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STEAL THIS MOVIE!


cartel Dirección: Robert Greenwald.
País:
USA.
Año: 2000.
Duración: 107 min.
Interpretación: Vincent D'Onofrio (Abbie Hoffman), Janeane Garofalo (Anita Hoffman), Jeanne Tripplehorn (Johanna Lawrenson), Kevin Pollak (Gerry Lefcourt), Donald Logue (Stew Albert), Kevin Corrigan (Jerry Rubin), Alan Van Sprang (David Glenn), Troy Garity (Tom Hayden), Ingrid Veninger (Judy Albert), Stephen Marshall (Louis Wertzel), Joyce Gordon (Florence Hoffman), Bernard Kay (John Hoffman).
Guión: Bruce Graham; basado en los libros 'To America with love: letters from the undergroun' de Abbie Hoffman y Anita Hoffman, y 'Abbie Hoffman American rebel' de Marty Jezer.
Producción: Robert Greenwald y Jacobus Rose.
Producción ejecutiva: Jon Avnet, Ken Christmash y Vincent D'Onofrio.
Música: Mader.
Fotografía:
Denis Lenoir.
Montaje: Kimberly Ray.
Diseño de producción: Linda del Rosario y Richard Paris.
Vestuario: Sherry McMorran.

SOBRE LA PRODUCCIÓN
© 2000 Filmax

La conexión del Productor / director, Robert Greenwald, con Abbie Hoffman comenzó cuando encontró a Anita Hoffman en Venice, California, a finales de los 70, durante un partido de voleibol. Poco después, recuerda Greenwald, recibió una llamada en su oficina del Sr. Freed, que insistió en que tenía que hablar con él. Era Abbie, que estaba en la clandestinidad y oculto en esa época. Anita le había dado el teléfono de Abbie Greenwald. Abbie comenzó a llamarle por teléfono ocasionalmente y a pedirle ayuda y siguió llamándole de vez en cuando durante varios años.

Greenwald conoció a Abbie en persona por primera vez en un restaurante marroquí en Los Angeles. El acudió esperando unas grandes medidas de seguridad, pero en su lugar se encontró con un grupo de amigos que lo estaban pasaban bien, sentados en un rincón oscuro del restaurante.

Abbie era rápido como un látigo, divertido como un demonio y listo como él solo, recuerda Greenwald. Funcionaba a un ritmo diferente que el resto de los simples mortales de la mesa.

Años después, tras la muerte de Abbie, Greenwald tenía una conversación con sus hijas adolescentes, que adoraban la música, la ropa y la postura general contra las instituciones de los 60, pero realmente no sabían nada sobre los acontecimientos fundamentales y la gente de la época. Le vino la idea de que podía salir una película de ahí, una película que podía atraer a una generación más joven. La pasión, el compromiso, las actitudes respecto a la autoridad, todo eso parecía relevante, interesante y muy vigente actualmente, en el cambio de milenio. Y esto fue antes de las manifestaciones de WTO en Seattle, que reforzaron todavía más la conexión con los 60.

Greenwald localizó a Anita Hoffman y le presentó la idea de realizar una película sobre Abbie. Ella no dio su conformidad de inmediato, pero Greenwald era persistente y finalmente cedió. Ella advirtió a Greenwald que otros habían intentado hacer justicia a la historia de Abbie y habían fracasado. El guión creado y listo para pasar a producción fue enviado a Abbie, según explicó Greenwald a Anita. Cuando Abbie lo leyó, llamó al estudio y amenazó con quemar personalmente cualquier cine del país que intentara representarlo.

No hace falta decir que la película no se realizó. Sé prevenido, recuerda Greenwald que le dijo Anita. Yo no soy Abbie, pero puedo ser el mismo demonio si me lo propongo.

Uno de los motivos por los cuales Anita deseaba dar una oportunidad a Greenwald era porque la película se realizaría fuera del sistema de estudio. El le dijo a Anita que su compañía era una compañía pequeña de producción independiente y por ello creía que la película podría ser fiel a la integridad de la historia.

