegio.
"El Conde de Montecristo era una
lectura obligatoria en el instituto. Me encantó;
está plagado de intriga y romance y es un libro
muy inteligente".
La actriz
de origen polaco reconoce: "Me atrajo el
modo en que describían a Mercedes en el guión,
muy femenina, pero capaz de sacar fuerzas de su
vulnerabilidad. Está deseando comprometerse,
sabe ver la fortaleza que significa el
compromiso. También me atrajo el paso de una
joven de dieciocho años completamente enamorada
a la mujer en la que se convierte después de
todo lo que le sucede".
Para esta
actriz, que se ha formado en la escuela clásica,
fue todo un reto pasar de una joven idealista de
dieciocho años en una mujer curtida por la vida.
Dagmara explica: "Al comienzo de la
película, Mercedes tiene el mundo a sus pies y
está llena de esperanzas, de luz y de alegría.
Se va a casar con el hombre que ama, van a
comprar una casa y están pensando en tener
hijos. Una vida ideal está esperándola, pero se
la arrebatan".
"Me
imagino a mi misma cuando tenía dieciocho años
y en la visión infantil que tenía del amor.
También es una cuestión de físico, de voz y de
la ropa que llevo. Hemos recreado una chica
encantadora, un verdadero ángel. Sin embargo,
Mercedes tiene carácter, es apasionada y
despierta. No es un florero. Después, damos un
salto de diez, once o doce años, y sus vivencias
y experiencias personales la han convertido en
una mujer madura, con ese sentido de la
responsabilidad que se desarrolla cuando tienes
que hacerte cargo de una casa y de una
familia".
El director
Kevin Reynolds ayudó mucho a la joven actriz.
Dagmara cuenta: "Había mucha confianza
entre nosotros. Kevin confiaba en que sabría
hacerme con el personaje, y en el modo en que
pensaba crearlo. Hemos logrado una escena muy
intensa cuando, durante el dieciséis cumpleaños
de mi hijo Alberto, Mercedes se da cuenta de que
el Conde es en realidad Edmundo y lo espera en el
carruaje. Es una escena muy conmovedora, y
tuvimos que rodar varias tomas. Kevin se acercaba
y me susurraba al oído que cambiara algún matiz
o le diera un nuevo giro. Se comportaba como un
conductor, y me señalaba muy claramente el
camino a seguir. Yo procesaba inmediatamente
cualquier cosa que me dijera. Así era la
relación que se estableció entre nosotros. Era
fantástico porque me permitía improvisar y
cuando lo necesitaba siempre estaba ahí".
Dagmara
está muy agradecida a los otros dos
protagonistas: "Ha sido maravilloso trabajar
con Guy porque tanto nuestras personalidades como
nuestras técnicas interpretativas son muy
diferentes. Jim es una especie de ingeniero;
trabaja con mucha calma y de una manera muy
introspectiva, pero tan pronto como la cámara
empieza a grabar, está ahí a tu lado. Su mirada
es tan intensa que sientes todo tipo de emociones
cuando te mira con esos enormes ojos azules. Guy
es más espontáneo y prefiere comentar el
enfoque de las escenas. Es magnífico poder
trabajar con dos actores tan maravillosos pero
tan diferentes. Me han facilitado mucho el
trabajo".
El veterano
actor irlandés, Richard Harris, interpreta al
anciano Abate Faria, el compañero de prisión y
mentor de Dantès. Kevin Reynolds dice de él:
"Ha sido un verdadero placer colaborar con
Richard Harris, un actor que lleva trabajando en
el cine treinta y cinco años. Ha sido increíble
tenerlo en el plató y poder trabajar con él.
Como todos los grandes profesionales, sabe muy
bien lo que le va y lo que no. Es capaz de
aportar unos matices increíbles a una escena.
Gracias a su vasta experiencia, una mirada, un
gesto o una inflexión en la voz valen más que
mil palabras".
Barber
añade: "Richard Harris es un icono. Si
tratas de imaginar al actor perfecto para el
Abate, ése es sin duda Richard. Ni siquiera
haría falta vestirlo o maquillarlo, podría
interpretar el papel tal cual. Ha sido una suerte
inmensa poder contar con él. Gracias a él el
reparto es un grupo fantástico".
