SOBRE
LA PRODUCCIÓN
© 2000 Filmax
La
conexión del Productor / director, Robert
Greenwald, con Abbie Hoffman comenzó cuando
encontró a Anita Hoffman en Venice, California,
a finales de los 70, durante un partido de
voleibol. Poco después, recuerda Greenwald,
recibió una llamada en su oficina del Sr. Freed,
que insistió en que tenía que hablar con él.
Era Abbie, que estaba en la clandestinidad y
oculto en esa época. Anita le había dado el
teléfono de Abbie Greenwald. Abbie comenzó a
llamarle por teléfono ocasionalmente y a pedirle
ayuda y siguió llamándole de vez en cuando
durante varios años.
Greenwald
conoció a Abbie en persona por primera vez en un
restaurante marroquí en Los Angeles. El acudió
esperando unas grandes medidas de seguridad, pero
en su lugar se encontró con un grupo de amigos
que lo estaban pasaban bien, sentados en un
rincón oscuro del restaurante.
Abbie era
rápido como un látigo, divertido como un
demonio y listo como él solo, recuerda
Greenwald. Funcionaba a un ritmo diferente que el
resto de los simples mortales de la mesa.
Años
después, tras la muerte de Abbie, Greenwald
tenía una conversación con sus hijas
adolescentes, que adoraban la música, la ropa y
la postura general contra las instituciones de
los 60, pero realmente no sabían nada sobre los
acontecimientos fundamentales y la gente de la
época. Le vino la idea de que podía salir una
película de ahí, una película que podía
atraer a una generación más joven. La pasión,
el compromiso, las actitudes respecto a la
autoridad, todo eso parecía relevante,
interesante y muy vigente actualmente, en el
cambio de milenio. Y esto fue antes de las
manifestaciones de WTO en Seattle, que reforzaron
todavía más la conexión con los 60.
Greenwald
localizó a Anita Hoffman y le presentó la idea
de realizar una película sobre Abbie. Ella no
dio su conformidad de inmediato, pero Greenwald
era persistente y finalmente cedió. Ella
advirtió a Greenwald que otros habían intentado
hacer justicia a la historia de Abbie y habían
fracasado. El guión creado y listo para pasar a
producción fue enviado a Abbie, según explicó
Greenwald a Anita. Cuando Abbie lo leyó, llamó
al estudio y amenazó con quemar personalmente
cualquier cine del país que intentara
representarlo.
No hace
falta decir que la película no se realizó. Sé
prevenido, recuerda Greenwald que le dijo Anita.
Yo no soy Abbie, pero puedo ser el mismo demonio
si me lo propongo.
Uno de los
motivos por los cuales Anita deseaba dar una
oportunidad a Greenwald era porque la película
se realizaría fuera del sistema de estudio. El
le dijo a Anita que su compañía era una
compañía pequeña de producción independiente
y por ello creía que la película podría ser
fiel a la integridad de la historia.
Greenwald
pudo escoger dos libros de la vida de Abbie
Hoffman para ayudarle a crear el trabajo más
definitivo de su vida. Greenwald recuerda
claramente haber leído un magnífico libro de
cartas que habían escrito Anita y Abbie que se
llamaba "Letters from the Underground".
Era una maravillosa historia de amor repleta de
un sentido real de las personalidades y el dolor
y la lucha de Abbie por tener que abandonar a su
esposa debido a su persecución. Por lo que optó
por este libro y un libro de Marty Jezer llamado
"American Rebel".
Greenwald
estaba decidido a investigar la vida de Abbie a
fondo para poder llevar a la pantalla una
historia lo más auténtica posible. Comenzó a
hablar con Anita por teléfono y después
continuó con horas y horas de entrevistas
grabadas en vídeo, obteniendo anécdotas
dramáticas y detalles que no hubiera podido
conseguir de otro modo. Greenwald llevó a Anita
a Los Angeles, la filmó en vídeo e hizo que se
reuniera con los principales participantes del
equipo de producción.
