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EL PATRIOTA


El patriota Dirección: Roland Emmerich.
País: USA.
Año: 2000.
Duración: 160 min.
Intérpretes: Mel Gibson (Benjamin Martin), Health Ledger (Gabriel Martin), Joely Richardson (Charlotte), Jason Isaacs (Coronel William Tavington), Tchéky Karyo (Jean Villeneuve).
Guión: Robert Rodat.
Fotografía: Caleb Deschanell.
Montaje: David Brenner.
Música: John Williams.
Diseño de producción: Kirk M. Petruccelli.

 

CRÍTICA
por Darth Sidious:

Puntuación: 6.5
Banda Sonora Original:

Me imagino a algunos críticos profesionales intentando buscar nuevas y despectivas palabras que puedan describir la última obra del alemán Roland Emmerich; desgraciadamente para ellos, esta vez lo tendrán más difícil, puesto que la película es algo completamente distinto a lo que hasta ahora nos venía ofreciendo. Y me alegro por él, ya iba siendo hora de que algunos reconozcan su valía, pues es un técnico que entiende de cine y que está por encima de otros realizadores sólo aupados a lo más alto debido al contenido (débilmente) crítico con el sistema que los rodea. Por tanto, y aceptando el patrioterismo infantil que existe en esta película, pero que no la lastra (salvo por el estúpido discurso que la prometida de Gabriel lanza en la iglesia y que sólo emocionará a los estadounidenses más rancios), diré que El Patriota es una típica y colosal producción de Hollywood que, aún durando más de lo necesario, no se hace pesada y contiene secuencias dignas de ser recordadas.

El filme tiene unos cuarenta y cinco minutos iniciales que son un evidente ejemplo de que esta vez el señor Emmerich trabaja con un guión respetable (que no perfecto). Durante ese tiempo conocemos a los personajes, a toda la familia Martin, y nos asombramos de lo bien ambientada que está la película, algo que ayuda a la credibilidad de la misma. Esta parte dura exactamente hasta el momento en el que los ingleses llegan a la casa de Benjamin y su líder, Tavington, asesina a uno de sus hijos. Es un instante magnífico, sentimos el dolor de los personajes y comprendemos la siguiente y brutal reacción del padre. Junto con dos de sus descendientes, el que luego será coronel realiza una emboscada a aquéllos que causaron el mal en los suyos y los elimina con una violencia inusitada, se ensaña con ellos. La mirada de los niños que contemplan la escena es reveladora, Emmerich demuestra que lo suyo no es sólo la espectacularidad. Desgraciadamente, luego la película se vuelve algo menos interesante con el reclutamiento de los hombres que formarán las milicias. Se suceden hechos que nada tienen que ver con el desarrollo de la historia, y por ello la narración se resiente (como la explosión de un barco a cargo de los rebeldes; simpático pero intrascendente). No obstante, en cuanto llegan los momentos más humanos la situación mejora, tal y como se ve en el reencuentro de Benjamin con sus hijos o, posteriormente, con la excelente secuencia de la quema de la iglesia y la muerte de uno de los protagonistas. Como broche final, el realizador alemán nos brinda una batalla que, si bien no es muy aparatosa, se revela tremendamente efectiva, sobre todo a la hora de multiplicar los centenares de extras utilizados a través del ordenador. Llama la atención el abusivo empleo de la cámara lenta; normalmente estoy en contra de este recurso, pero aquí funciona bien y más me molesta que se acelere un poco la acción cuando la batalla se lleva a cabo cuerpo a cuerpo.

Los actores están, en general, muy correctos, y su labor es importantísima para las abundantes secuencias en las que se desatan las emociones. Mel Gibson está bastante mejor que en Braveheart, donde adoptaba descaradamente poses del siglo XX, pero los que de verdad están bien son los diversos personajes secundarios que lo rodean, aquéllos que luchan con él, empezando por Heath Ledger, que encarna a su hijo mayor. Además, todos los actores infantiles están muy bien, el único que no me gusta demasiado es Jason Isaacs, me resulta un poco grotesca esa típica interpretación de malvado sin compasión.

De discreta se puede calificar la banda sonora de John Williams. No existe un tema central contundente, algo a lo que nos tiene acostumbrados el maestro (si acaso el tema de amor de los jóvenes se identifica claramente), aunque, como es de suponer, su música se desarrolla con una naturalidad pasmosa, y se vuelve genial en las escenas de acción en las cuales intervienen los caballos. Tengo curiosidad por saber si David Arnold volverá a trabajar con Emmerich. Para mí que el alemán tiene pretensiones de Oscar, por ello ha contratado a este músico tan habituado a estar nominado.

DARTH SIDIOUS


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