CRÍTICA
por Joaquín
R. Fernández
Puntuación:
6.5 /10
Banda Sonora Original: *****
¿A qué
viene tanto alboroto? Por fin crítica y público
se han puesto de acuerdo para recibir con los
brazos abiertos la adaptación cinematográ-fica
de las aventuras de uno de los superhéroes más
carismáticos de la Historia del Cómic.
Semejante coinci-dencia no se da todos los días,
así que uno se ha de formular sus propias
teorías si quiere intentar explicar el abrumador
éxito mundial de "Spider-Man". Está
claro que la eterna espera que han tenido que
soportar los fans del hombre-araña ha
contribuido a alimentar su ansiedad, pero
también es evidente que son muchos los que
conocen las hazañas de Peter Parker sin tener
que ser por ello aficionados de primera
categoría del cómic. Esto, la novedad de ver a
Spidey en una superproduc-ción de Hollywood y la
estupenda campaña publicitaria de Colum-bia,
forman parte de las posibles respuestas a la
pregunta con la que he comenzado la exposición
de este artículo.
Porque, no
nos engañemos, "Spider-Man" no
es esa brillante muestra de entretenimiento que
nos han vendido por todos lados. Cierto
que uno se lo pasa bastante bien durante su
visionado, pero en ninguna escena de su metraje
se atisba un mínimo destello de originalidad o
de agotado-ra calidad. Sam Raimi, ése que
muchos creen un genio, se limita a ofrecernos lo
básico, jamás va más allá de los
convencionales planteamientos de cualquier otro
producto de Hollywood. Toma sin pudor esquemas
argumentales que otros utilizaron con mayor
maestría en películas del mismo corte, como "Superman", aunque,
por supuesto, sin alcanzar la adecuada división
de episodios que hallábamos en la cinta de
Donner. Raimi y su guionista, David Koepp, prefieren
condensar al máximo toda la información exis-tente
acerca del personaje y de aquéllos que le
rodean, lo que redunda en una mayor
simplificación de los mismos (así se puede
comprobar en la media hora inicial). A pesar de
ello, se perciben momentos de inequívoca
solidez, como la muerte de Tío Ben, pero la
sensación de desaprovechamiento es bastante
intensa (la dua-lidad Osborn/Duende Vede; la
escasa presencia de Jameson; las dudas internas
del protagonista).
Raimi deja
a los encargados de efec-tos especiales la tarea
de animar a Spider-Man cuando salta de rascacie-lo
en rascacielo, obteniéndose con ello un
resultado desigual: si bien las tomas son
vertiginosas, la sensación de que nos
encontramos ante un vi-deojuego más no se disipa
de nues-tras cabezas. Por si fuera poco, las
escenas de acción se pre-sentan de forma muy
dosificada, y en ningún momento te dejan con la
boca abierta; peor recuerdo guardo
incluso de los pasajes de humor, excesivamente
toscos e innecesarios (ver al cantante que loa
las peripecias del hombre-araña) y de los sustos
que se introducen forzadamente en la narración.
Resaltar, eso sí, la eficacia de los combates
cuerpo a cuerpo, crudos, violentos y ver-daderamente
realistas. Por suerte, Raimi ha madurado bastante
en estos últimos años; su realización nada
tiene que ver con los vulga-res movimientos de
cámara de "El Ejército de las
Tinieblas", y al menos presenta
evidentes aciertos en instantes tan difíciles de
visualizar como el despertar del sentido
arácnido del protagonista o las escenas en las
que Spidey salva a la población de Nueva York
(hasta se hacen demasiado cortos).