Con Anita
al mando como una participante activa en el
proceso, Greenwald pudo asegurarse la ayuda de
otros que jugaron papeles muy destacados en la
vida de Abbie Hoffman, incluyendo America
Hoffman, el hijo de Anita y Abbie; Jerry
Lefcourt, el abogado de Abbie; y Stew y Judy
Alpert, amigos íntimos de los Hoffman. Además,
fueron entrevistadas más de 40 personas, que
conocían o estaban relacionadas de otro modo con
Abbie, y se les preguntó en profundidad por sus
experiencias y acontecimientos de la época.
Mientras
Greenwald y sus asociados estaban realizando la
investigación descubrieron una enorme cantidad
de material, que detallaba lo que Anita, Jerry
Lefcourt y otros les habían dicho. El FBI llevó
a cabo una campaña activa, amplia y muy cara
para desacreditar a la nueva izquierda y a Abbie.
La Ley de Libertad de Información proporcionó a
los investigadores una evidencia cruda y rápida
de los esfuerzos del FBI por destruir a Abbie y
se usaron documentos reales como base para las
secuencias del FBI en la película.
Muchos de
los personajes reales que se describían en la
película vinieron y visitaron la ubicación en
Toronto durante la producción de la misma,
incluidos Anita, America, Lefcourt, Tom Hayden y
Stew y Judy Alpert. Su presencia intimidó e
inspiró al equipo de dirección y a los actores,
según Greenwald. Subió el listón sobre lo que
teníamos que conseguir al realizar la película.
Todos ellos aportaron un sentido de compromiso
permanente hacia la justicia y el cambio de la
sociedad y su dignidad, pasión y enfoque fue de
un valor incalculable para el reparto y para el
equipo.
Jerry
Lefcourt, que fue el abogado de Abbie durante 15
años, proporcionó un magnífico hallazgo de
información y recopilaciones y se convirtió en
un miembro clave del equipo creativo a la hora de
desarrollar el guión y comprobar los hechos y
detalles. Greenwald recuerda claramente a
Lefcourt explicándole una inusual sesión de
terapia en la que participó Abbie cuando estaba
en la clandestinidad. Le dijo que Abbie tenía
problemas emocionales, pero que no podía confiar
en los extraños. Localizaron al suegro del
terapeuta Alan Ginsburg y Johanna, Anita,
Lefcourt y Abbie fueron todos a verle en
grupo. La escena aparece en la película, sin el
personaje de Lefcourt, pero era un elemento clave
del guión que no apareciese en ningún lugar de
la película y era indicativo de la enorme ayuda
proporcionada por Lefcourt.
Los amigos
íntimos de Abbie, Stew y Judy Alpert, fueron
localizados en Portland, Oregon y durante su
visita al plató se convirtieron en la tía y el
tío favoritos de la película, según Greenwald.
Stew y Judy se unieron de una forma especialmente
estrecha con Donal Logue e Ingrid Veninger, que
interpretaban sus papeles en la película y fue
una fuente de constante diversión, ya que se
presentaban como el Stew y Judy reales cuando
iban a cenar los cuatro. Los Alpert aparecían en
el fondo como extras durante la escena en el Free
Store, donde proporcionaron una verificación
instantánea de los detalles del decorado, desde
el color de los carteles hasta los tipos de
actividades que se realizaban.