Richard
Harris ha inventado su propia versión de la vida
del Abate: "Me gustó el guión. De joven,
el Abate era un idealista; formaba parte del
ejército de Napoleón y soñaba con la
República. Una noche, le ordenan cometer una
atrocidad y obedece. Más tarde, se arrepiente,
deserta y se ordena sacerdote. Todo esto sucede
en un periodo anterior a la película".
"Antes
de ordenarse sacerdote, trabaja como secretario
personal de un hombre muy rico que, antes de
morir, esconde su enorme fortuna. Napoleón trata
de arrancarle el secreto al secretario, pero no
lo consigue, así que lo encarcela. Los
dirigentes del nuevo régimen político también
creen en la leyenda de la fortuna enterrada, e
intentan que confiese, sin embargo, él no cede,
pues cree que si el hombre decidió esconder su
dinero, lo haría por una buena razón".
El público
ve por primera vez al Abate cuando acaba en la
celda de Edmundo Dantès tras haber estado
excavando un túnel para escapar. Pero ha
calculado mal la distancia. Entre ambos se
establece una estrecha amistad. Harris añade:
"El Abate le enseña economía y
matemáticas, pero también a ser civilizado y a
no ser vengativo. Creo que si el Abate hubiera
logrado escapar se habría convertido en una
especie de Nelson Mandela. Tuve la oportunidad de
saludar a Mandela en una ocasión y me
impresionó profundamente. Le pregunté,
¿Cree que haber estado encarcelado tanto
tiempo es lo que ha hecho abandonar la
violencia? Y me respondió, Sí, creo
que sí. En mi opinión, si el Abate
hubiera sobrevivido le hubiera ocurrido lo
mismo".
* * *
Irlanda fue
la localización principal de "La venganza
del Conde de Montecristo". Ardmore Studios
se ocupó de la construcción de la escalinata,
del tétrico interior del Castillo de If y de la
opulenta casa de Mondego. Otra de las
localizaciones principales fue Malta. Esta isla
se eligió por su arquitectura. Gary Barber nos
detalla las localizaciones: "En Irlanda
contamos con el apoyo de los habitantes. Elegimos
Malta por su aspecto y su situación geográfica,
que nos permitía obtener un plano panorámico
del puerto, además de resultar más económico
que otros lugares".
Resultó
muy difícil encontrar el plano del puerto. Kevin
Reynolds y el diseñador de producción Mark
Geraghty recorrieron Francia e Italia y por fin
dieron con el puerto de Marsella de 1814 en el
Dockyard Creek de Malta. Kevin Reynolds explica:
"Mientras que el resto de Europa está
invadido de arquitectura moderna, Malta conserva
un aspecto único, con esos antiguos fuertes
formados por enormes bloques de piedra. No se me
ocurre ningún otro sitio con el aspecto de un
puerto mediterráneo de mediados del siglo XIX.
Hemos tenido mucha suerte."
Geraghty
añade: "La arquitectura de esta zona es
perfecta. Se trata de un puerto de gran calado
que puede albergar barcos de gran altura, y ya no
quedan muchos de estas características en el
mundo. Así que cuando por fin lo encontramos
construimos todo lo demás a su alrededor".
El equipo
de diseño se empapó de los detalles y asimiló
toda la información posible sobre la época
antes de empezar de cero y crear una nueva
versión de "La venganza del Conde de
Montecristo". Para ello, utilizó desde
recortes de periódicos a Internet, desde libros
de historia sobre Roma, París y Marsella a
versiones anteriores de "Montecristo".
Mark
Geraghty explica: "Nos inspiramos en
artistas como Turner y Canaletto. Lo más
importante era captar el contraste entre el
estilo de vida de Edmundo antes de ser
encarcelado y los trece años que pasó después
en una celda. Tratamos de crear un contraste
entre la opulencia de la vida en el exterior y la
austeridad de la cárcel".
La isla de
Comino, en Malta, era el escenario perfecto para
el inmundo Castillo de If, ya que allí también
hay un castillo situado al borde de unos
acantilados vertiginosos. En la base de los
acantilados, cincuenta metros más abajo, hay una
cueva que ha hecho las veces de entrada a la
prisión. Geraghty subraya: "De hecho,
cambiamos el guión tras encontrar este lugar.
