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INFIEL
(Unfaithful)


cartel Dirección: Adrian Lyne.
País:
USA.
Año: 2002.
Duración: 124 min.
Interpretación: Richard Gere (Edward Sumner), Diane Lane (Connie Sumner), Olivier Martinez (Paul Martel), Erik Per Sullivan (Charlie), Dominic Chianese (Frank Wilson), Margaret Colin (Sally), Kate Burton (Tracy), Chad Lowe (Bill Stone), Michelle Monaghan (Lindsay), Erich Anderson (Bob Gaylord), Myra Lucretia Taylor (Gloria), Larry Gleason (Tim).
Guión: Alvin Sargent y William Broyles Jr.
Producción: Adrian Lyne y G.Mac Brown.
Música: Jan A.P. Kaczmarek.
Fotografía:
Peter Biziou.
Montaje: Anne V.Coates.
Diseño de producción: Brian Morris.
Dirección artística: John Kasarda.
Vestuario: Ellen Mirojnick.

 

SOBRE LA PRODUCCIÓN
© 2002 Hispano Foxfilm

El director Adrian Lyne hilvana una telaraña de pasiones y dolor en INFIEL, que él describe como “un thriller erótico sobre el lenguaje corporal de la culpa”. Richard Gere, Diane Lane y Olivier Martinez lo protagonizan. La producción corre a cargo del mismo Lyne, junto con G. Mac Brown. El guión es de Alvin Sargent y William Broyles, Jr. Lyne ha destacado por ser uno de los directores más importantes del cine, con títulos en su haber como “Foxes”, “La escalera de Jacob”, “Flashdance”, “Nueve semanas y media”, “Atracción Fatal”, “Una proposición indecente” y “Lolita”.

INFIEL lleva la exploración de relaciones de Lyne a nuevas dimensiones de intensidad y peligro. El triángulo formado por Richard Gere, Diane Lane y la estrella francesa Olivier Martinez (también conocido por el público norteamericano por sus éxitos internacionales de “El húsar en el tejado” y “La camarera del Titanic”, así como por “Antes que anochezca”) conforma una visión sorprendente y sobrecogedora de, como lo expresa Lyne, “la cortina de humo que levantamos para esconder nuestra culpa”. Lyne ha estado dando forma a INFIEL durante muchos años. Su génesis llega hasta 1968, cuando se lanzó “La mujer infiel”, una de las obras maestras reconocidas de Claude Chabrol, uno de los directores franceses que formaron la Nouvelle Vague. “Fue una de mis películas favoritas”, confiesa Lyne, “una especie de obra de Hitchcock en la que un marido se da cuenta poco a poco de que su mujer está teniendo una aventura amorosa. Siempre me ha encantado, y la tomé como referencia para esta película, eso sí, muy libremente”. Lyne ha mostrado siempre una gran preocupación por las relaciones emocionales en sus películas, particularmente por aquellas relaciones imbuidas de engaños y crisis de confianza. “La culpa y la sexualidad son una parte fascinante de esto”, afirma. “Creo que todos nosotros tenemos un punto de ruptura, en el que potencialmente podríamos ir más allá de cualquier límite tolerable. ¿Qué es lo que nos lleva a llegar tan lejos? Me interesan mucho los matices del engaño y la sospecha. INFIEL es una historia en la cual al público podría resultarle más fácil perdonar a un asesino que a un adúltero, ¡lo que es una locura, desde luego!”

Después de que Richard Gere leyera por primera vez el guión, se sintió obsesionado con él. “Era un guión muy bien trabajado, muy íntimo, que no sólo es que me atrajera sino que también me resultó inquietante”, explica. “No puedes involucrarte en un proyecto a no ser que el misterio y la inquietud estén presentes de alguna forma; una comezón a la que tienes que dedicarle tiempo y energía para entenderla. ¿Qué hay de malo en nosotros que nos puede llevar tan rápidamente a la violencia? “Siempre me ha atraído la idea de que nadie nos conoce del todo”, añade Gere. “En este caso, estamos viendo a una familia normal americana y reconocible en la que hay algo que la impide crecer. Se han asentado en algo que es agradable y que para ellos funciona, pero que no los lleva a ningún lugar más allá. No les proporciona más amor, no les proporciona mayor intimidad, no les proporciona más verdad. Así que en sus caminos separados, están descubriendo una especie de agujeros negros dentro de ellos mismos. Hay niveles de intimidad que no están experimentando. Todos nosotros estamos muy cerca de ciertos niveles. Todos tenemos capas que nos sirven de barrera a nuestro alrededor, y creo que a todos nos gustaría esta historia: si miramos al espejo que representa la película, podríamos vernos a nosotros mismos”.

