CRÍTICA
por
Darth Sidious
Puntuación:
5.75
BSO: * * *
El Arte de
Morir supone
otra muestra más del nuevo cine español. Hartos
de batallitas, los nuevos realizadores se
adentran en temas comerciales y buscan, a la vez,
mantener el tipo, es decir, alcanzar cuando menos
una cierta dignidad artística. Y Álvaro
Fernández Armero logra este objetivo con El Arte de
Morir; no estamos hablando de una obra redonda,
pero sí de una película entretenida,
por momentos vistosa y desde luego infinitamente
superior a muchos de los bodrios (pienso en Scream, esa sobrevaloradísima
película de Wes Craven) que nos llegan desde los
Estados Unidos.
Cierto es que el filme se
ve perjudicado por un desarrollo desigual,
pero esto es lógico teniendo en cuenta que la
pérdida de convencionalidad se produce cuando ya
hemos visto bastante más de la mitad de la
película. Antes de ese momento, el espectador se
pregunta con qué chorrada saldrá el guionista,
porque la resolución se ve imposible, muchas
piruetas argumentales tienen que hacerse para
encajar todos los cabos. Sin embargo, cuando
llega el momento citado, se perciben las
pretensiones del producto. Y se agradecen. Pero,
aparte de esto, lo que antes hemos visto no
merece ser despreciado. El cine español no
dispone de los medios que tiene el cine
estadounidense, eso es algo obvio; no obstante,
la muerte de dos chicas, una a manos de unos
perros y otra cuando se encuentra en su garaje,
están muy bien resueltas, a pesar de que el
director, durante toda la cinta, no arriesga
nunca, va sobre seguro.
Probablemente los
«flashbacks» limitan la agilidad de la
película, salvo aquél que explica el
asesinato del siniestro artista interpretado por
Salmerón. Los actores están correctos, y
demuestran una irregularidad preocupante durante
todo el metraje (salvo Fele
Martínez, que
siempre está igual, todo el rato con la misma
cara). Por ejemplo, María Esteve tiene secuencias en las
que está espléndida, pero en otras su
actuación "canta" bastante. El que, en
general, deja bastante que desear, es Gustavo
Salmerón;
sólo su imagen está bien, y esto es algo que
seguramente no es acierto suyo.
Respecto a Bingen
Mendizábal,
aunque no deja de componer una música
funcional, muestra momentos de gran intensidad y,
sobre todo, de calidad, tal y como
sucede en las muertes de dos de las chicas
protagonistas. También en los títulos de
crédito iniciales comprobamos su valía. Sin
duda, es un autor muy, muy interesante.
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arte de morir
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