Dimos con la isla de Comino por casualidad cuando
nos dirigíamos a la isla de Montecristo para
grabar la escena en la que están buscando el
tesoro. Nos quedamos tan impresionados que yo me
lancé literalmente al agua. No habría quedado
mejor si la hubiéramos diseñado a la medida.
Así que instalamos la prisión allí. En lugar
de tirar los cuerpos desde las almenas del
castillo-prisión, como se describía en la
novela, en nuestra versión los lanzan desde lo
alto del acantilado. Así se crea un efecto mucho
más dramático".
Aparte de
la escalinata del Castillo de If, la
construcción más importante fue la opulenta
casa de Mondego, para lo que se recreó una
lujosa casa parisina de esa época. Kevin
Reynolds recuerda: "Al comenzar con la
producción, llevé a Geraghty a Malta. Al
volver, pasamos por París y le mostré un lugar
que había visto un par de años antes y le pedí
que hiciera una réplica para el interior de la
casa de Mondego. Mark hizo un trabajo magnífico.
Es muy lujosa y uno de los platós más bonitos
en los que he rodado".
Mark
Geriaghty recuerda la búsqueda de la casa de
Mondego: "Cuando nos decantamos por Malta,
Kevin me dijo que tenía un vago recuerdo de un
sitio que había visitado en París y que quería
que la casa de Mondego tuviera su mismo aspecto.
Así que nos fuimos a París a comer. En cuanto
llegamos, capté enseguida lo que quería Kevin.
Nos dimos cuenta de que en Irlanda o en Malta no
encontraríamos nada semejante; además, las
escenas que se ruedan en esta localización son
muy complicadas, como las recepciones a la luz de
las velas, así que decidimos reproducirlo en un
estudio". Admore Studios se encargó de
elaborar una réplica del ostentoso lujo de la
casa de Mondego utilizando las características
de una mansión parisina.
El
diseñador de producción Tom Rand tenía
experiencia en el diseño de vestuario de la
época napoleónica, ya que trabajó como
diseñador en "The Duellists" (Los
duelistas) de Ridley Scott, su primera película
en la gran pantalla. Rand bromea: "Eso fue
hace veintitrés años, espero haber mejorado
desde entonces. Ahora me resulta más fácil
contar la historia a través del vestuario. Mi
objetivo es que los trajes reflejen la
personalidad del personaje, porque no son simples
trajes, es ropa, y la ropa ayuda al actor y al
personaje a desarrollarse".
En
"The Count of Monte Cristo (El Conde de
Montecristo) el vestuario desempeña un papel
fundamental a la hora de marcar los cambios que
experimentan los tres protagonistas. Kevin
Reynolds declara: "En una película de estas
características el vestuario es esencial. Los
personajes tienen que expresarse a través de sus
ropas. Por ejemplo, cuando Edmundo Dantès
regresa como el Conde de Montecristo, su
vestuario tenía que ser grandioso, y así se lo
dije a Tom. Tenía que ser el centro de atención
allí donde fuera".
Rand
reconoce: "Lo más complicado fue reinventar
a Edmundo como el Conde de Montecristo. Me
preocupaba mucho que pareciera que el actor
estaba disfrazado, así que me empapé de
retratos de esa época. Cuando Lord Byron visitó
Oriente Próximo, se vestía con turbantes y
túnicas de inspiración oriental, ese fue mi
punto de partida para diseñar el vestuario del
Conde".
En el
extremo contrario tenía a Fernando Mondego, un
hombre sofisticado, rico y ostentoso. Rand
cuenta: "Tiene un estilo Regencia
estrafalario, al modo de los retratos de Beau
Brummel. Se trata de una persona narcisista,
aunque descuidada: bebe demasiado y, aunque su
ropa es muy elegante, no la cuida en
absoluto".
Para el
reparto y el equipo de "La venganza del
Conde de Montecristo" era fundamental
imbuirse del espíritu y del estilo de la época.
El diseñador de vestuario, Rand, cuenta:
"Siempre he creído que los detalles marcan
la diferencia, porque son los que crean la
realidad, y en la realidad es donde se produce el
romance. Si en una película de este tipo se
exagera el efecto bravucón, si se olvida el
toque de realismo, acaba pareciendo una de esas
películas de Hollywood de los años treinta. La
realidad debe estar presente, pues la historia se
construye a partir de ella. Lo falso no resulta
interesante, lo real sí".
Fuente: Buena Vista
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