Para Gere, el papel del muy normal Edward Sumner fue un punto e partida. “¡Es tan duro ser normal!”, se ríe. “Es mucho más fácil ser alguien anómalo. Sabes, mi carrera ha estado llena de personajes de extraño, de alguna u otra forma. Pero Edward no es un tipo con muchos bríos en ningún sentido. No es un tipo que vaya a ganar una pelea. Adrian siempre me estaba diciendo: ‘¡Richard, no y no! ¡Ése es el viejo Richard! ¡Yo quiero ver al nuevo!’ Así que lo que estaba buscando aquí era la personalidad de un tipo corriente”.

“Cuando vi a Richard en la película de Robert Altman, ‘El Dr. T y las mujeres’”, señala Lyne, “parecía que había alcanzado una especie de meseta; tenía una clase de serenidad y simpatía que nunca había visto antes. Pensé que era interesante la forma en la que se le presentaba en esa película. Si le ves en ésta, te sorprenderás. Un día llegó a casa con la ropa que usa en la película y su mujer le miró, le dio un gran abrazo y le dijo: ‘¡En esta película eres un tipo corriente!’ Así que estaba ciertamente emocionado con ello, de verdad. Trabajamos para dar la vuelta a lo que se esperaba de él en el pasado, incluida su forma de andar. Y es casi una revelación verle en la película. De hecho, es Olivier Martinez quien interpreta al personaje que más se acerca al Richard Gere de hace veinte años”.

Y tanto. El carismático y joven actor de nacionalidad francesa interpreta a esa clase de presuntuoso galán que Gere prácticamente ha patentado durante los primeros años de su carrera. El personaje de Paul es el de un conquistador que vive únicamente el momento presente. “Para mí”, afirma Martinez, “Paul es un inocente. No sabe lo que va a ocurrir, y no tiene ningún control sobre su futuro. Me atraía ese ángulo del personaje. Él es como un niño; es libre… demasiado libre. No es manipulador, pero es un jugador nato. No sabemos exactamente quién es; hay un cierto misterio en torno a él. No es un personaje tremenda y complicadamente ambiguo. Y es bastante diferente de lo que había hecho con anterioridad”.

Para Martinez, era un personaje lleno de desafíos. “En primer lugar”, dice, “el idioma: ¡Hablar inglés es todo un reto! Y sí, las escenas de sexo también implicaban un desafío. Pero se trata de una película, y lo que pasa en ella es de mentira, como una de las escenas en las que hay una pelea y en la cual nadie recibe golpes ni muere. Y yo no me he formado en el profundo método Stanislavsky. Es verdad que era la primera vez que tenía que enfrentarme a escenas de sexo tan explícitas (y no son las que más me gustan hacer, ¡con lo tímido que soy yo!) Tenía que olvidarme de mí mismo para conservar el personaje. Adrian y Diane estaban muy tranquilos con esto; ¡yo era el único al que parecía incomodarle! Consiguieron que estuviera relajado, y creo que hicieron que mi personaje resultara más simpático”.

Aunque el personaje de Paul no estaba en principio pensado que fuera francés, Adrian Lyne sintió de forma instintiva que Martinez era la elección perfecta para interpretar el papel. “Olivier tiene un fantástico sentido del humor”, dice Lyne. “El hecho de que sea francés le da además otro matiz. Las cosas más normales y mundanas son mucho más interesantes cuando ves a un francés o un italiano o a un latino: los gestos, el sentido del humor… son tan diferentes y fascinantes cuando los ves. Creo que ayuda a entender cómo Connie pudo lanzarse a una aventura de este tipo; él es muy seductor, incluso haciendo las cosas más normales del mundo. “La idea de que esta mujer casada y con un hijo y aparentemente feliz pudiera tener una aventura con ese hombre es terrible”, añade Lyne. “Sin embargo, creo que cuando las mujeres ven a Olivier Martinez en la calle como le ocurre a ella, entienden por qué sube con ese tipo, aunque no serían capaces de reconocerlo delante de sus amigas”.

