CRÍTICA
por Miguel
Á. Refoyo
La
espectacularidad y profundidad en el superhéroe
Raimi consigue,
gracias a la fidelidad de David Koepp, la
película definitiva sobre el héroe arácnido de
la Marvel
 Mucho se había
hablado de la película definitiva sobre uno de
los mitos más carismáticos de la iconografía
pop americana de todos los tiempos. 'Spider-man',
el héroe arácnido que se ve obligado a ser un
superhombre y que representa al reconocido joven
enclenque, no demasiado popular en el instituto y
enamorado sin esperan-za de la chica más deseada
por toda la clase, ya tiene, por fin, la
superproducción que todos necesitábamos. Todo
debido, en su totalidad, a la profesada fidelidad
con la que David
Koepp (pro-bablemente,
uno de los mejores guionistas actuales) ha sa-bido
adaptar el cómic a la gran pantalla con
una inusual in-tención diáfana por mantener el
espíritu épico-realista de entrete-nimiento que
destilaban las páginas del cómic marveliano por
ex-celencia. Su aparente futilidad, el reflejo
exacto de la personalidad de Peter Parker y los
diálogos 'teenagers' que determinaron las
aventuras del joven superhéroe se acoplan de un
modo intertextual en la historia de este
superficial adolescente que, tras sufrir un
accidente con una araña radioactiva, comienza a
sentir extraños cambios en su metabolismo para
convertirse en Spiderman.
 Si bien es cierto que
esta especta-cular superproducción reúne
todos los elementos congénitos a este arácnido
héroe para el disfrute de los siempre exigentes
'fanfreaks' del cómic, también lo es
la preten-dida sutileza y transparencia con la
que Sam Raimi narra la
película. De una manera directa, llevada a su
intencionalidad complaciente de un modo casi
artesanal, buscando en todo momento el trasfondo
de serie B necesario para el correcto
acercamiento al tebeo, pero con la seguridad de
estar desarrollando un hiperproducto comercial,
Raimi vuelve a su añorada eficacia visionaria,
producto de su inex-tinguible intrepidez. Para
ello toma como armas su exposición acelerada, su
endiablado ritmo, permitiéndose reverenciar al
cómic con la marcada utilización del colorismo
de aquél, en su profuso universo, en el que el
humor y melodrama se superponen a la em-pequeñecida
espectacularidad heroica. Esta nueva pieza de
culto evoca la anhelada aventura identificativa,
en la que el héroe no es más que un joven
reconocible y universal. Una historia donde la
acción, el romance y el drama se fusionan con
tonalidades alegres donde el celuloide de la
película se convierte en papel y la inquieta
cámara de Raimi se transforma en el rotulador de
Stan Lee. Deli-ciosamente
cadenciosa, llena de contrapuntos referenciales
al có-mic, al mejor Spiderman de aquellos
números como 'Las Guerras Secretas', 'La muerte
de Gwen Stacy' u 'Hobggoblin' que invadieron la
infancia de muchas generaciones, esta nueva
versión cinema-tográfica reúne una excelente
tendencia a la historia épica, a la mejor
viñeta.
 'Spider-man' está
dedicada a aquellos a los que la muerte de Gwen
Stacy les hizo llorar, a los que aprendieron a
amar a Mary Jane, a todos los segui-dores
incondicionales que verán en 'Spider-man' una
hermosa oda a su cómic añorado. La obra
de Raimi no decepciona. Todo lo contrario,
engrandece la creación de Stan Lee. El
director de la saga 'Evil Dead' otorga su
inteligencia visual y personal en la que no falta
el naturalismo, la cotidianidad del rol creado
por Lee y Steve Ditko, aquel
barroquismo ornamentado que hiciera a Spiderman
una inagotable efigie. Este nuevo fenómeno de
masas no es, en ningún caso, una controvertible
farsa procreada para arrasar en taquilla, ya que
la costosa producción maneja, con respeto y
exactitud, la idiosincrasia de un personaje al
que la vida le pone frente a la soledad, el
fracaso, la esperanza o la rutina que cualquiera
de los lectores y espectadores de 'Spider-man'
recono-cen perfectamente. Además, hay
que destacar la sutil profun-dización de unos
secundarios que llenan la pantalla, que
aportan con sus recreaciones un carisma básico e
identificable. Con la ayuda del compositor Danny
Elfman, Raimi y Koepp logran desglosar con
precisión la evolución interna de un héroe que
enaltece la fantástica labor de un Tobey
Maguire, portentoso en su labor de
interpretación, en beneficio de la lucha interna
de Peter Parker. Así como el delirio y la locura
se extreman en el eterno enemigo de Spidey, el
Duende Verde, gracias a los rasgos del efectivo Willem
Dafoe.
 La verdadera fuerza
de 'Spider-man' no reside, por tanto, en asistir
a las peripecias imposibles del trepamuros
arácnido, ni de los enfrentamientos a lo
'Matrix' con su oponente, sino en esa lucha
interior en la que un hombre débil es llamado a
ser el justiciero de un ciudad, Nueva York,
convertida en el centro del mundo tras los
atentados del 11-S. 'Spider-man' es un viaje a
los temores del titán, a su crecimiento interno,
a su relación de esperanza con respecto a
nuestra musa de pelo rojo. Con su magistral
epílogo lleno de elementos subversivos y épicos
y la frase "todo gran poder implica una gran
responsabilidad" la cinta de Raimi ha
devuelto la esperanza en el cine comercial y ha
dejado para los anales una de las mejores
adaptaciones de cómic a cine del
último lustro. Todo un hallazgo en estos tiempos
de facsímiles vacuos y homogéneos.
Imágenes
de "Spider-Man" - Copyright © 2002
Columbia Pictures, Sony Pictures y Marvel
Entertainment. Distribuidora en España: Columbia
TriStar. Fotos por Zade Rosenthal. Todos los
derechos reservados.
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