SOBRE
LA PRODUCCIÓN
© 2002 Hispano
Foxfilm
El director
Adrian Lyne hilvana una telaraña de pasiones y
dolor en INFIEL, que él describe como un
thriller erótico sobre el lenguaje corporal de
la culpa. Richard Gere, Diane Lane y
Olivier Martinez lo protagonizan. La producción
corre a cargo del mismo Lyne, junto con G. Mac
Brown. El guión es de Alvin Sargent y William
Broyles, Jr. Lyne ha destacado por ser uno de los
directores más importantes del cine, con
títulos en su haber como Foxes,
La escalera de Jacob,
Flashdance, Nueve semanas y
media, Atracción Fatal,
Una proposición indecente y
Lolita.
INFIEL
lleva la exploración de relaciones de Lyne a
nuevas dimensiones de intensidad y peligro. El
triángulo formado por Richard Gere, Diane Lane y
la estrella francesa Olivier Martinez (también
conocido por el público norteamericano por sus
éxitos internacionales de El húsar en el
tejado y La camarera del
Titanic, así como por Antes que
anochezca) conforma una visión
sorprendente y sobrecogedora de, como lo expresa
Lyne, la cortina de humo que levantamos
para esconder nuestra culpa. Lyne ha estado
dando forma a INFIEL durante muchos años. Su
génesis llega hasta 1968, cuando se lanzó
La mujer infiel, una de las obras
maestras reconocidas de Claude Chabrol, uno de
los directores franceses que formaron la Nouvelle
Vague. Fue una de mis películas
favoritas, confiesa Lyne, una especie
de obra de Hitchcock en la que un marido se da
cuenta poco a poco de que su mujer está teniendo
una aventura amorosa. Siempre me ha encantado, y
la tomé como referencia para esta película, eso
sí, muy libremente. Lyne ha mostrado
siempre una gran preocupación por las relaciones
emocionales en sus películas, particularmente
por aquellas relaciones imbuidas de engaños y
crisis de confianza. La culpa y la
sexualidad son una parte fascinante de
esto, afirma. Creo que todos nosotros
tenemos un punto de ruptura, en el que
potencialmente podríamos ir más allá de
cualquier límite tolerable. ¿Qué es lo que nos
lleva a llegar tan lejos? Me interesan mucho los
matices del engaño y la sospecha. INFIEL es una
historia en la cual al público podría
resultarle más fácil perdonar a un asesino que
a un adúltero, ¡lo que es una locura, desde
luego!
Después de
que Richard Gere leyera por primera vez el
guión, se sintió obsesionado con él. Era
un guión muy bien trabajado, muy íntimo, que no
sólo es que me atrajera sino que también me
resultó inquietante, explica. No
puedes involucrarte en un proyecto a no ser que
el misterio y la inquietud estén presentes de
alguna forma; una comezón a la que tienes que
dedicarle tiempo y energía para entenderla.
¿Qué hay de malo en nosotros que nos puede
llevar tan rápidamente a la violencia?
Siempre me ha atraído la idea de que nadie
nos conoce del todo, añade Gere. En
este caso, estamos viendo a una familia normal
americana y reconocible en la que hay algo que la
impide crecer. Se han asentado en algo que es
agradable y que para ellos funciona, pero que no
los lleva a ningún lugar más allá. No les
proporciona más amor, no les proporciona mayor
intimidad, no les proporciona más verdad. Así
que en sus caminos separados, están descubriendo
una especie de agujeros negros dentro de ellos
mismos. Hay niveles de intimidad que no están
experimentando. Todos nosotros estamos muy cerca
de ciertos niveles. Todos tenemos capas que nos
sirven de barrera a nuestro alrededor, y creo que
a todos nos gustaría esta historia: si miramos
al espejo que representa la película, podríamos
vernos a nosotros mismos.