Lyne eligió a Diane Lane para el papel de Connie por diversas y convincentes razones, de las cuales no es la menor su interpretación en la película de Tony Goldwyn, “A Walk on the Moon”, que tan buenas críticas cosechara. “Es una película maravillosa”, declara Lyne, “y Diane estaba muy vulnerable en ella y despertaba muchas adhesiones; te encantaba de veras, Y eso es lo que pensé; dado que Connie tiene un hijo y está felizmente casada, sería fácil verla como alguien repudiable cuando empieza su aventura amorosa. Así que teníamos que asegurarnos de que resultara simpática y agradable. “Cuando piensas en ello”, continúa Lyne, “hay muy pocos actores y actrices que no tengan un elemento de dureza. Es algo que parece venir unido; la sexualidad y la dureza. Diane proyecta tanto la sexualidad como la simpatía, lo que es extraño. Hay una especie de complicidad. Lo bonito de esto, creo que es que piensas que es alguien que intenta hacer lo que debe, pero que no lo consigue”.

“Éste es un tema con el que todo el mundo, tarde o temprano, puede identificarse”, afirma Diane Lane. “Hasta cierto punto todos estamos tocados por esa imperfección humana de “desear” lo que no tenemos. Y la cuestión es, ¿cómo acaba todo esto? ¿No hunde familias? ¿Sale la gente fortalecida con ello? Al principio de la historia, Connie es partidaria incondicional de su matrimonio, ama a su marido y a su hijo, y es feliz con la vida que lleva. Todo su mundo está definido por lo que ella es en su matrimonio. En cierto modo, su relación con Edward se da por sentada. Pero creo que lo que sucede a menudo con las relaciones a largo plazo es que puedes quedarte dentro del ámbito de la persona que conociste, a la que te encontraste. Y de repente, puedes sentir que no sólo eres esa persona todo el tiempo. Experimentamos cambios, y uno no siempre se da cuenta hasta que algo prende y hace que te veas de manera distinta. Eso es lo que hace a Connie vulnerable”.

Para Richard Gere y Diane Lane, INFIEL fue una reunión afortunada. Habían actuado juntos, cuando Lane era todavía una adolescente, en la película de Francis Ford Coppola, “Cotton Club”. “Me encantó trabajar con Diane”, afirma Gere. “Se ha convertido en una mujer guapísima y en una excelente actriz. Creo que el hecho de conocernos con anterioridad ha dado más naturalidad a la relación, la clase de normalidad que tiene la gente que ha pasado muchos años juntos. Eso no viene siempre fácilmente. Conoces a un actor o a una actriz un par de semanas antes de que empiece el rodaje, y ya piensas por anticipado cómo crees que va a ser una relación normal. Aunque Diane y yo no nos hayamos visto mucho desde ‘Cotton Club’, fue muy fácil retomar la relación”. “Fue como volver a casa”, dice Diane Lane acerca de su nuevo trabajo con Gere. “Era un refugio en una tormenta. Me habían exigido mucho porque primero rodamos todas las escenas entre Connie y Paul, antes de que Richard se uniera a nosotros. Dieciocho años antes, tenía dieciocho años cuando trabajé con él. Ahora él se ha hecho un hombre y yo me he hecho una mujer. Richard es una persona de profundos sentimientos y ha convertido la sensibilidad que siempre ha tenido en algo mucho más grande. Para mí fue muy enriquecedor y de un gran ayuda durante el rodaje; estaba allí para apoyarme y no sólo preocupado por él mismo. No puedo expresar lo extraño que esto resulta y lo bien que me vino en ese momento”.

La desnudez psicológica de las escenas eróticas fue el mayor desafío para Lane, no la física. “No me supuso demasiados problemas”, explica. “¡He estado más desnuda en esta película, toma tras toma y plano tras plano, que en toda mi vida!”, bromea Lane. “Tienes que acostumbrarte a esto. Un montón de actores lo han tenido que hacer. Ahora pertenezco al club de los que saben lo que se siente. Para mí, el reto estaba en el trabajo emocional que se requiere para esas escenas: la vulnerabilidad que Connie experimenta y su angustia con su relación sexual. Ahí es donde estuvo realmente mi trabajo”.

