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Título
en México: El último castillo.
Dirección: Rod Lurie.
País: USA.
Año: 2001.
Duración: 131 min.
Interpretación: Robert
Redford (General Eugene Irwin), James Gandolfini
(Coronel Winter), Mark Ruffalo (Clifford Yates),
Steve Burton (Capitán Peretz), Delroy Lindo
(General James Wheeler), Paul Calderon (Sargento
Mayor Dellwo), Samuel Ball (Duffy), Clifton
Collins (Aguilar), George W. Scott (Thumper),
Brian Goodman (Beaupre), Michael Irby (Enriquez),
Maurice Bullard (Sargento McLaren), (Robin Wright
(Rosalie Irwin).
Guión: David
Scarpa y Graham Yost; basado en un argumento de
David Scarpa.
Producción: Robert
Lawrence.
Música: Jerry
Goldsmith.
Fotografía: Shelly Johnson.
Montaje: Michael
Jablow y Kevin Stitt.
Diseño de producción: Kirk M.
Petruccelli.
Dirección artística: Lawrence
A. Hubbs.
Vestuario: Ha
Nguyen. |
CRÍTICA
Pablo
del Moral
(Cinencanto.com)
México
Al inicio
de esta película pensé que era bastante
valeroso presentar una historia que muestra al
ejército de los Estados Unidos como una
organización defectuosa y no exenta de malos
elementos, sobre todo considerando el clima
social y anímico en ese país a raíz de la
guerra que se libra contra el multi mencionado
Taliban. Pero para cuando llegan los créditos
finales se vuelve ridículamente evidente el
propósito pro-patriota de la cinta, que aunque
resulta muy entretenida, no deja de irritar con
su jingoísmo rampante y su burda demagogia.
La cinta
narra la lucha física y mental entre el Coronel
Winter (James Gan-dolfini), el cruel
y corrupto director de una prisión militar, y un
nuevo pri-sionero, Eugene Irwin (Robert Red-ford), quien
resulta ser un general de tres estrellas,
sumamente condeco-rado y casi considerado un
héroe na-cional. Condenado a diez años por
desobediencia en el campo de batalla, Irwin
acepta su culpa y se muestra humilde ante el Cor.
Winter, quien parece admirarlo. Pero poco a poco
el ex-general se da cuenta de las crueles
costumbres del coronel y del injusto trato que se
les dá a los prisioneros. Entonces, despertando
el espíritu de soldados latente en los internos,
decide luchar contra el director para restaurar
la justicia y respetar los derechos de los
presos.
El director
Rod Lurie parece
tener predilección por este tipo de cine; su
previa película, "The Contender", caminaba
por terreno similar, mostrando que los malos
elementos aislados dentro de la maquinaria
política y militar de los Estados Unidos no
bastan para destruir su supuesta grandeza y
rectitud. Pero mientras que "The
Contender" era un excelente drama político,
"El Último Casti-llo" (título en
México)* es
poco menos que una caricatura militar, un comic,
digamos, con situaciones que estiran la
credibilidad hasta romperla y con un mensaje
moralizante tan evidente y poco sutil que resulta
difícil tomarlo muy en serio.
Pero no por
eso diría que se trata de una mala película. La
trama, a pesar de su simpleza y familiaridad,
está bastante bien lle-vada, y logra conseguir
el deseado suspenso y emoción gra-cias a su
dinámico guión y a las vehementes actuaciones
(no diría "buenas" en el sentido
convencional, pero sí muy apropiadas para esta
película) con las que el elenco se luce en todo
momento.
Robert
Redford (a falta de John Way-ne o Gregory Peck)
es el militar de carrera, maduro y sabio que se
ha for-mado en el campo de batalla. James
Gandolfini es poco más que un buró-crata con
uniforme, admirador del pro-tocolo militar, pero
sin el fundamento moral necesario para
mantenerlo. El choque de ambos personajes es, en
un nivel, risible por su previsi-bilidad y por lo
obvio de su mensaje, pero en otro nivel, como
dije, es enormemente entretenido. Entre el elenco
también destaca Mark Ruffalo como el
cínico de la prisión que se burla de la lealtad
de las "tropas" por su
"general", y cuyo punto de vista es
muchas veces el de la audiencia; de igual forma, Delroy
Lindo entrega una de sus excelentes y
férreas actuaciones como un general que sospecha
de malos manejos en la prisión, pero que carece
de evidencia para actuar decisivamente.
"El
Último Castillo" es un monumento al
patriotismo norteameri-cano, y tal vez irritará
a quienes no compartan ese sentimiento con la
intensidad que propone la cinta; pero por debajo
de eso hay una historia no muy original, pero muy
bien ejecutada con la sensi-bilidad y precisión
necesaria para superar sus fallas. Y aunque
Redford mismo sea ya un cliché, sigue manejando
muy bien su oficio, y vale la pena verlo tomar
posesión de la pantalla a pesar de sus años y
de su relativa ausencia del cine contemporáneo. Entre-tenida
película pero frecuentemente ridícula, tanto
por su excesiva pasión como por sus exageradas
situaciones.
Calificación:
7

*Nota del editor.
Imágenes
de producción de La última fortaleza -
Copyright © 2001 DreamWorks SKG y Robert
Lawrence Productions. Distribuidora en España:
UIP. Fotos por Elliott Marks. Todos los derechos
reservados.
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