Para Gere,
el papel del muy normal Edward Sumner fue un
punto e partida. ¡Es tan duro ser
normal!, se ríe. Es mucho más
fácil ser alguien anómalo. Sabes, mi carrera ha
estado llena de personajes de extraño, de alguna
u otra forma. Pero Edward no es un tipo con
muchos bríos en ningún sentido. No es un tipo
que vaya a ganar una pelea. Adrian siempre me
estaba diciendo: ¡Richard, no y no! ¡Ése
es el viejo Richard! ¡Yo quiero ver al
nuevo! Así que lo que estaba buscando
aquí era la personalidad de un tipo
corriente.
Cuando
vi a Richard en la película de Robert Altman,
El Dr. T y las mujeres, señala
Lyne, parecía que había alcanzado una
especie de meseta; tenía una clase de serenidad
y simpatía que nunca había visto antes. Pensé
que era interesante la forma en la que se le
presentaba en esa película. Si le ves en ésta,
te sorprenderás. Un día llegó a casa con la
ropa que usa en la película y su mujer le miró,
le dio un gran abrazo y le dijo: ¡En esta
película eres un tipo corriente! Así que
estaba ciertamente emocionado con ello, de
verdad. Trabajamos para dar la vuelta a lo que se
esperaba de él en el pasado, incluida su forma
de andar. Y es casi una revelación verle en la
película. De hecho, es Olivier Martinez quien
interpreta al personaje que más se acerca al
Richard Gere de hace veinte años.
Y tanto. El
carismático y joven actor de nacionalidad
francesa interpreta a esa clase de presuntuoso
galán que Gere prácticamente ha patentado
durante los primeros años de su carrera. El
personaje de Paul es el de un conquistador que
vive únicamente el momento presente. Para
mí, afirma Martinez, Paul es un
inocente. No sabe lo que va a ocurrir, y no tiene
ningún control sobre su futuro. Me atraía ese
ángulo del personaje. Él es como un niño; es
libre
demasiado libre. No es manipulador,
pero es un jugador nato. No sabemos exactamente
quién es; hay un cierto misterio en torno a él.
No es un personaje tremenda y complicadamente
ambiguo. Y es bastante diferente de lo que había
hecho con anterioridad.
Para
Martinez, era un personaje lleno de desafíos.
En primer lugar, dice, el
idioma: ¡Hablar inglés es todo un reto! Y sí,
las escenas de sexo también implicaban un
desafío. Pero se trata de una película, y lo
que pasa en ella es de mentira, como una de las
escenas en las que hay una pelea y en la cual
nadie recibe golpes ni muere. Y yo no me he
formado en el profundo método Stanislavsky. Es
verdad que era la primera vez que tenía que
enfrentarme a escenas de sexo tan explícitas (y
no son las que más me gustan hacer, ¡con lo
tímido que soy yo!) Tenía que olvidarme de mí
mismo para conservar el personaje. Adrian y Diane
estaban muy tranquilos con esto; ¡yo era el
único al que parecía incomodarle! Consiguieron
que estuviera relajado, y creo que hicieron que
mi personaje resultara más simpático.
Aunque el
personaje de Paul no estaba en principio pensado
que fuera francés, Adrian Lyne sintió de forma
instintiva que Martinez era la elección perfecta
para interpretar el papel. Olivier tiene un
fantástico sentido del humor, dice Lyne.
El hecho de que sea francés le da además
otro matiz. Las cosas más normales y mundanas
son mucho más interesantes cuando ves a un
francés o un italiano o a un latino: los gestos,
el sentido del humor
son tan diferentes y
fascinantes cuando los ves. Creo que ayuda a
entender cómo Connie pudo lanzarse a una
aventura de este tipo; él es muy seductor,
incluso haciendo las cosas más normales del
mundo. La idea de que esta mujer casada y
con un hijo y aparentemente feliz pudiera tener
una aventura con ese hombre es terrible,
añade Lyne. Sin embargo, creo que cuando
las mujeres ven a Olivier Martinez en la calle
como le ocurre a ella, entienden por qué sube
con ese tipo, aunque no serían capaces de
reconocerlo delante de sus amigas.
