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CITY OF ANGELS


  Dirección: Brad Silberling.
Año: 1998. Color.
País: USA.
Duración: 114 min.
Intérpretes: Nicholas cage (Seth), Meg Ryan (Maggie), André Braugher (Cassiel), Dennis Franz (Messinger), Colm Feore (Jordan), Robin Bartlett (Anne),...
Guión: Dana Stevens, basado en el guión original de Wim Wenders y Peter Handke para la película dirigida por el primero, "Cielo sobre Berlín" (1988).
Música: Gabriel Yared.

 

CRÍTICA
por Alice:

Cuando acabé de ver esta película no dudé ni un sólo momento en incluírla en el apartado de las diez peores que había visto. Desde entonces tengo una amiga que no me habla, y supongo que si lee esto, probablemente el hecho de privarme de su conversación sea más duradero, pero a pesar de todo, allá voy.

En esta película se nos intenta vender una vez más la típica historia romántica que surge de repente en la que la pareja protagonista tiene que vencer unos obstáculos a veces aparentemente imposibles de solucionarse para conseguir estar juntos para siempre.

Y la imaginación desbordada del guionista consiste en volver a hacer un drama celestial. Supongo que con esto no pretenderían una nominación al mejor guión original, porque el tema está más tocado que las fotos del Lequio.

Maggie (Meg Ryan) es una doctora que pasa los días intentando salvar vidas humanas, y Seth (Nicolas Cage) es el ángel que pasa los días llevándose estas vidas por las que ella lucha, al cielo.

El cielo americano se nos ha presentado ya de innumerables formas, pero este cielo no es como los demás, es un cielo "chic", elegante, en el que los ángeles aparecerán vestidos por Armani con elegantes gabardinas negras, como si de un desfile en las pasarelas de Milán se tratara. Y es que vamos a ver una cosa, un ángel debe de estar presentable, para que cuando se le aparezca a ella, no se lleve el susto que nos llevamos todos cuando vimos al ángel sucio de Travolta llamado Michael (sin comentarios...)

Estos ángeles desfilan al amanecer y al atardecer por las playas californianas, a modo de baywatchers, sólo que con más ropa, pasean por las bibliotecas continuamente y siempre están allí dispuestos a acompañar a una nueva víctima a los cielos.

A veces están allí, incluso cuando la persona en cuestión tiene posibilidades de salvar su vida, pero ¿qué más da? Ellos son ángeles con clase, visten bien.

Pues la historia esta tan curiosa nos narra la relación entre Seth y Maggie. Ella se enamora locamente de ese personaje que ni por un segundo cambia de ropa, (así de limpia debe de ser ella que este detalle no parece preocuparle), una persona con la que mantiene unos diálogos que la podrían llevar a pensar que se trata de un paciente que ha escapado de la planta de neurología, pero aún así, a pesar de esa cara demacrada, esa expresión insulsa y tonta, ella se enamora.

Él no puede alejar sus pensamientos de ella, pero tiene un problema: no puede tocarla, porque no es humano.

Aquí se le planteará el mayor dilema de una existencia que nunca ha tenido, ¿dejará de reunirse cada día con sus compañeros de traje y tener la posibilidad de vivir eternamente por una joven que no tiene ni las más mínimas nociones sobre la seguridad vial, y que día a día arriesga su pellejo al correr con desesperación por las carreteras peligrosas de Los Ángeles con una bicicleta sin mirar por dónde va y que seguramente tiene todas sus posesiones embargadas ante la imposible satisfacción de las multas por infracciones de tráfico que debe de tener pendientes por pagar?

Sí, merece la pena abandonar todo esto por una chica que no tiene una vida estable, que no tiene claros los sentimientos que tiene sobre su pareja, porque ella tiene novio, que no come más que peras, que ni siquiera tiene en su casa alcohol etílico, que padece de un insomnio incurable, pero que a pesar de no dormir ella opera a sus pacientes a vida o muerte.

¿Y ella? Lo de ella sí que realmente me preocupó. Su novio, también médico, le propone matrimonio, le ofrece la estabilidad que puede cambiar su vida, ella es feliz en su trabajo, pero ha conocido a una persona, que no puede comer, ni tocar, ni siquiera sabe hablar... sí, ella se ha enamorado locamente de ese tipo del traje negro. Es normal, sí señor, es muy romántico. No sólo me parece antiromántico, sino que además es antihigiénico.

Mientras este argumento tan increíble va pasando lentamente, algunas escenas estéticamente me resultan agradables a la vista. Igual era porque en ese momento ninguno de los dos estaba robando plano.

Esos ángeles que aparecen en sus habituales reuniones junto al mar, esos movimientos de cámara que provocan una sensación de vértigo sorprendente, las vistas panorámicas de la "City of angels" (Hollywood, para más señas), el caos de las calles...

Hubiera sido un buen video clip para Depeche Mode.

Pero de repente volvamos a la cruda realidad porque la película sigue, tienen que conseguir que el espectador llore sea como sea, es necesario, inevitable, debíamos inundar la alfombra del salón con lágrimas de desesperación y desconsuelo, sólo había que buscar un motivo.

Ver a Meg Ryan con una sobredosis de antiojeras no es un motivo suficiente, ni tampoco la cara que pone Nicolas Cage durante toda la película como si no hubiera realizado sus necesidades fisiológicas en un mes.

Así que finalmente el ángel se hace humano, y por fin puede tocarla...

A mí me habían dicho que era una historia romántica. ¿Qué clase de romance hay en un ángel que se suicida (¿¿??) para convertirse en humano porque está desesperado por tocar a la chica?

Eso sería acoso celestial, todavía más grave que el que se pudiera producir en una oficina por abuso de un superior. Un ángel pervertido, un obseso, no un ángel romántico, sino: el ángel pulpo.

Cuando acabé de verla, me sentí como cuando Meryl Streep nos repetía una y otra vez por si no lo habíamos entendido a la primera aquello de "Yo tenía una granja en África", sólo que yo decía sollozando (no por la película, claro): "A mí me gustaba Nicolas Cage".

Y es cierto, creo que es un actor estupendo, sólo que en esta película no me convence ni por un instante. Hubo un momento en el que casi le doy un uno de puntuación, en lugar de un cero, cuando explica lo que se siente al estar enamorado de Maggie, pero... no me resultó verídico.

En cuanto a ella, creo que el papel no es el adecuado conforme sus aptitudes. No es que la esté enclaustrando dentro del género cómico, sólo que realiza una interpretación sosa, y poco realista.

No creo, que toda la culpa sea del director, puesto que algunas escenas, algunas frases son interesantes, y sobretodo la cuestión fotográfica, creo que el fallo está en una mala historia y una mala interpretación.

Tiene un cartel bastante llamativo, pero no es gran cosa lo que ofrece esa película, aparte de explicarte cómo quitarle una garrapata a un perro, o ver cómo Maggie Induraín va en bici saltándose todos los semáforos y atentado contra su vida y contra la de los demás. Tendrían que haberla fichado para la nueva campaña de la dirección general de tráfico. Seguro que el pánico que se siente al no querer convertirse en ella, disminuía el número de accidentes.

En fin, no me queda más que decir, que si quieres verla, allá tú, pero asegúrate de tener un buen antiácido en el botiquín.

ALICE


ENLACES

Web oficial: www.city-of-angels.com


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