CRÍTICA
por Julio
Rodríguez Chico
Valoración:     
El
alma femenina que habla al mundo
En su debut
como director, Rodrigo García
hijo del escritor García Márquez
bucea en el alma femenina para sacar a flote la
complejidad de su mundo afectivo y mostrarnos la
realidad doliente de unas mujeres sumidas en la
soledad. Se trata de un nuevo retrato coral
al estilo de Vidas cruzadas de Altman
o de Magnolia de P. T.
Anderson construido a través de cinco
historias, con personajes que se entrecruzan en
los distintos episodios, y que tienen el mismo
mensaje: la necesidad de alguien que nos ame.
Comienza la
película con la escena de una joven que se ha
suicidado por sobredosis de pastillas; con esta
ima-gen queda claro el precipicio al que se asoma
la mujer que no tiene con quién compartir la
vida. A continua-ción se nos irán presentando
cinco historias alternas de mujeres guapas y con
la vida resuelta, pero a las que les llega el
momento de resolver su vida afectiva. Glenn Close da vida a
una doctora angustiada por la soledad, y que
consulta a una vidente de cartas para descubrir
si encontrará al hombre que busca; Rebeca, una
directora bancaria, decide acabar con la vida que
un niño no deseado, fruto de una relación
pasajera; una madre separada dedicada a escribir
cuentos infantiles encontrará en su nuevo vecino
un enano de trato afable al
hombre que llene el vacío afectivo; Ally y
Valeria viven el ocaso de sus relaciones
lésbicas ante la inminente muerte de la segunda,
enferma de sida; y por último, Amy encontrará a
su hombre tras una vida abnegada cuidando de su
hermana ciega, interpretada por Cameron
Díaz.
Hay que
alabar la mirada poética y humana con que el
debutante director escruta el interior siempre
complejo del alma femenina. Y que sepa
trasmitirnos el estado de fragilidad de esas
mujeres que buscan ocultar sus anhelos íntimos,
a las que una vida resuelta en lo material no es
suficiente para colmar sus ansias de felicidad.
Pero decir que es una mirada humana no significa
que sea profun-da porque no acierta a
desentrañar las causas de esos miedos a la
soledad y de esos desequilibrios emocionales. Nos
presenta un panorama de familias rotas, donde la
figura del padre no aparece o si lo hace es de
forma adúltera, una sociedad donde el aborto es
practicado como si se tratara de extirpar un
grano, donde se da más crédito al tarot que a
la ciencia médica, o donde lo importante es
pedir amor aunque éste sea de
índole homosexual más que darlo,
como dirá la mendiga a Rebeca. Con esta
desorientación y caos moral, con esta amalgama
de sentimientos no resulta extraño que sus
personajes sufran lo indecible.
La
película progresa por la buena construcción del
guión premiado en Sudance, con un
ritmo pausa-do y un correcto engarzamiento de las
historias, así como por el con-trapunto del
que se sirve para acercar esas vidas de
"mujeres de película" al espectador, a
través de un enano o de un forense de lo más
ordinario, o de un par de canarios enjaulados.
También resulta acertada la espléndida
interpretación del carrusel de mujeres, entre
las que merece una mención especial Glenn Close
(que sólo con los gestos de su cara nos da a
conocer lo que ha sido su vida) y Kathy Baker (en el
episodio más lírico y espe-ranzador de todos).
Tenemos,
pues, un drama adulto, una mirada poética a la
intimidad de la mujer de nuestro tiempo, que adolece
de la profundidad de planteamientos que nuestra
sociedad tampoco ha encon-trado, pero
que refleja adecuadamente la crisis de quien
forja su vida sobre una independencia que pronto
se convierte en soledad.
Imágenes
de "Cosas que diría con sólo mirarla"
- Copyright © 2000 Franchise Pictures,
Avnet/Kerner Productions y LTZ II. Distribuidora
en España: Manga Films. Todos los derechos
reservados.
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mirarla"
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