Lyne
eligió a Diane Lane para el papel de Connie por
diversas y convincentes razones, de las cuales no
es la menor su interpretación en la película de
Tony Goldwyn, A Walk on the Moon, que
tan buenas críticas cosechara. Es una
película maravillosa, declara Lyne,
y Diane estaba muy vulnerable en ella y
despertaba muchas adhesiones; te encantaba de
veras, Y eso es lo que pensé; dado que Connie
tiene un hijo y está felizmente casada, sería
fácil verla como alguien repudiable cuando
empieza su aventura amorosa. Así que teníamos
que asegurarnos de que resultara simpática y
agradable. Cuando piensas en ello,
continúa Lyne, hay muy pocos actores y
actrices que no tengan un elemento de dureza. Es
algo que parece venir unido; la sexualidad y la
dureza. Diane proyecta tanto la sexualidad como
la simpatía, lo que es extraño. Hay una especie
de complicidad. Lo bonito de esto, creo que es
que piensas que es alguien que intenta hacer lo
que debe, pero que no lo consigue.
Éste
es un tema con el que todo el mundo, tarde o
temprano, puede identificarse, afirma Diane
Lane. Hasta cierto punto todos estamos
tocados por esa imperfección humana de
desear lo que no tenemos. Y la
cuestión es, ¿cómo acaba todo esto? ¿No hunde
familias? ¿Sale la gente fortalecida con ello?
Al principio de la historia, Connie es partidaria
incondicional de su matrimonio, ama a su marido y
a su hijo, y es feliz con la vida que lleva. Todo
su mundo está definido por lo que ella es en su
matrimonio. En cierto modo, su relación con
Edward se da por sentada. Pero creo que lo que
sucede a menudo con las relaciones a largo plazo
es que puedes quedarte dentro del ámbito de la
persona que conociste, a la que te encontraste. Y
de repente, puedes sentir que no sólo eres esa
persona todo el tiempo. Experimentamos cambios, y
uno no siempre se da cuenta hasta que algo prende
y hace que te veas de manera distinta. Eso es lo
que hace a Connie vulnerable.
Para
Richard Gere y Diane Lane, INFIEL fue una
reunión afortunada. Habían actuado juntos,
cuando Lane era todavía una adolescente, en la
película de Francis Ford Coppola, Cotton
Club. Me encantó trabajar con
Diane, afirma Gere. Se ha convertido
en una mujer guapísima y en una excelente
actriz. Creo que el hecho de conocernos con
anterioridad ha dado más naturalidad a la
relación, la clase de normalidad que tiene la
gente que ha pasado muchos años juntos. Eso no
viene siempre fácilmente. Conoces a un actor o a
una actriz un par de semanas antes de que empiece
el rodaje, y ya piensas por anticipado cómo
crees que va a ser una relación normal. Aunque
Diane y yo no nos hayamos visto mucho desde
Cotton Club, fue muy fácil retomar
la relación. Fue como volver a
casa, dice Diane Lane acerca de su nuevo
trabajo con Gere. Era un refugio en una
tormenta. Me habían exigido mucho porque primero
rodamos todas las escenas entre Connie y Paul,
antes de que Richard se uniera a nosotros.
Dieciocho años antes, tenía dieciocho años
cuando trabajé con él. Ahora él se ha hecho un
hombre y yo me he hecho una mujer. Richard es una
persona de profundos sentimientos y ha convertido
la sensibilidad que siempre ha tenido en algo
mucho más grande. Para mí fue muy enriquecedor
y de un gran ayuda durante el rodaje; estaba
allí para apoyarme y no sólo preocupado por él
mismo. No puedo expresar lo extraño que esto
resulta y lo bien que me vino en ese
momento.
La desnudez
psicológica de las escenas eróticas fue el
mayor desafío para Lane, no la física. No
me supuso demasiados problemas, explica.
¡He estado más desnuda en esta película,
toma tras toma y plano tras plano, que en toda mi
vida!, bromea Lane. Tienes que
acostumbrarte a esto. Un montón de actores lo
han tenido que hacer. Ahora pertenezco al club de
los que saben lo que se siente. Para mí, el reto
estaba en el trabajo emocional que se requiere
para esas escenas: la vulnerabilidad que Connie
experimenta y su angustia con su relación
sexual. Ahí es donde estuvo realmente mi
trabajo.
