CRÍTICA por
Mateo Sancho Cardiel:
Con la cantidad de thrillers que se
hacen cada año en Hollywood, de vez en cuando
nos encontramos con alguna película de este tipo
que merece realmente la pena. Una de las mejores
que nos han llegado en lo que llevamos de
temporada es una atractiva historia en la
línea de "Seven",
con un guión sólido, una factura intachable y
unas interpretaciones magníficas:
"El coleccionista de huesos".
Empezamos por el primer punto. La historia
está muy trabajada, evitando lo que puede los
tópicos que tan explotados están siendo. Para
empezar, añade un elemento bastante atractivo:
el protagonista se encuentra imposibilitado tras
un accidente laboral que le ha dejado
parapléjico. Esto le limita su trabajo en el
caso que ahora se le presenta, el que será el
broche de oro a una carrera que va a terminar
tristemente en la eutanasia. De esta manera, se
verá obligado a contar con alguien que le aporte
la capacidad física que a él le falta. La
elegida será una policía urbana a la que el
caso le es prácticamente impuesto y que le viene
muy grande (lo que la relaciona con la Clarisse
de "El silencio de los
corderos"), pero que pronto
demostrará un olfato muy especial para estos
casos y una intensa implicación personal en su
despegue en un alto cargo.
Este desarrollo tan interesante se ve
reforzado por una nada usual descripción de los
personajes. Él es una persona cuya mente es tan
avispada que agudiza aún más su difícil
situación, aposentado de por vida en una cama y
rodeado de maquinaria médica. Pese a su
lastimoso estado, lo cierto es que en principio
no se nos hace nada simpático: engreído,
dictatorial y egocéntrico. Pero el personaje de
la dura policía será la que le cambie. Entre
ellos se establece una relación muy especial de
la que el espectador de hace cómplice, basada en
los guiños, las sutilezas y la admiración
mutua, con unos límites algo borrosos entre lo
profesional y lo personal. La protagonista
femenina es la actriz de moda, Angelina Jolie, que hace
un trabajo muy sobrio, aunque bastante alejado
del que probablemente le dé el Oscar en Inocencia interrumpida. Y
el complejo papel masculino principal lo afronta
con brillantez el también candidato a la
estatuilla dorada Denzel
Washington. El actor de color borda las
escenas en las que vemos a un hombre lleno de
rabia ante la impotencia, pero también de falsa
soberbia al principio, cuando en realidad está
derrumbado, pícara seducción más tarde y
finalmente, cautivadora ternura. Y todo ello,
sólo pudiéndolo expresar mediante un rostro que
pierde el envaramiento de los últimos papeles
que el actor ha hecho. Sólo por estos dos
espléndidos trabajos, que además se engrandecen
el uno junto al otro por la química que
desprenden, merece la pena ver esta película
Por último es destacable que la mano de
Hollywood aquí está muy bien empleada, con planos
espectaculares, atmósfera opresiva y efectos
especiales notables, aunque se regodean
a veces en lo escabroso. Es una pena que el final
no sea muy acertado, algo forzado por la afición
por dar la sorpresa, sin tener en cuenta la
credibilidad, pero se le puede permitir a un
filme como el que ha sido descrito en estas
líneas. Porque hay pocas películas que te
consigan atrapar al mismo tiempo por el lado
lúdico del suspense y por el sentimental con por
medio de las relaciones humanas.
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coleccionista de huesos
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