Greenwald pudo escoger dos libros de la vida de Abbie Hoffman para ayudarle a crear el trabajo más definitivo de su vida. Greenwald recuerda claramente haber leído un magnífico libro de cartas que habían escrito Anita y Abbie que se llamaba "Letters from the Underground". Era una maravillosa historia de amor repleta de un sentido real de las personalidades y el dolor y la lucha de Abbie por tener que abandonar a su esposa debido a su persecución. Por lo que optó por este libro y un libro de Marty Jezer llamado "American Rebel".

Greenwald estaba decidido a investigar la vida de Abbie a fondo para poder llevar a la pantalla una historia lo más auténtica posible. Comenzó a hablar con Anita por teléfono y después continuó con horas y horas de entrevistas grabadas en vídeo, obteniendo anécdotas dramáticas y detalles que no hubiera podido conseguir de otro modo. Greenwald llevó a Anita a Los Angeles, la filmó en vídeo e hizo que se reuniera con los principales participantes del equipo de producción.

Con Anita al mando como una participante activa en el proceso, Greenwald pudo asegurarse la ayuda de otros que jugaron papeles muy destacados en la vida de Abbie Hoffman, incluyendo America Hoffman, el hijo de Anita y Abbie; Jerry Lefcourt, el abogado de Abbie; y Stew y Judy Alpert, amigos íntimos de los Hoffman. Además, fueron entrevistadas más de 40 personas, que conocían o estaban relacionadas de otro modo con Abbie, y se les preguntó en profundidad por sus experiencias y acontecimientos de la época.

Mientras Greenwald y sus asociados estaban realizando la investigación descubrieron una enorme cantidad de material, que detallaba lo que Anita, Jerry Lefcourt y otros les habían dicho. El FBI llevó a cabo una campaña activa, amplia y muy cara para desacreditar a la nueva izquierda y a Abbie. La Ley de Libertad de Información proporcionó a los investigadores una evidencia cruda y rápida de los esfuerzos del FBI por destruir a Abbie y se usaron documentos reales como base para las secuencias del FBI en la película.

Muchos de los personajes reales que se describían en la película vinieron y visitaron la ubicación en Toronto durante la producción de la misma, incluidos Anita, America, Lefcourt, Tom Hayden y Stew y Judy Alpert. Su presencia intimidó e inspiró al equipo de dirección y a los actores, según Greenwald. Subió el listón sobre lo que teníamos que conseguir al realizar la película. Todos ellos aportaron un sentido de compromiso permanente hacia la justicia y el cambio de la sociedad y su dignidad, pasión y enfoque fue de un valor incalculable para el reparto y para el equipo.

Jerry Lefcourt, que fue el abogado de Abbie durante 15 años, proporcionó un magnífico hallazgo de información y recopilaciones y se convirtió en un miembro clave del equipo creativo a la hora de desarrollar el guión y comprobar los hechos y detalles. Greenwald recuerda claramente a Lefcourt explicándole una inusual sesión de terapia en la que participó Abbie cuando estaba en la clandestinidad. Le dijo que Abbie tenía problemas emocionales, pero que no podía confiar en los extraños. Localizaron al suegro del terapeuta Alan Ginsburg y – Johanna, Anita, Lefcourt y Abbie – fueron todos a verle en grupo. La escena aparece en la película, sin el personaje de Lefcourt, pero era un elemento clave del guión que no apareciese en ningún lugar de la película y era indicativo de la enorme ayuda proporcionada por Lefcourt.

Los amigos íntimos de Abbie, Stew y Judy Alpert, fueron localizados en Portland, Oregon y durante su visita al plató se convirtieron en la tía y el tío favoritos de la película, según Greenwald. Stew y Judy se unieron de una forma especialmente estrecha con Donal Logue e Ingrid Veninger, que interpretaban sus papeles en la película y fue una fuente de constante diversión, ya que se presentaban como el Stew y Judy reales cuando iban a cenar los cuatro. Los Alpert aparecían en el fondo como extras durante la escena en el Free Store, donde proporcionaron una verificación instantánea de los detalles del decorado, desde el color de los carteles hasta los tipos de actividades que se realizaban.