Aunque son
muchos los que han ala-bado la interpretación de
Tobey Ma-guire como Peter
Parker/Spider-Man, personalmente no termina de
conven-cerme su elección. Cierto que Magui-re
es, al menos, un actor solvente, pero su
presencia no me parece la adecuada para dar vida
a tan ca-rismático héroe. Su rostro
aún me parece demasiado infantil, algo que se
comprueba de forma exagerada cuando sonríe o,
sobre todo, cuando llora. No hay en su semblante
la sufi-ciente dureza como para reflejar en él
los luctuosos hechos que se van su-cediendo en la
vida del personaje (de verdad, a veces me
recuerda a un bebé que ha perdido su chupete). Kirsten
Dunst tampoco me resulta especialmente
llamativa como Mary Jane, aunque he de reconocer
que gran parte de la culpa de su fracaso la tiene
el guionista, que no desarrolla su personaje con
la suficiente profun-didad. Al final todo se
limita a gritos y lloriqueos, no hay nada de la
fuerte personalidad que la muchacha manifiesta en
los cómics. Willem Dafoe, siempre
adecuado, no es, sin embargo, el mejor villano
que jamás hayamos visto en una cinta de
superhéroes (co-mo algunos comentan, por cierto,
con exagerado entusiasmo). A James
Franco, que interpreta al hijo de Norman
Osborn, también se le ve acertado, e incluso me
hubiera gustado que finalmente él diera vida a
Spider-Man, ya que hay en su rostro un componente
de frustración y tristeza que le hubiera ido
bien al hombre-araña. J. K.
Simmons es uno de los que salen airosos a
la hora componer al personaje más cascarrabias
de la historieta. Su presencia es, sin embargo,
muy reducida, Jameson debería entrometerse aún
más en las proezas del Hombre-Araña. Rosemary
Harris es Tía May, y su papel le brinda
un momento bastante risible, justo cuando se pone
histérica ante el ataque del Duende Verde (toda
la platea estalla en carcajadas con sus
berrinches, aunque en este caso la culpa es del
doblaje). Echo de menos la fragilidad de esta
mujer, algo que se percibía mucho mejor en el
cómic creado por Stan Lee.
Danny
Elfman es, junto con John Williams por
"Superman", el creador de una de las
más representativas fanfarrias jamás compuestas
para un superhéroe. Su partitura para "Bat-man" era
colosal, consagrándole con justicia como uno de
los autores más importantes dentro del mundo de
las bandas sonoras. Por ello, su trabajo para
"Spider-Man" resulta un tanto
decepcionante, ya que abusa de las grandes
sonoridades en detrimento de las melodías. Del
enérgico tema cen-tral que se escucha durante
los títulos de crédito iniciales parece querer
des-puntar un extraordinario corte, pero en todo
momento sentimos que no hay unidad en la
composición, es como si Elfman creara soni-dos
grandilocuentes para contentar al personal,
olvidándose de dar-le un poco de equilibrio al
asunto. No me interpreten mal: se trata de una
buena banda sonora, pero quizás algo
insuficiente, ya que proviene de un artista de
indudable talento. Por ejemplo, se echa
en falta un tema de amor más apasionado y menos
con-vencional, o una contundente pieza que
describa la personalidad del maléfico Duende
Verde. Incluso hay pasajes de acción que quedan
bastante exagerados en la película, como cuando
Osborn se transforma en el villano que pondrá en
peligro la vida de los habitantes de toda una
ciudad como Nueva York.
Resumiendo,
no es la película del ve-rano (para eso ya está
el Episodio II), pero al menos se trata
de un digno entretenimiento que, eso sí, no cu-bre
las excesivas expectativas que muchos teníamos
puestas en el filme. A George Lucas no
le han pa-sado ni una en "Star Wars.
Episodio II. El Ataque de los Clones", pero,
inexplicablemente, eso no ha sucedido con la
cinta de Raimi, y ello a pesar de que cuenta con
defectos aún más exagerados que los que en su
día se dijeron del Episodio II: diálogos
verdaderamente flojos, malos haciendo el tonto
(la muerte del Duende Verde) y una historia de
amor que avanza a trompicones. Para que vean lo
im-portante que es tener buena o mala prensa...
Imágenes
de "Spider-Man" - Copyright © 2002
Columbia Pictures, Sony Pictures y Marvel
Entertainment. Distribuidora en España: Columbia
TriStar. Fotos por Zade Rosenthal. Todos los
derechos reservados.
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