A lo largo de la producción de INFIEL, que se rodó casi en su totalidad en Manhattan y en el barrio de Westchester County de White Plains, Lyne trabajó estrechamente con la diseñadora de vestuario Ellen Mirojnick y el diseñador de producción Brian Morris para mantener en la película un tono altamente realista; uno que tuviera mucha textura aunque fuera monocromático. El color rojo, por ejemplo, sólo se empleó en una escena clave. “La elección del color a lo largo de la película cambia continuamente”, dice Morris, “contribuyendo a la sensación general de melancolía”. Lyne prefiere rodar en escenarios reales, e INFIEL no fue una excepción. La casa de los Sumner es una granja del siglo diecinueve con cuatro acres de parcela en White Plains, mientras que el loft de Paul es un loft de verdad del Soho. “Los exteriores fueron, en muchos casos, cambiados y totalmente redecorados”, dice Morris. “Presentamos un contraste visual entre el mundo perfecto y ordenado de Edward Sumner y el mundo de Paul Martel, un alma libre cuya vida es algo espontáneo y está llena de objetos esparcidos por todas partes y de citas esporádicas. El loft de Paul está lleno de objetos adquiridos poco a poco en todas partes del mundo, con pilas de libros a los que todavía no se les ha encontrado una estantería.“Como contraste” continúa Morris, “la casa de Edward está decorada con objetos y muebles de las mejores tiendas de Manhattan y de los barrios ricos. Nada está fuera de lugar; por lo tanto, nada es una sorpresa. La casa da la sensación de estar totalmente realizada. Refleja la necesidad de seguridad de Edward, pero al mismo tiempo, nos permite entender la agitación de Connie, especialmente cuando se enfrenta al espacio de Paul, que está en un estado de confortable caos. Su piso está tan lleno de sorpresas que permite que Connie se vea seducida por la sensación de misterio y aventura que emana de la misma atmósfera, y no sólo por el personaje de Paul”.

La diseñadora de vestuario Ellen Mirojnick trabajó también para mantener las ropas naturales, pero visualmente informativas para el público. “La idea era hacer que el aspecto de los personajes fuese real”, explica. “Nos enfrentamos a la historia de una familia real; gente real, y Adrian presta mucha atención a la autenticidad de la gente. Así que las mismas no han de aparentar ser trajes de una película. Debe parecer que has llamado a la puerta de tu vecino y es éste quien aparece. Adrian te anima a trabajar sobre una base muy natural y humanista. Si no parece verdadero, si no parece auténtico, quítaselo y ponle otra cosa. No se debería notar el vestuario en la película, aunque es importante para la historia. Tiene que tener un eco emocional para el público”. “Olivier es de París, así que esto lo refleja su personaje. Olivier aportó mucho a su aspecto, y me hizo sugerencias basadas en cómo va vestido en su casa de París, y en lo que llevan otros hombres allí. Siempre me encanta estimular esta clase de colaboración creativa con los actores; luego yo lo uso cuando lo estimo conveniente”.

INFIEL es en gran parte una película neoyorquina; sus exteriores incluyen destinos tan conocidos de Nueva York como The Strand Bookstore, el Village East Cinema, la Grand Central Station y los bares y restaurantes de Chelsea, Soho, Wall Street y Tribeca. Como en otras películas neoyorquinas de Lyne, como “Atracción Fatal” y “La escalera de Jacob”, retrata Nueva York como una ciudad vibrante, vital y sexy; una ciudad en la que coexisten la voluptuosidad y el peligro y que seduce a los incautos. Hacia el final de la fotografía principal, Lyne reflexionaba sobre la experiencia de hacer INFIEL: “Lo apasionante al final”, afirma, “son los actores. Ésa es la razón por la que la hice; por la emoción de esos momentos cuando sientes que éstos se han arrancado un pedacito de ellos mismos para dártelo a ti. Ésa es la mejor sensación, y he tenido muchos momentos de ese tipo en esta película, cuando después de una toma, me he dicho a mí mismo: ‘¡Rayos! ¡Lo han bordado!’”.


Imágenes y notas de producción de "Infiel" - Copyright © 2002 Fox 2000 Picture y Regency Enterprises. Distribuidora en España: Hispano Foxfilm. Todos los derechos reservados.

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