CRÍTICA por Ismael
Alonso:
Gallo '99
Cierto número de espectadores y,
claro está, de cineastas toman el nombre de John Cassavetes en vano
por una simple e inocente razón: tienen al autor
de "Faces"
y "A Woman under the
Influence" por el padre del que hoy
se conviene en denominar cine independiente
americano. Cassavetes, objeto de culto entre una
cierta progresía, es ciertamente un autor muy
interesante y que procuró hacer un tipo de cine
alejado de las pautas que en su época se
seguían (desgraciadamente su faceta como actor
no ha sido reivindicada de la misma manera pese a
ser un gran intérprete). Por eso, hoy por hoy,
cualquier director que pretenda hacer una
película fuera de los cada vez más trillados
cánones de la industria Hollywoodiense es
comparado con Cassavetes. Eso mismo se ha hecho
con la ópera prima del actor Vincent Gallo,
que aquí ejerce de realizador, guionista,
intérprete y músico, ya que muchos se
han empeñado en ver en él la huella del
padrecito (que no lo es tanto) del cine
independiente made in USA. Vista "Buffalo '66" yo
encuentro muchas más reminiscencias, desde el
cine de Tarantino al
de Wong Kar Wai
pero, sobre todo, veo claras influencias de otra
cabeza sagrada de la modernidad, Jean-Luc Godard y su
discutida y discutible obra maestra "Al final de la
escapada".
Gallo, un tipo de rostro rapaz y
ademanes nerviosos, hilvana, más que cuenta, en
"Buffalo '66" diversas
historias que podrían tomarse como apuntes,
bocetos o ideas más que como una película de
estructura sólida (así, por ejemplo,
el comienzo del film con las desventuras del
protagonista para encontrar un lavabo funciona de
forma casi independiente como pequeño corto
cómico). La
película se vertebra alrededor de una anécdota
mínima, el secuestro de una joven por parte de
un ex convicto para hacerla pasar por su esposa
ante sus padres, para adentrarse en una
mezcla de realismo mágico sucio y cuento de
hadas en el que la bella se enamora, si no de la
bestia, sí de un perdedor sin futuro.
Como toda primera película
"Buffalo '66" proporciona agradables
sorpresas al espectador en forma de pequeños
hallazgos visuales muy de agradecer.
Algunos no funcionan del todo por su
artificiosidad (como la escena de la cena en casa
de los padres con la cámara colocada en el lugar
de cada uno de los presentes según cambian los
interlocutores) pero en otros casos es bastante
original (como la introducción de flashbacks
mediante pequeñas ventanas insertas en la
pantalla). Argumentalmente la película es menos
provechosa; apenas se desarrolla la idea de
partida, las situaciones son algo repetitivas y,
además, los personajes secundarios (entre los
que se incluyen Ben Gazzara,
Anjelica Huston o Mickey Rourke) aparecen y
desaparecen con apenas tiempo para soltar su
gracieta y poco más. Los protagonistas son otro
cantar: Gallo, que da vida a un solitario
fantasioso y con serias carencias afectivas cuya
vida ha venido dramáticamente marcada por el
equipo de fútbol americano de su ciudad,
demuestra cierta egolatría abusando de su
presencia en escena. Por otro lado Christina Ricci, que dicen
que es buena actriz pero en la que yo sólo veo
un inquietante rostro lunar, es un personaje
enigmático, silencioso y sin pasado aparente.
Buffalo'66 se comienza a
ver con agrado pero su reiteración y su
ambivalencia, mezclando fábula y realismo,
decorados naturalistas y luz artificial, humor y
drama, hacen que su metraje termine por pesar en
los párpados del espectador. Gallo
demuestra inquietudes y aptitudes más que
suficientes pero aún le falta tomarle la medida
al asunto este del cine que no es tan fácil como
parece.
ISMAEL
ALONSO
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