CRÍTICA por Alice:
En muchas ocasiones nos resulta
fácil asociar el amor con el cine. Basta
recordar alguna escena de "Casablanca" o de "Tú y yo" para saber que en esas películas se nos
cuenta una historia romántica. No creo que eso
sea realmente amor, sino algo que se nos vende
bajo ese nombre. En realidad en muy pocas
películas se habla de lo que realmente es el
amor, y quizá no se haga porque no es algo tan
simple como parece.
Una palabra tan pequeña abarca un sinfín de
sentimientos, de emociones, de pensamientos...
que Isabel
Coixet ha sabido
transmitirnos en esta triste historia sobre las
cosas más importantes: las cosas que nunca se
dicen.
Los protagonistas de esta
película, Ann (Lili
Taylor) y Don
(Andrew
McArthy) son dos jóvenes que se
encuentran inmersos en una vida angustiosa, son
personas que han perdido la ilusión por vivir; para ser más exactos, alguien ha
robado su ilusión, su autoestima, los valores
que hasta ahora tenían.
Viven inmersos en la soledad de sus pensamientos, en una apatía que les impide sonreir,
que no les deja luchar por buscar una salida.
Están cansados, cansados de una vida que no les ha dado
alegrías, que no les da la
fe que tienen otras personas para poder seguir
adelante afrontando los males con una mayor
entereza espiritual. No tienen fe,
sólo unos sentimientos
no correspondidos, unas preguntas sin respuesta y unas vidas sin sentido.
Están viajando por el mundo sin saber adónde van, con una maleta llena de sueños, que
esperan poder dejar para siempre en una
habitación donde por fin puedan conseguir dormir
sus ansiedades, sus miedos y sus inseguridades.
Aún así, son
capaces de ver el lado bueno de las personas, ese lado que no todos sabemos ver pero
que ellos parecen tener un don especial para
descubrirlo. Se sienten tan frágiles por
dentro... pero demuestran una enorme entereza a
la hora de intentar
ayudar a los demás, porque
parece que así, por un instante, con esa sonrisa
que han conseguido comprar, ya no se sienten tan
vacíos, parece que poco a poco se van llenando
los huecos de la amargura que les domina.
Ann ha sido
abandonada por su novio y en busca de ayuda llama
a una línea del teléfono de la esperanza. Don
atenderá su llamada. Él está acostumbrado a
escuchar los problemas de los demás, porque así
se olvida de los suyos.
Necesita saber que los demás tienen problemas
más importantes que los suyos para olvidarse un
poco de su triste vida, quiere saber que no es el
único que está solo, pero a veces no puede
evitar preguntarse si realmente está ayudando a
esas personas, ya que él necesita que le
escuchen igual que ellos, ¿o quizá más?.
Quiere mantenerse ocupado con lo que sea... lo
primordial es tener la mente distraída, no
pensar en nada, pero sobretodo, no pensar en
nadie.
No le importa ni siquiera su trabajo: vender
pisos, aunque no podrá evitar preguntarse si las
personas que le compran convertirán esas frías
casas en hogares felices. En realidad es eso lo
que le preocupa, el saber si la gente es capaz de
ser feliz, pero Ann le hará una pregunta que le
dejará desconcertado: "¿sabes qué es el amor?".
No, o ¿sí? Es algo tan misterioso que nadie
sabe definirlo exactamente, nadie sabe cómo va a
acabar el amor, ni siquiera cómo empieza. En
muchas ocasiones te das cuenta de que has amado
cuando la persona a la que querías se ha
marchado de tu lado, porque sin darte cuenta la
has ido apartando de tu vida, o quizá porque se
ha cansado de esperar que le dijeras si la
querías o no.
Ann, se siente dolida, porque
se ha dado cuenta de cuánto amaba a su novio,
pero ahora es demasiado tarde... y se odia a sí
misma por tener que cargar con sus pensamientos en el
silencio, por no poder
gritarle lo mucho que significaba para ella...
por todas aquellas veces en las que dio por
supuesto que él ya sabía que ella le amaba.
