CRÍTICA por
Mateo Sancho Cardiel:
Hacer nuevas versiones de clásicos es uno de
los recursos más utilizados y criticados del
último cine. Si bien es cierto que películas
como "Psicosis"
han copiado sin sutilezas a sus antecesoras,
también se dan ocasiones en las que se niega una
oportunidad a filmes con muchas virtudes. Es el
caso de "El talento de
Mister Ripley", adaptación de la
obra homónima de Patricia Highsmith que ya
fue llevada a la gran pantalla con Alain Delon y
con el título de "A pleno sol".
A esta nueva apuesta de Anthony
Minghella tras el éxito de "El paciente inglés",
si bien se la ha respetado, hay quien la ha
criticado, con evidentes signos de ineptitud, que
se ha tomado demasiadas libertades narrativas,
cuando lo que ha hecho es ser mucho más
leal que el clásico francés respecto a su base
literaria, hasta ser más satisfactoria
en todos los sentidos. Y es más, Minghella ha
creado una película que resulta innovadora aún
habiendo visto "A pleno sol", algo que
no hubiera ocurrido al contrario. Más bien se
habría tachado a "A pleno sol" de
simplista, porque esta nueva versión
profundiza mucho más en los personajes,
convirtiendo al antes psicópata sin escrúpulos
Tom Ripley, en un don nadie acomplejado y
notoriamente homosexual, de manera que seguimos y
"comprendemos" toda su trayectoria
criminal provocada por un fuerte desequilibrio
emocional, algo obviado en el personaje de Alain
Delon.
El desarrollo de la película es
brillante, ágil y sorprendente, laberíntico
pero perfectamente comprensible, divisible en
varios capítulos: el primero, que
describe de manera colorista la dolce vita
en la costa italiana; el segundo ahonda en el
drama para presentarnos más intensamente el
perfil psicológico de todos sus protagonistas y
comprender así una tercera parte que nos sumerge
de lleno en el thriller. Ninguno de ellos
carece de un estilo visual magistral,
cargado de significado, estupendos decorados y
ambientación, magnífica fotografía en
exteriores e interiores, y rebosante glamour, al
que ayudan sus actores principales.
Cuatro intérpretes que se encuentran en la
cresta de la ola, pero que el astuto director
supo reclutar antes de que fueran estrellas con
un caché que hubiera sido incompatible con el
modesto presupuesto de la película. Para
encarnar al maquiavélico pero encantador Ripley, Matt Damon resulta
perfecto, fuera del rol de niño bueno al que nos
tiene acostumbrados, pero haciéndose con el
favor del público igualmente. Gwyneth Paltrow está más
hermosa que nunca, más Grace
Kelly que nunca y demuestra que su Oscar
no es flor de un solo día, y Cate Blanchett,
ciertamente, está algo desperdiciada en un corto
papel. Pero el que se ha llevado todos los
elogios, además de la nominación al Oscar, ha
sido Jude Law como
el caprichoso Dickie, un inquietante rostro que
promete ser una de las estrellas más admiradas y
talentosas de los próximos años, algo que ya se
atisba con sus próximos proyectos, entre ellos,
el papel protagonista en la próxima película de
Spielberg, "Inteligencia
Artificial".
Prepárense para ver un filme que consigue ser
poco convencional pese a provenir de un relato
tan conocido, entretenido en todo momento gracias
a los giros que la trama da para dejarnos sin
tregua, con interpretaciones magníficas,
paisajes extraordinarios y, lo más importante:
un argumento transgresor, malsano e inteligente.
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talento de Mr. Ripley»
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