CRÍTICA por Alice:
En las producciones
norteamericanas más recientes, escasean los
guiones originales y sobretodo, buenos guiones.
Quizá por eso sorprendió esta película, porque
no procedía de ninguna novela anterior. Era una
historia totalmente desconocida, llevada a la
pantalla por unos actores por aquel entonces no
muy populares y sobretodo lo que más sorprendió
fue que Gus
Van Sant aceptara dirigir
el proyecto, ya que hasta aquel momento era
conocido como un director independiente,
polémico, y arriesgado pero que al parecer esta
vez quería trabajar con el anticipio del éxito
en sus manos.
Matt Damon y Ben
Affleck, coescribieron la historia de un muchacho
de los suburbios que posee un don especial para
resolver problemas matemáticos.
Matt Damon encarna el personaje
de Will, este joven superdotado en el campo de
las ciencias. Él es consciente de sus facultades
extraordinarias pero como no es algo que le
reporte esfuerzo alguno, no lo ve como algo
meritorio de elogios.
Will ha leído todo tipo de
libros desde su infancia, y es capaz de memorizar
su contenido al mismo tiempo que se va formando
culturalmente de modo siempre autodidacta.
Trabaja en los
servicios de limpieza de una prestigiosa
Universidad de matemáticas
y un día resuelve un problema del que ningún
alumno es capaz de dar respuesta. Su anonimato se romperá
por un profesor de la Universidad, quien
intentará que Will saque el máximo provecho de
sus facultades; unas
facultades con las que este maestro siempre
soñó y que ahora no le permiten conciliar el
sueño, porque ve como el muchacho no sabe
valorarlas del mismo modo que él.
Hasta aquí la historia no
presenta ningún atisbo dramático, pero es que
todavía no hemos llegado al por fin oscarizado Robin Williams, que o nos hace reir o llorar. En este
caso, le tocará representar un papel muy similar
al de
"El club de los poetas muertos".
Will tiene unos
amigos, que como él, proceden de los barrios
bajos. Ellos están
contentos con su situación y no hacen nada para
mejorarla. Su filosofía de la vida consiste en
realizar un trabajo sencillo, comer, pelearse en
la calle y sobretodo, beber.
Como consecuencia de una de
estas peleas en la que Will se ensaña
brutalmente contra un joven, será juzgado y condenado y esta vez su elocuencia no le servirá
para librarse del cumplimiento de la pena, y
será el profesor que ha depositado toda su fe y
su esperanza en este joven de espíritu rebelde e
indomable, quien adquirirá su custodia mediante
el pago de la fianza, a lo que el Juez accederá
bajo la condición de que Will realice con
regularidad visitas a un psiquiatra.
Robin Williams, es Sean, el psiquiatra al que debe acudir Will,
para reconciliarse con su pasado: un pasado
triste y desolador en el que hay que indagar para
poder llegar a comprender la personalidad del
muchacho.
Sólo uno de los amigos de Will
(papel intepretado por Ben Affleck), intentará
hacerle comprender que él no pertenece a ese
tipo de vida; que debido a sus cualidades puede aspirar a algo con
lo que todos sueñan y que
estaría tirando por la borda un futuro más que
prometedor si sigue al lado de ellos, ya que
según este amigo, todos ellos están destinados
al fracaso.
A todos estos personajes hay
que sumar la presencia de "la chica de la
película": Minnie Driver,
quien despertará en Will el sentimiento de estar
enamorado por primera vez.
Will es sólo un muchacho
asustado que de repente se ve sometido a varias presiones exteriores:
- la del profesor que le atosiga para que acceda
a los mejores puestos del mercado
laboral, ante la esperanza de que llegue
a convertirse
en un genio capaz de ayudar a la
humanidad con su
potente intelecto para crear nuevas
fórmulas o desvirtuar teorías de
reconocidos científicos que hasta ahora
nos servían como método de estudio;
- la de la chica, que pretende establecer con
él una relación de compromiso al poco tiempo de conocerse,
provocándole una sensación de
inseguridad y miedo a la que deberá
hacer frente si pretende seguir con ella;
- la de Sean, que le enfrentará
con su pasado, un
pasado que le convirtió en una víctima de los
malos tratos y del
que no logra desprenderse. Esos recuerdos
que Will guarda en su interior, le
impiden el abrir su corazón a las
personas, porque él de pequeño
aprendió que las personas eran malvadas,
y no se da oportunidad a sí mismo de
demostrarse que donde menos se lo espera,
puede encontrarse con un verdadero amigo,
capaz de orientarle y ayudarle, de
hacerle sonreir y llorar, pero sobretodo
de hacerle entender que no puede seguir
viviendo encerrado en su mundo de
ficción, que debe demostrarse a sí
mismo lo fuerte que puede llegar a ser,
que debe tomar las decisiones que más le
convengan, porque antes que un genio, es
una persona, con unos sentimientos a los
que debe prestar atención; y sobretodo
nunca rendirse si realmente estás
enamorado de alguien.
Todo esto lo aprenderá de este
entrañable psquiatra traumatizado por la
muerte de su esposa,
que al mismo tiempo que intenta descubrir
la personalidad de Will, nos irá
mostrando los secretos más ocultos de su
gran corazón.
Esta película, soprende por
los diálogos, por su originalidad, por la
correcta interpretación de los actores. En ella
hay escenas realmente emocionantes, carentes de
acción, pero con unos buenos diálogos.
Quizá el mejor momento de la
película es aquel en el que Sean y Will se
sientan en un banco a contemplar el lago, cuando
en realidad lo que están contemplando es lo que
ambos esconden en su interior.
Lo único que no me resulta
acorde al resto de la película es el final de la
historia, que nos lleva de nuevo a un final
típico del cine americano, ese final al que
siempre nos conducen cuando no saben como
finalizar una historia, y ésta era una buena
historia.
ALICE
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