CRÍTICA
por Mateo
Sancho Cardiel
Con gran expectación por parte del
público, llega a nuestras pantallas la primera
de las nominadas al Oscar a la mejor película.
Lo más probable y justo es que no lo gane, pero
aún con todo, este fin de semana no podemos
perder la oportunidad de ver uno de los
filmes de terror más redondos de los últimos
años: "El sexto
sentido".
Esta historia de
terror sobrenatural ha conseguido la
difícil tarea de renovar el género con unos
ingredientes que evitan ante todo el taquillazo
fácil del miedo adolescente. Nos
encontramos ante un terror adulto y mucho más
trascendental: la sobrecogedora historia de un
niño que es capaz de conectar con el más allá
y se ve superado por esa pavorosa situación. A
comprenderla le intentará ayudar un psiquiatra
que, asimismo, se encontrará ante un caso más
complicado de lo que creía. Y es que a través
del niño encontrará respuesta a una de las
cuestiones eternamente reiteradas y retóricas de
la Humanidad a lo largo de toda su historia:
¿hay vida tras la muerte?
La trama de "El
sexto sentido" se desarrolla con un pulso
lento pero firme, sin demasiados sobresaltos, ya
que prefiere recurrir a las largas y difíciles
secuencias que clavan al espectador en su butaca
y a atrapar por la desasosegante historia. A ello
ayuda de manera impagable la soberbia
interpretación de Haley
Joel Osment, un niño de once años que
es un verdadero prodigio en un papel
complejísimo. Él roba la película a
un Bruce Willis que se esfuerza al menos por
permanecer discreto, aunque cualquier actor con
un poco más de carisma (Harrison
Ford,
por citar alguno) habría sacado mucho más jugo
a su personaje. Además Toni
Collette borda
su papel de madre impotente y algo incrédula
ante el problema de su hijo. El primero y la
última quizá ganen el Oscar, pero Willis es
ahora el actor mejor pagado gracias al porcentaje
de beneficios, que ha multiplicado por cinco su
sueldo hasta rozar los cien millones de dólares.
Todos los aspectos de
la película hacen de "El sexto
sentido" una obra notable, pero tampoco nada
del otro mundo. Sin embargo en los últimos
minutos del filme, asciende por méritos propios
al sobresaliente. Cuando creemos que todo acaba
(y muy satisfactoriamente, por cierto), el
guión nos sorprende con un as en la manga que se
convierte en uno de los finales más inesperados
y brillantes que hemos visto en mucho tiempo.
Un giro argumental con el que el nominado
director nos hace tener que retroceder en la
narración y plantearnos toda la película de
principio a fin para descubrir así su verdadera
esencia. Este desenlace dota a la película de
una profundidad insospechada en este tipo de
largometrajes y además resulta una estrategia,
por otro lado inteligente: para los más
quisquillosos supondrá tener que volver al cine
a encontrar algún fallo. Vana tarea, pues el
guión está calculado al milímetro.
Así, "El sexto
sentido" ha sido el éxito sorpresa en
Estados Unidos, recaudando la friolera de
doscientos ochenta millones de dólares y
provocando respectivos fenómenos de masas allí
donde se ha estrenado. Y es que, a pesar de estar
protagonizada por Bruce Willis, en principio no
era más que uno de los tantos intentos (fallidos
normalmente) del actor por escapar del
encasillamiento. Pero la apuesta se ha saldado
con excelentes críticas y seis candidaturas al
Oscar, una por cada sentido.
< Principal de El sexto
sentido
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