Pero, ¿él la quería?. Ella necesita saberlo,
aunque eso significara escuchar una mentira, ella
quería oirle mentir... necesitaba escuchar que
la quería... porque si no es así, ¿merecía la
pena seguir adelante? Estaba tan confusa...
Don, sufre cómo su madre sigue
en el hospital después de tres años de haber
ingresado en él, y ve cómo no es capaz de salir
del coma, pero a veces eso ni le preocupa... es
mejor para ella, por lo menos no sufre, ni ve
sufrir a su hijo.
A veces nos
odiamos por no haber sabido decir las palabras
adecuadas, nos atormentamos pensando si esa
persona sabrá lo mucho que la queremos, a pesar
de que no nos atrevamos a decírselo... sólo pensamos, cuando en realidad lo
que deberíamos hacer es algo aparentemente tan
fácil como es hablar.
Puede que sea el miedo el sentimiento que nos
impida abrirnos con esa persona que nos llena
tanto, esa persona que ha llegado a ocupar la
parte más importante de tu vida, esa sensación
de pánico que te produce el hecho de imaginarte
la vida sin ella. Tienes tanto miedo de
equivocarte de nuevo... no quieres que todo salga
mal, como siempre... pero puede que esa persona
sea distinta, que sea aquella con la que has
estado soñando desde hace años, con la que
compartes sueños sin ni siquiera tener la
certeza de que exista, pero con la esperanza de
que algún día la encuentres o te sorprendas a
ti mismo, porque esa persona te ha encontrado
después de tantos años en los que has vivido
perdido, en los que has estado con alguien, pero
te has sentido solo... puede que esta vez no
vayas a estar solo nunca más... sólo tienes que
intentarlo de nuevo...
Todas estas dudas tomarán
forma en estos singulares personajes que
representan de un modo excelente pero sobretodo
humano los pensamientos más ocultos de las
personas.
El dolor que se nos muestra en
la película está encarnado por personajes
solitarios, desencantados, personas que han sido
abandonadas por alguien que les hacía sentir
especial, importantes... sin esas personas no son
nadie... sólo uno más, sin nombre ni cara...
sin sentimientos... cuando hablan, uno puede ver
el sufrimiento que esconden tras su mirada, las
noches en las que se duermen llorando, pero aún
así, es mejor tratar de ocultarlo, de este modo
nadie más puede hacerles daño.
El destino
hará que Ann y Don se conozcan por un instante,
por un intenso, bello y silencioso momento,
aunque ella nunca sabrá que es la persona con la
que habló por teléfono, a la que le descubrió
sus sentimientos... ellos
se necesitaban porque buscaban lo mismo: esa
felicidad perdida, ese amor que les fue robado,
esas sonrisas que ya no son capaces de mostrar,
porque no son más que algo artificial, como sus
vidas...
Pero se equivocaron una vez
más. El amor es más que sexo, caricias y besos,
es algo tan enorme que muchas veces procuras no
definirlo, ni siquiera explicárselo a la persona
a la que quieres, y no te das cuenta de que
estás cometiendo uno de los mayores errores de
tu vida. Estás
ocultando las palabras que todos necesitamos oir,
aunque puedan parecer insignificantes, la esencia
del amor está en esas cosas: en las cosas que
nunca se dicen.
Puede que no sean sensaciones
agradables: qué se siente al ser infeliz, al
estar sólo, al no tener a nadie a quien pedir
ayuda, por qué a veces es necesario llorar, por
qué a veces no podemos reir, por qué
necesitamos algo tan simple como un abrazo y lo
más importante, por qué es tan necesario el
tener a alguien a tu lado que te escuche.
Todo eso lo sabe muy bien Isabel Coixet que nos
escribió y dirigió esta amarga historia, a
veces agridulce, pero con las puertas abiertas a
la esperanza; esta joya de película en la que
los pensamientos cobran voz propia y podemos
escuchar las plegarias y los sueños de las
personas, e incluso podemos reconocer en ella
algunos de nuestros sueños, porque todo es
posible, ¿no?.
ALICE
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