A lo largo
de la producción de INFIEL, que se rodó casi en
su totalidad en Manhattan y en el barrio de
Westchester County de White Plains, Lyne trabajó
estrechamente con la diseñadora de vestuario
Ellen Mirojnick y el diseñador de producción
Brian Morris para mantener en la película un
tono altamente realista; uno que tuviera mucha
textura aunque fuera monocromático. El color
rojo, por ejemplo, sólo se empleó en una escena
clave. La elección del color a lo largo de
la película cambia continuamente, dice
Morris, contribuyendo a la sensación
general de melancolía. Lyne prefiere rodar
en escenarios reales, e INFIEL no fue una
excepción. La casa de los Sumner es una granja
del siglo diecinueve con cuatro acres de parcela
en White Plains, mientras que el loft de Paul es
un loft de verdad del Soho. Los exteriores
fueron, en muchos casos, cambiados y totalmente
redecorados, dice Morris. Presentamos
un contraste visual entre el mundo perfecto y
ordenado de Edward Sumner y el mundo de Paul
Martel, un alma libre cuya vida es algo
espontáneo y está llena de objetos esparcidos
por todas partes y de citas esporádicas. El loft
de Paul está lleno de objetos adquiridos poco a
poco en todas partes del mundo, con pilas de
libros a los que todavía no se les ha encontrado
una estantería.Como contraste
continúa Morris, la casa de Edward está
decorada con objetos y muebles de las mejores
tiendas de Manhattan y de los barrios ricos. Nada
está fuera de lugar; por lo tanto, nada es una
sorpresa. La casa da la sensación de estar
totalmente realizada. Refleja la necesidad de
seguridad de Edward, pero al mismo tiempo, nos
permite entender la agitación de Connie,
especialmente cuando se enfrenta al espacio de
Paul, que está en un estado de confortable caos.
Su piso está tan lleno de sorpresas que permite
que Connie se vea seducida por la sensación de
misterio y aventura que emana de la misma
atmósfera, y no sólo por el personaje de
Paul.
La
diseñadora de vestuario Ellen Mirojnick trabajó
también para mantener las ropas naturales, pero
visualmente informativas para el público.
La idea era hacer que el aspecto de los
personajes fuese real, explica. Nos
enfrentamos a la historia de una familia real;
gente real, y Adrian presta mucha atención a la
autenticidad de la gente. Así que las mismas no
han de aparentar ser trajes de una película.
Debe parecer que has llamado a la puerta de tu
vecino y es éste quien aparece. Adrian te anima
a trabajar sobre una base muy natural y
humanista. Si no parece verdadero, si no parece
auténtico, quítaselo y ponle otra cosa. No se
debería notar el vestuario en la película,
aunque es importante para la historia. Tiene que
tener un eco emocional para el público.
Olivier es de París, así que esto lo
refleja su personaje. Olivier aportó mucho a su
aspecto, y me hizo sugerencias basadas en cómo
va vestido en su casa de París, y en lo que
llevan otros hombres allí. Siempre me encanta
estimular esta clase de colaboración creativa
con los actores; luego yo lo uso cuando lo estimo
conveniente.
INFIEL es
en gran parte una película neoyorquina; sus
exteriores incluyen destinos tan conocidos de
Nueva York como The Strand Bookstore, el Village
East Cinema, la Grand Central Station y los bares
y restaurantes de Chelsea, Soho, Wall Street y
Tribeca. Como en otras películas neoyorquinas de
Lyne, como Atracción Fatal y
La escalera de Jacob, retrata Nueva
York como una ciudad vibrante, vital y sexy; una
ciudad en la que coexisten la voluptuosidad y el
peligro y que seduce a los incautos. Hacia el
final de la fotografía principal, Lyne
reflexionaba sobre la experiencia de hacer
INFIEL: Lo apasionante al final,
afirma, son los actores. Ésa es la razón
por la que la hice; por la emoción de esos
momentos cuando sientes que éstos se han
arrancado un pedacito de ellos mismos para
dártelo a ti. Ésa es la mejor sensación, y he
tenido muchos momentos de ese tipo en esta
película, cuando después de una toma, me he
dicho a mí mismo: ¡Rayos! ¡Lo han
bordado!.
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