CRÍTICA
por Manuel
Márquez
Afortunadamente,
hace ya algunos años que, tan tímida como
irreversi-blemente, el cine español se va
abriendo a géneros distintos y distan-tes de
aquellos que tradicionalmente fueron su santo y
seña (muy particu-larmente, el de la comedia),
y, en ese sentido, quizá no resulta exagerado
afirmar que una película como X no viene
a constituir ningún hito novedoso ni un
referente aislado en la que otrora fuera
auténtica "paramera" del cine de
intriga policiaca en nuestro país, sino que más
bien viene a incidir, como un jalón más, en una
veta abierta, a la cual cada vez se van sumando
más ejemplares, creciendo paulatinamente, tanto
en cantidad como en calidad.
Ahora bien,
X no se acomoda en el status de
interesante película de género, que lo es, sino
que, yendo un poco más allá, se articula como una
muestra de buen cine, así, a secas,
basado en un compendio equilibrado y armonioso de
elementos de calidad.
Para
empezar, como base y sustento sobre el que se
asienta la solidez de todo el edificio, un
guión compacto y bien trabado, con una historia
consistente y bien dotada en lo que atañe a su
capacidad de enganche (cuestión
elemental: si la intriga no te atrapa, apaga y
vamo-nos...) y de sorpresa (aunque no nos
encontramos con elementos excesivamente
originales el autor toma situaciones,
climas y personajes, espigando de aquí y allá;
y es que, para bien o para mal, el trhriller policiaco
"made in U.S.A.", a fuerza de explotar
el filón de manera inclemente, ya lo inventó
todo, o casi todo..., su elección y su
ensamblaje sí que resultan muy acertados). Un
adecuado despliegue rítmico del mismo, con la
intensidad dramá-tica que va creciendo
paulatinamente como mandan los cánones del
género, hace que la historia se vaya
desarrollando con clari-dad, orden y coherencia,
hasta desembocar en un final en el que quizá
falta algo de contundencia, carencia que se
compensa sobradamente por la ausencia de pecados
tan habituales como el efectismo tan al uso
en los tiempos (y estilos) que corren o la
previsibilidad la que hubiera supuesto el
optar por otras salidas más comerciales y,
consecuentemente, más exprimidas.
Con ser
bastante lo apuntado, no es todo, ni muchísimo
menos. El diseño de producción está muy
cuidado y la película se sitúa a años-luz de
cutre-ces y desvaríos formales que tan
ha-bituales eran por estos lares hasta hace no
tanto tiempo (bastante me-nos del que muchos
quisiéramos...). Bien es cierto que no se hace
excesivo alarde de pirotecnias ni parafernalias
F/X tan usuales en cinematografías más potentes
(en lo económico, básicamente) y con un cultivo
más intenso del género, pero todos los
aspectos técnicos, desde iluminación y sonido
hasta fotografía y planificación, pasando por
decora-dos, vestuarios, ambientaciones y demás,
están magnífica-mente estudiados y resueltos,
con especial mención para algu-nos detalles
particularmente resaltables (la significación
que, en la imaginería visual del film, cobra esa
omnipresente X, alegoría del enigma que habrá
de irse resolviendo a lo largo de la trama; o el
ominoso peso del calor, que llega a cobrar la
relevancia de un personaje más, condicionando
tanto comportamientos como, sobre todo, actitudes
y reacciones juega un papel muy similar al
que en Seven operaba
la lluvia; esa misma lluvia que, con su
irrupción en la secuencia final, viene a romper,
con su furia liberadora, el "círcu-lo de
fuego" que el calor simbolizaba, como
elemento fenomeno-lógico que representa la
desazón y la angustia a que la opresión de la
trama termina llevándonos).
Para
rematar nuestro repaso a todos los naipes
desplegados sobre el tape-te de juego, no se
podía echar en olvido el trabajo de los
intérpretes. Desde la primera secuencia ya nos
queda bastante claro que vamos a asistir a un
recital de primerísimo orden a cargo del
"primer espada" Antonio
Resines: sobre su trabajo recae
todo el peso y gira todo, absolutamente
todo, y quizá no cabe hacer mayor (y más
merecido) elogio que el de decir que lo soporta
sin que le tiemble el pulso lo más mínimo, en
ningún momento, ni a él ni a la película. Pero
no es su trabajo el único que destaca de manera
poderosa: el armazón que se construye con su
presencia como eje central se completa con la
actuación de un plantel de secundarios y
secundarias de auténtico lujo (y no
asiático, precisamente...), de entre los cuales
no resisto la tentación de destacar (y asumo el
riesgo de resultar algo injusto, e incluso un
pelín misógino vistos los registros de Esperanza
Roy, Marta Belaustegui o María
Adánez) a dos en particular: Antonio
Dechent, lanzado ya plena-mente hacia su
consagración definitiva como uno de los grandes
característicos de nuestro cine (rubro del que
no anda muy sobrada nuestra industria, cuando tan
necesario resulta para la consistencia de los
planteles artísticos), y que borda su papel de
matón "chulo-playas"; y un Manuel
Galiana, que, habitualmente
"recluido" en las tablas teatrales, tan
raramente nos regala su presencia en las
pantallas, aunque claro está que si, en cada
ocasión en que lo haga, lo va a hacer con este
impresionante nivel, bien que nos merecerá la
pena esperar.
Concluyendo,
podemos decir, sin empacho, que X puede
aspirar, con todo fundamento, a convertirse en una
de esas agradabilísimas sor-presas con que, tan
de tarde en tarde, nos viene a regalar un
de-butante tras las cámaras, como es, en este
caso, Luis Marías (y, desde
esa perspectiva, se hace totalmente imposible no
recordar prece-dentes tan ilustres, tanto desde
la perspectiva de su similitud de circunstancias
creativas óperas primas de gente
talentosa y respecto a la cual se albergaban
sólidas expectativas como desde la de sus
evidente concomitancias genéricas y
estilísticas, como fueron, en su día, Tesis, de
Amenábar, y Nadie hablará de
noso-tras..., de Díaz Yanes),
y sería muy deseable que su carrera comercial,
en estos duros tiempos que vienen corriendo para
el panorama financiero de nuestro cine, fuera
satisfactoria: tanto como el regusto dejado en el
paladar de aquellos que, sin más referente
previo que el de la ilusión por encontrar en la
pantalla una propuesta estimulante, nos hemos
acercado a ella.
Imágenes
de "X" - Copyright © 2002 BocaBoca
Producciones. Distribuidora en España: Columbia
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