CRÍTICA
Rubén
Corral
Apocalypse
again

Los nombres
de Katsuhiro Otomo y Hayao
Miyazaki son puntales de lanza en el
reciente desembarco del anime japonés de
calidad en las salas de cine de toda Europa,
cosechando alabanzas críticas, taquillas
razona-blemente exitosas e incluso llevándo-se,
como en el caso de Spirited away (Hayao
Miyazaki, 2001) el más relevante premio de un
festival de primera fila como es el de Berlín
(aunque la valentía del jurado fuera limitada,
ya que fue un Oso de Oro ex aequo). Es
gracias al trabajo de rompehielos de estos dos
nombres (el autor de "Akira" (id.,
1988) el primero, y de la pantagruélica "La princesa Monono-ke" (Mononoke
Hime, 1997), el segundo) que llega, poco a
poco, ese cine de animación nipón que se separa
de los ejercicios de animación limitadísima con
los que saturan los programadores televisivos sus
horas dedicadas a los niños o los canales
temáticos infantiles (de Heidi a Dragonball,
pasando por Los caballeros del Zodiaco), y
que se caracteriza, por enfrentamiento con ese
cine de animación cutre, por la combinación de
técnicas, por el concien-zudo trabajo de dibujo
y, por encima de todo, por el enamorado uso de
los movimientos de cámara y la rapidez con que
transcurren las acciones.
Todas estas
características se citan en
"Metrópolis" (Metoroporisu, Rinta-ro, 2001),
escrita por el propio Otomo basándose en los manga
de Osamu Tezuka
(considerado el Disney de extremo oriente),
dirigida por Shige-yuki Hayashi (alias Rintaro) y
que, pese a su título, del clásico de Fritz
Lang en algo de la apariencia que pudo inspirar a
sus creadores. En la imagen de aquella
María-Brigitte Helm se basa el nacimiento de una
poderosa niña robot llamada Tima. Además de la
sombra de un Armageddon por acumulación de
(de)méritos tecnológicos que no es ajena a este
Otomo de "Akira", el subdesarrollo que
provocan las desigualdades sociales generadas por
un régimen político y económico controlado por
el gran capital, el ejército y lobbies
demasiado poderosos (visión simplemente
pesimista de lo que podría ser nuestro futuro),
componen un fresco de un porvenir rabiosamente
verosímil y, a la vez, por motivos
iconográficos, acce-sible para espectadores
educados en el género. Además de en el
cuidadísimo trato de la partitura original (esa
ambientación musical deleitablemente retro de Toshiyuki
Honda que alcanza su cénit en el empleo
de la canción de Ray Charles
"Cant stop lovin you"), es en la
construcción de ese entorno riquísimo, sin duda
reflejo de las posibilidades ofrecidas por una
serie de comics como en la que se basa el film,
donde esta "Metrópolis"
alternativa resulta sólida, sugestiva y
sorprendente: la comprobación de que
con Rintaro tenemos un digno heredero y
cohabitante de un género fanta-científico
necesitado de (sobre)dosis de imaginación como
la que inyecta.
El
paréntesis que antecede a esa do-sis mencionada
se dirige concreta-mente al trabajo de Otomo, que
no desecha algunas partes prescindibles del
guión y parece hechizado por los originales de
Tekuza: de nuevo, es el trabajo de edición al
original en el que se basa el libreto donde
parecen en-contrarse más flecos. Insalvables una
vez llegados a las salas. Pese a dirigir la
memoria del espectador hacia fantasias sobre
poder absoluto en el futuro, las referencias son
menos enriquece-doras, menos románticas o
asentadas que las propuestas por Huxley, Orwell o
Bradbury: existe un deliberado, y conseguido,
afán por rodear de un pestilente estado continuo
de putrefacción a los estamentos poderosos, que
no evita las citas a organizaciones fascistas ni
a golpes de estado frustrados por traiciones a
traicio-nes.
Dibujos
animados para adultos, con alto contenido
político para espectadores ansiosos de ciencia
ficción verosímil, con niveles de profundidad
muy por encima de lo habitual,
parcialmente emborronado por la desmesura de los
contenidos del guión, por algún repunte
bobalicón y por ese empeño perenne del cine
comercial con que el protagonista (más si es un
niño) deba salir indemne de todas sus acciones
(aunque sean inverosímiles, como las del
protagonista de la muy inferior a esta "Inteligencia artificial" (A.I.,
Steven Spielberg, 2001), con la que guarda
"odiosas" concomitancias).
Imágenes
de Metrópolis - Copyright © 2001 Metropolis
Project y Tezuka Production Company.
Distribuidora en España: Columbia TriStar. Todos
los derechos reservados.
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