SOBRE
LA PRODUCCIÓN
© 2000 Lauren
Films
2.
La producción
Bertrand
Blier ha logrado incluir en LES ACTEURS
todo el "Quién es quién" del cine
francés que actualmente ya sobrepasa los 50
años, el cual, además, se ha prestado gustoso a
la propuesta. El director ha contado con 55
millones de francos de presupuesto, una cifra que
en Francia no se considera elevada, y los actores
han dejado aparte sus exigencias particulares,
adaptándose a unas condiciones de contrato
generales. "Ha habido acuerdos comunales
entre los agentes de los actores para que todo
fuero lo más democrático posible... no ha
habido caprichos particulares" comenta
Blier.
El director
considera que: "Esta generación de actores
que ya cuenta más de cincuenta años pertenece
al patrimonio francés". Y, de hecho, la
propia película, según Blier: "...en
ciertos aspectos...es una película de
patrimonio. Pienso que se lo debo a Alain Resnais
y a ON CONNAÎT LA CHANSON (ON CONNAÎT LA
CHANSON, 1997). Me dejó atónito, no
solamente que fuera capaz de hacerla, sino que,
además, tuviera éxito. Es eso, precisamente, lo
que yo considero una película de
patrimonio. En el cine francés existe ese
problema de identidad: ¿Existe todavía eso?
¿Vale la pena? Creo que sí, pero es preciso ser
muy francés y oficiar como autor; ese es el
secreto. O de la contrario, dedicarse al cine de
barraca, tipo TITANIC."
Bertrand
Blier ya había inspirado a Michel Blanc la idea
de GROSSE FATIGUE (MALA FAMA, 1994), un
film del género "cine dentro del cine"
donde Blanc hace las veces de director
cinematográfico acusado de pervertir a Balasko,
situación que pone en peligro su celebridad y
prestigio profesional. Ciertos actores aparecen
en el film encarnándose a sí mismos, y hay
también sosías de actores haciendo las veces.
"Cuando vi la película explica
Blier, me dije: ¡Mierda! Le he
pasado una excelente idea. Entonces me
vinieron deseos de volver al asunto, pero era
preciso esperar un poco. El principio fundamental
era lúdico: Hacer una película acerca de los
actores franceses situados entre los 50 y los 70
años. Sólo tenía un inicio: algo con Marielle
y una historia de vaso con agua caliente. Por
supuesto que también deseaba vivamente trabajar
con mis viejos amigos de toda la vida y de paso
conocer mejor a los dos tercios del reparto que
no conocía tan bien.
El
verdadero tema de la película es "¿Dejan
de actuar los actores cuando se dice ¡Corten!?
Me da la impresión que no. Pero entonces, ¿qué
hacen?". "Ser actor es un oficio
impensable. Es normal que sean personas
extrañas. Yo les acepto tal como son. Por
ejemplo, Depardieu: es monumental; seguramente
hay mil cosas que le podría reprochar, pero
prefiero callarme. También les amo por eso
mismo." "Les he conocido de cerca... me
lo puedo permitir casi todo porque les resulto
creíble. Me divierto viéndolos actuar, y siento
un placer algo malévolo al pellizcarles, al
empujarles... Y, además, la película se presta
a ello." Blier ha dado rienda suelta a
la improvisación: "Básicamente,
sólo he buscado reírme con ellos. No se trata
de una narración tradicional, simplemente de
unos momentos que vivimos con ellos, lo que me
permite cualquier cosa. Si estamos rodando en la
terraza de un café y se cae una silla, o se
rompe una mesa o un vaso, puedo integrar estos
hechos en la escena... hay que saber integrar lo
imprevisible, aunque todo esté escrito."
Blier cree
que en el interior de un actor residen "...
una desesperación inherente. Es un grupo que
deviene una auténtica casta, que mantienen entre
ellos unas relaciones salvajes. También hay un
desfase inocente entre la imagen pública y el
verdadero ser humano, o inhumano, que existe
detrás."
Dos de los
veteranos actores que trabajan por primera vez
con Bertrand Blier, Claude Rich y Sami Frey,
aportan sus opiniones acerca de la experiencia.
Claude Rich nos dice: "Encarnarse a sí
mismo es insólito. Genera un poco de inquietud,
pero también se afronta con modestia, pues en
esta comedia todos los actores estamos al mismo
nivel. Parece una terapia de grupo en la que
Blier oficia de psicólogo. Cuando uno se
interpreta a sí mismo, no hay modo de
camuflarse, ni de disfrazarse; se sale tan bien
librado como se puede. Se descubre un juego
dentro del juego que no se puede siquiera
imaginar... Lo que Blier rueda cada día es una
auténtica fiesta, y detrás de toda esta locura
y esta desmesura, en el fondo, bullen nuestras
preocupaciones y nuestras angustias."
Samy Frey,
por su parte, expresa: "Con Bertrand se
produce un clima increíble. Es muy divertido;
reímos mucho, pero también trabajamos duro.
Para mí, interpretarme a mí mismo no significa
nada, siempre se tratará de otra persona. Mi
sueño, sin embargo, es que, tras ver la
película, alguien me diga: Le he visto en LES
ACTEURS, pero no era usted, no tenía nada
que ver con usted. Estoy convencido de que todos
somos intérpretes de nuestras vidas. En
realidad, un actor es una persona como las
demás, solo que tiene la responsabilidad de
contar historias."
Bertrand
Blier, admite que las actrices han quedado un
tanto al margen de su largometraje, por ello, ha
dicho, piensa realizar en breve LES ACTRICES.
Pero: "Será una película más seria."
1.
La historia
2. La producción
3. El reparto
4. El equipo
técnico
Imágenes
de Los actores - Copyright © 2000 Le Studio
Canal+, Les Films Alain Sarde, Planete A y TF1
Films Productions. Distribuidora en España:
Lauren Films. Todos los derechos reservados.
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