CRÍTICA
por
Darth Sidious
Puntuación:
6
BSO: * * * * *
Ante todo,
quiero decir que con esta película acudo por
primera vez en mi vida a un centro Yelmo
Cineplex, una empresa que hace que otras salas
que existen en la geografía española se queden
en pañales. Así da gusto ver cine, con
pantallas gigantes y disposición en gradas, sin
ninguna cabeza que te estorbe. Hecha esta
observación, he de decir que El Mundo
Nunca es Suficiente cumple con las expectativas: no
es otra cosa que un producto destinado al
entretenimiento. No sales del cine
diciendo que has visto una maravilla que te ha
llegado al alma, pero pasas el rato y te das
cuenta de que mucha gente ha trabajado muy duro
en este proyecto.
La
película cuenta con un argumento algo
más trabajado que el de su antecesora, El
Mañana Nunca Muere, e incluso muestra unos
malvados antológicos y, por supuesto,
muy por encima del magnate de la comunicación
que Jonathan Pryce interpretó en su día. En este
sentido, creí que Robert Carlyle adquiriría los
histrionismos de dicho personaje, pero, por
suerte, no ha sido así. ¡Bravo por él, que
está magnífico! Y es que esta vez Bond está
más rodeado que nunca, bien sea por bellezas,
enemigos o compañeros de oficio; es decir, el
plantel de secundarios es espléndido:
no sólo el papel de M se ha incrementado (la
fama que Judi Dench ha adquirido en estos últimos
años algo tendrá que ver), sino que incluso a Q
le sale un discípulo (un John Cleese tontorrón y
prescindible). Hay otros personajes que se mueven
en la ambigüedad, pero su importancia es crucial
en la historia: eso es lo que sucede con Valentin
Dmitrovich Zukovsky, al que ya vimos en Goldeneye, y Elektra (bellísima y
acertada Sophie Marceau; atención a una de las mejores
escenas del filme, aquélla en la que Bond debe
de tomar una de las decisiones más duras de toda
su vida). Brosnan, por cierto, está correcto, pero
se le nota un tanto exagerado en algunos
momentos, algo que lleva repitiendo en todas las
películas en las que ha intrepretado a 007. Su
mejor aliada es Denise Richards; aunque al principio
parece que la doctora Jones va a tener una
personalidad ciertamente interesante, la chica no
deja de ser una acompañante más de Bond, aunque
muy agradable, eso sí. Por cierto, los
productores de la futura película de Tomb Raider
serían
idiotas si no la contrataran para que
interpretara a Lara Croft; hay un momento en el
cual está vestida igual que esta intrépida
aventurera.
Pero El
Mundo Nunca es Suficiente tiene menos acción que
El Mañana Nunca Muere, y eso es algo que se
nota. Sin embargo, la larga introducción a la
que Bond nos tiene acostumbrados no decepciona en
absoluto, es apabullante, pues recupera el aroma
de las películas clásicas del agente 007, con
una persecución en lancha que deja a un lado los
efectos generados por ordenador para recurrir,
con más fuerza que nunca, a los especialistas.
Merece la pena ver la película sólo por estas
secuencias. Y, desde luego, algo que me ha
sorprendido bastante es la notable
dirección de Michael
Apted;
filma las escenas trepidantes en tiempo real, sin
recurrir en ningún momento a la cámara lenta,
tentación de la que ningún director de hoy en
día parece querer despegarse. Reconozco que en
un principio no lo consideraba como una elección
adecuada, pero me alegro de que mis malos
augurios no se hayan cumplido; esperemos que los
productores opinen lo mismo que yo.
Y,
finalmente, sólo me resta hablar de la música
de David Arnold. Después de su magnífico trabajo
para El Mañana Nunca Muere, la música
del compositor de Stargate sabe a poco.
Demuestra todo su poderío en determinadas
escenas de acción (la persecución en la nieve,
el oleoducto), pero abusa un poco del tema
principal y, lo que es peor, adopta sonidos pop y
rock que nos recuerdan a Eric Serra. Es decir, abandona en
cierta medida el estilo John Barry para adentrarse en los
terrenos de la aparatosidad. ¿Le habrán pedido
algo semejante los productores? ¿Ésa es su
forma de acercarse al público joven?.
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mundo nunca es suficiente
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