Tom Hayden
llegó a Toronto la noche en que la compañía
estaba filmando una representación de los
disturbios de Chicago. El hijo de Tom, Troy
Garity, fue caracterizado como el joven Tom y
Garity pasó semanas siguiendo a su padre a todos
lados, estudiándolo para preparar su
representación. Tom observó, muy emocionado,
dijo Greenwald, como su hijo Troy era arrastrado
desde un coche de policía, una y otra vez. Y
después a medianoche, que era cuando se
efectuaba una pausa en la película para comer,
Tom daba un inspirado discurso sobre los 60 a los
miembros del reparto y al equipo reunidos, sobre
su relevancia en la actualidad, la lucha
continuada por la justicia social y la necesidad
de trabajar para cambiar la sociedad. Toda la
compañía aplaudía entusiastamente a Hayden,
dijo Greenwald, y la emoción colectiva hacía
posible un trabajo inspirado hasta las primeras
horas de la mañana. Greenwald dijo que nunca
olvidaría la imagen de la aurora reflejándose
sobre el ejército de coches de policía
alquilados y los tanques del ejército y Tom de
pie allí, no apartándose de Troy.
La visita
de Anita Hoffman a Toronto fue motivo de una gran
ansiedad entre los actores. ¿Y si ella lo
odiaba? ¿Y si querían hacerlo explotar? Anita
estaba igual de ansiosa, dijo Greenwald. Ella
había leído y había hecho sus aportaciones en
las múltiples versiones del guión, pero ahora
estaba fuera de sus manos y no podía
controlarlo. Sólo Greenwald sabía que el motivo
de la visita era especialmente estresante y
emocional para Anita: padecía cáncer y no
sabía si viviría para ver la película acabada.
Sus
primeras horas en el plató fueron un desafío
para todos los afectados, dijo Greenwald. Todo el
mundo estaba nervioso. Lo que ayudó a Anita fue
ver su antiguo apartamento de Nueva York,
recreado para la escena de la primera cita de
Abbie y Anita. Cada vez estaba más entusiasmada
y complacida a medida que avanzaba el día,
recuerda Greenwald. Vio carteles en la pared que
recordaba y unos muebles que se parecían mucho a
los reales. Pero lo más importante, vio a Vince
y Janeane trabajando, captando la complejidad, el
placer y la angustia de la intensa relación de
Abbie y Anita. Al final de la jornada de 15
horas, ella se llevó a Greenwald a un lado, le
abrazó y le susurró, "A Abbie le habría
gustado él hubiera querido que se hiciera
esta película". Y en su camino de regreso
al hotel, cuando vio los rótulos de Steal This
Movie! en varios camiones del rodaje, rompió a
reír agradecida.
Anita
siguió teniendo problemas con una cosa, la
elección de DOnofrio, y finalmente dijo a
Greenwald que era por su estatura. Vince mide 6
pies 3" y Abbie en sus buenos momentos
medía 5 pies y 7", dijo. Esto siguió
molestándola y un día, cuando estaba viendo el
rodaje con su hijo, America, a su lado, se lo
mencionó. America dibujó una gran sonrisa, dijo
Greenwald. Dijo "¿Mamá en serio? Papá
hubiera estado ENCANTADO de ser interpretado por
un tipo atractivo que midiera 6 pies 3". Con
este comentario se acabaron sus reservas.
Durante la
producción de la película, Greenwald quedó
impresionado por la cantidad de personas cuyos
caminos se habían cruzado de un modo u otro con
los de Abbie. Parecía que en cualquier lugar
donde filmara, desde Toronto, las Cataratas del
Niágara hasta el lower east side de Nueva York,
alguien había conocido, trabajado, entrevistado
o se había manifestado con Abbie. Parecía que
cualquier otra persona que se parara a mirar
tenía una historia que contar sobre Abbie, cada
una un poco más salvaje que la siguiente.
La
película tuvo una financiación independiente y
Greenwald se rió de la enorme ironía de que los
inversores de Wall-Street financiasen la
película. Abbie se hubiera muerto de risa, dijo.
Fondos cubiertos financiando la revolución. Pero
ahora hay un nuevo mundo y Abbie creía en el
cambio.
Imágenes
de "Steal this movie!" - Copyright ©
2000 Lions Gate Films, Lakeshore International,
Ardent Films y Greenlight Productions.
Distribuidora en España: Filmax. Todos los
derechos reservados.
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