CRÍTICA por Ismael
Alonso
Bajo en nicotina
Sighh [suspiro]... los ochenta. La década mas denostada hace tan
sólo un par de temporadas vuelve a estar de
moda. La moda es ese efímero toque de queda
estético que lo mismo te hace odiar una música
o una vestimenta un año como te hace parecer el
más imbécil de los mortales si no la sigues el
siguiente. Las modas siempre son prescindibles
(dicen quienes las dictan en un turbio arranque
de ironía semántica) y, por supuesto, pasajeras
por lo que lo único que podemos hacer es esperar
a que remita la fiebre de este
"revival" y rezar para que no deje
demasiadas secuelas. La explicación lógica a
esta regresión se debe más a la soez
mercadotecnia que a la perdonable nostalgia y al
hecho seguro de que, hoy por hoy, los ochenta
suponen el reflejo de la juventud de la mayoría
de los espectadores y cineastas; no sabemos aún
lo que el cine (el de los EE.UU. sobretodo) está
echando por la borda dejando su futuro en manos
de unos directores y guionistas tan atolondrados,
púberes e ignorantes como los espectadores que
les llenan las salas. El resultado de esta
progresiva estupidización es que incluso el
llamado cine independiente (que tiene de eso lo
que Pinochet de abuelito desamparado) se ha
vuelto complaciente e insulso y pretende ganarse
el encefalograma plano de la joven audiencia a
base de la misma receta que las grandes
producciones pero pasándolas por un filtro de
supuesta espontaneidad, realismo o nuevas
tendencias estéticas que desprenden un terrible
tufo a naftalina y ganas de trincar papel moneda.
"200
cigarrillos" es un
vivo ejemplo de película plana, de las que desde
el principio se sabe cómo van a acabar, con un
estilo narrativo visto infinitas veces y que no
es precisamente aquí donde dé sus mejores
resultados. El problema principal de la película
de Risa Bramon García es que ésta se basa en
personajes y son precisamente estos y sus
intérpretes lo menos conseguido de la misma. Las
situaciones tediosamente repetitivas, los
diálogos supuestamente ingeniosos que acaban
pareciendo un decálogo de tópicos y lugares
comunes y ritmo pesado lastrado por la poca
pericia de la directora y la guionista para
conseguir un mínimo interés por parte del
espectador hacen que el debut de García se
parezca a una versión descafeinada de "Dinner" o "American
Graffitti" pero sin el
encanto de éstas.
Una de las cosas que más
sorprende "200 cigarrillos" es que su
realizadora sea una famosa directora de reparto y
sea, precisamente este aspecto uno de los más
flojos de la película. Varios de los miembros de
la nueva generación de actores americanos se dan
cita en esta película y su contemplación coral
da más miedo que esperanza; la mayoría de ellos
no son más que caras bonitas de limitados
recursos interpretativos (flagrante es el caso de
Ben Affleck, uno de los actores más inexpresivos
de los que se tenga noticia) o simplemente fuera
de sitio como es el caso de Courtney Love que parece la madre de todas las
batallas hecha actriz. La muestra general, en
fin, no es muy prometedora al igual que el tono
general de la película que copia lo peor de la
década a la que intenta homenajear aportando muy
poco de la originalidad y el riesgo que se espera
una producción de este estilo.
ISMAEL
ALONSO
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