CRÍTICA por Ismael
Alonso:
Se abre el telón
Un tipo muy listo Italo Calvino.
Hay que leer a los clásicos, decía. Muy listo
sí. David Mamet es
también brillante adoptando ese sencillo
consejo. Mamet es un director difícil de
describir; sus tramas, pese a tratar en muchas
ocasiones temas netamente americanos, tienden a
deslizarse hacia un toque europeo que impregna de
segundas lecturas todo su cine. Cuando Mamet se
introduce en los vericuetos tradicionales del
cine estadounidense algo en la pantalla le
diferencia de sus paisanos, un sentimiento amargo
combinado con cierta apatía centroeuropea y
atisbos de humor mediterráneo y siempre un
fervor por lo cotidiano.
Ahora se ha lanzado de lleno a un clásico de la
dramaturgia inglesa "El
caso Winslow" y entonces se da el
caso contrario. No recurre a la
polvorienta tradición de las adaptaciones
teatrales al uso, no pretende esa
falsaria apertura de escenarios para hacer
olvidar el origen teatral de la película. Mamet
es más listo que el hambre y para filmar teatro
no lo abandona, ni abandona lo retórico del
texto original ni olvida del rigor de los tres
actos y, en cambio, sumerge al espectador
en el corazón del escenario mediante el empleo
de planos cortos, de efectos de sonido y de un
hábil montaje. De esta manera se pueden saborear
los diálogos, captar los detalles y palpar las
texturas.
Aparte está, claro, la obra de Terence Rattigan,
magníficamente adaptada y resuelta mediante un
juego de insinuaciones y de ocultaciones
realmente original (no asistimos al juicio, nos
engañan las reacciones de los protagonistas y,
en una secuencia genial de puro sencilla, no
logramos saber el motivo de la expulsión del
chico hasta que todos la conocen ya). Parece
que a Mamet no le interese tanto la trama
superficial de la obra adaptada como la
observación íntima de una forma de vida basada
en la ocultación de los sentimientos.
Los personajes hablan de forma afectada pero
hueca, cuidando hasta el más nimio matiz sus
intervenciones pero nunca dicen lo que piensan,
o, al menos, todo lo que piensan. Se reservan, se
miran pero callan lo esencial que queda a
discreción de un gesto o una mirada.
Un padre
ensimismado en recuperar, cueste lo que cueste,
su honor mancillado, una hija tan alejada
ideológicamente como cercana sentimentalmente a
su padre, un sensitivo abogado escondido bajo su
aparentemente inalcanzable altivez ...
Mamet se fía de su instinto, cambia de trinchera
y abre fuego desde una nueva posición. La presa,
el espectador, cae abatido ante la elegante
y discreta maestría de un realizador
tan peculiar como certero. Prever lo que prepare
a continuación, ya sea un musical o un western,
Mamet seguirá haciendo de cada género un
clásico.
ISMAEL
ALONSO
ENLACES
Web oficial: www.spe.sony.com/classics/winslowboy
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