Tom Hayden llegó a Toronto la noche en que la compañía estaba filmando una representación de los disturbios de Chicago. El hijo de Tom, Troy Garity, fue caracterizado como el joven Tom y Garity pasó semanas siguiendo a su padre a todos lados, estudiándolo para preparar su representación. Tom observó, muy emocionado, dijo Greenwald, como su hijo Troy era arrastrado desde un coche de policía, una y otra vez. Y después a medianoche, que era cuando se efectuaba una pausa en la película para comer, Tom daba un inspirado discurso sobre los 60 a los miembros del reparto y al equipo reunidos, sobre su relevancia en la actualidad, la lucha continuada por la justicia social y la necesidad de trabajar para cambiar la sociedad. Toda la compañía aplaudía entusiastamente a Hayden, dijo Greenwald, y la emoción colectiva hacía posible un trabajo inspirado hasta las primeras horas de la mañana. Greenwald dijo que nunca olvidaría la imagen de la aurora reflejándose sobre el ejército de coches de policía alquilados y los tanques del ejército y Tom de pie allí, no apartándose de Troy.

La visita de Anita Hoffman a Toronto fue motivo de una gran ansiedad entre los actores. ¿Y si ella lo odiaba? ¿Y si querían hacerlo explotar? Anita estaba igual de ansiosa, dijo Greenwald. Ella había leído y había hecho sus aportaciones en las múltiples versiones del guión, pero ahora estaba fuera de sus manos y no podía controlarlo. Sólo Greenwald sabía que el motivo de la visita era especialmente estresante y emocional para Anita: padecía cáncer y no sabía si viviría para ver la película acabada.

Sus primeras horas en el plató fueron un desafío para todos los afectados, dijo Greenwald. Todo el mundo estaba nervioso. Lo que ayudó a Anita fue ver su antiguo apartamento de Nueva York, recreado para la escena de la primera cita de Abbie y Anita. Cada vez estaba más entusiasmada y complacida a medida que avanzaba el día, recuerda Greenwald. Vio carteles en la pared que recordaba y unos muebles que se parecían mucho a los reales. Pero lo más importante, vio a Vince y Janeane trabajando, captando la complejidad, el placer y la angustia de la intensa relación de Abbie y Anita. Al final de la jornada de 15 horas, ella se llevó a Greenwald a un lado, le abrazó y le susurró, "A Abbie le habría gustado – él hubiera querido que se hiciera esta película". Y en su camino de regreso al hotel, cuando vio los rótulos de Steal This Movie! en varios camiones del rodaje, rompió a reír agradecida.

Anita siguió teniendo problemas con una cosa, la elección de D’Onofrio, y finalmente dijo a Greenwald que era por su estatura. Vince mide 6 pies 3" y Abbie en sus buenos momentos medía 5 pies y 7", dijo. Esto siguió molestándola y un día, cuando estaba viendo el rodaje con su hijo, America, a su lado, se lo mencionó. America dibujó una gran sonrisa, dijo Greenwald. Dijo "¿Mamá en serio? Papá hubiera estado ENCANTADO de ser interpretado por un tipo atractivo que midiera 6 pies 3". Con este comentario se acabaron sus reservas.

Durante la producción de la película, Greenwald quedó impresionado por la cantidad de personas cuyos caminos se habían cruzado de un modo u otro con los de Abbie. Parecía que en cualquier lugar donde filmara, desde Toronto, las Cataratas del Niágara hasta el lower east side de Nueva York, alguien había conocido, trabajado, entrevistado o se había manifestado con Abbie. Parecía que cualquier otra persona que se parara a mirar tenía una historia que contar sobre Abbie, cada una un poco más salvaje que la siguiente.

La película tuvo una financiación independiente y Greenwald se rió de la enorme ironía de que los inversores de Wall-Street financiasen la película. Abbie se hubiera muerto de risa, dijo. Fondos cubiertos financiando la revolución. Pero ahora hay un nuevo mundo y Abbie creía en el cambio.


Imágenes de "Steal this movie!" - Copyright © 2000 Lions Gate Films, Lakeshore International, Ardent Films y Greenlight Productions. Distribuidora en España: Filmax. Todos los derechos reservados.

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