CRÍTICA
por
Darth Sidious
Puntuación:
5.75
BSO: * * * * *
Tenía
curiosidad por ver el regreso de Renny
Harlin a la
gran pantalla, sobre todo después de aquellas
dos aburridas películas que hizo con Geena Davis. Es cierto que Deep Blue
Sea era una
apuesta casi segura (vamos, un típico
«blockbuster»), pero todos sabemos que los
gustos del público son impredecibles (tan pronto
hacen que producciones como Austin
Powers revienten
la taquilla como que otras, en principio mucho
más apetecibles, se caigan en el abismo de las
pérdidas económicas), por lo que la Warner
temía el desastre en este filme que, desde
luego, no aporta absolutamente nada al mundo
cinematográfico, pero que, al menos, sirve
para que el espectador pase cien minutos
distraído, sin más. Porque, si hay
algo que criticar de Deep Blue Sea, es su falta
de novedades, el hecho de que pensemos que ya la
hemos visto, que es una mezcolanza, bien servida,
eso sí, de otras películas como Tiburón, Alien o incluso Titanic.
En mi
opinión, la película no asusta, aunque tal vez
ése no sea su objetivo. Sí pueden angustiar
determinadas escenas claustrofóbicas, pero,
repito, no aportan nada que no hayamos
visto ya (por ejemplo, en la fallida Alien.
Resurrección).
Los aciertos tenemos que encontrarlos en la
explicación del experimento científico que se
está realizando en la base y, sobre todo, en los
actores que tienen que hacer creíble la
historia. No importa que sean absolutamente
desconocidos (salvo Samuel L. Jackson), el hecho es que los
protagonistas, Thomas
Jane
y Saffron Burrows, destilan un
carisma que algunas veces no encontramos en
algunas estrellas de Hollywood. El
primero, sin duda, puede ser un actor a tener muy
en cuenta en cualquier cinta de acción; la
segunda, por los comentarios que ha hecho, me
parece que no está muy por la labor. En fin, en
todo caso conviene apuntar su nombre, aunque
sólo se dedique a trabajar en cintas más
minoritarias. Eso sí, el personaje interpretado
por LL Cool J es insoportable, uno desea que se
lo coman enseguida, sus reacciones no son las que
tendría una persona que se encuentra en una
situación tan extrema.
Por otra
parte, también considero un acierto la
realización de Harlin que, sin ser una
maravilla, permite que el espectador se entere de
todo lo que está sucediendo en la pantalla, y
las escenas en las que los tiburones se comen a
sus víctimas, sobre todo cuando secciona un
brazo a uno de los científicos. No obstante,
pienso que el director desaprovecha bastante a
los escualos, lo digo porque sus ataques son
directos y contundentes, cuando, a lo mejor, se
podía conseguir una mayor angustia si todo
sucediera con menos frenesí. Además, los
tiburones, cuando están hechos por ordenador,
tienen unos movimientos bastante flojos, no
convencen, cosa que no ocurre con sus
equivalentes animatrónicos, realmente logrados.
Trevor Rabin, a quien le tocó la lotería
cuando Jerry Bruckheimer le llamó para que
compusiera la banda sonora de Armageddon, realiza un trabajo
correcto, mucho más sólido en su primera media
hora. A destacar, sobre todo, la música que se
escucha cuando los personajes consiguen alcanzar
algunos de sus objetivos, y aquéllas que
ambientan las secuencias de acción. No obstante,
Rabin aún tiene que mejorar mucho para lograr
alcanzar el nivel de calidad que consiguen Hans Zimmer o Mark
Mancina. De
hecho, su música no queda bien cuando los
personajes hablan, no sabe aportarle a una escena
el tono dramático que tal vez requiere, e
incluso, en algunas ocasiones, y hasta en
momentos moviditos, las notas que de su mente
surgen se escabullen por terrenos que nada tienen
que ver con lo que estamos viendo. También
intenta imitar a Williams creando unas escasas notas
para los tiburones, pero, desde luego, ni por
asomo consigue la contundencia del maestro. En
definitiva, agradable, no chirría, pero
muy lejos de ser una música magistral.
< Principal de Deep
Blue Sea
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