CRÍTICA
por
Darth Sidious
Puntuación:
6.75
BSO: * * * * *
Un género
que siempre me ha encantado, y con el que he
disfrutado desde niño, es el de los
"peplum" históricos, esas películas
de romanos espectaculares y de argumentos
trabajados. Que Hollywood lo recupere, cuando
todo el mundo lo daba ya por definitivamente
muerto hace unas décadas (sobre todo teniendo en
cuenta lo poco que les interesa a los
estadounidenses la Historia Europea), supone todo
un acierto, y que lo haga a lo grande, con una
superproducción como Gladiator (El Gladiador), es ya todo
un riesgo.
Ahora
bien, el dilema estaba en saber cómo se iba
afrontar la realización de este filme: ¿se
recuperaría el estilo clásico de películas
como Espartaco o Ben-Hur o se adaptaría todo a los
tiempos actuales? La solución, en mi opinión,
ha sido totalmente salomónica y, si bien el
argumento es muy similar a otros que ya hemos
conocido en otras épocas, la puesta en
escena la encuentro, desgraciadamente, mucho más
moderna. Y digo desgraciadamente porque, en mi
opinión, Ridley Scott ha estropeado la
película con su realización precipitada y
embarullada. No existe pulcritud en las
imágenes, todo discurre, y hablo de las
secuencias de acción, sin que el espectador se
entere muy bien de lo que está sucediendo. Es
decir, recurso fácil para aquél que lo único
que quiere es dejar su sello en la película para
que todos sepamos quién es el director.

Ver cómo se ha desaprovechado todo
aquello que acontece en el circo romano supone
una verdadera desilusión para mí. Algo que
debería ser apabullante, como la salida de las
cuádrigas, adolece de tal confusión que por
momentos echamos de menos a Wyler y Kubrick (y de qué manera), o
incluso al George Lucas de La Amenaza Fantasma, eso sí que es saber
dirigir. Por otra parte, noto una falta
de espectacularidad en el conjunto del film.
Ésta sólo aparece al principio, en la batalla
contra los bárbaros y sólo cuando éstos no
entran en contacto directo con los romanos. Pero
la llegada de Cómodo a Roma es de lo más fría,
cuando un hecho así, y aunque el emperador no
fuera bien recibido por el pueblo, requeriría de
una mayor atención. Además, todo ello contrasta
con la dirección clásica que el propio señor
Scott nos brinda en los momentos más intimistas,
exclusivamente de diálogo y muy abundantes, por
cierto (lo que hace que también todo se vuelva
más lento, todo hay que decirlo). Y es una pena
porque, sin duda, durante algunos de estos
minutos contemplamos las mejores escenas de la
película: así sucede con el asesinato de Marco
Aurelio, o con cualquiera de los encuentros entre
Lucilla y Cómodo,
por ejemplo. También sería injusto pensar que
Ridley Scott no tiene algunos aciertos, y así,
logra dotar de mucha fuerza al instante en el que
la esposa y el hijo del protagonista son
asesinados por las tropas romanas, o filma muy
bien algunos paisajes, como los de África. No
obstante, exaspera la estúpida inclusión de
nubes y soles sin sentido, sólo está bien esa
supuesta trascendencia en los momentos finales.
Al menos
hay algo en lo que el director de Alien ha acertado: el
reparto es impecable. Russell
Crowe destila
carisma a raudales, es un gladiador perfecto, una
elección magnífica. Pero el resto de actores no
le va a la zaga. Connie Nielsen, Joaquin
Phoenix, Oliver Reed y Richard
Harris le dan
a la película una gran credibilidad, sin ellos
esta producción no sería posible. Y todos
aquellos que han construido los decorados
(que los hay, y muy buenos) también merecen todo
tipo de elogios. Los efectos especiales
simplemente cumplen su función en algunas
secuencias (se notan demasiado en la llegada de
Cómodo a Roma), pero en otros rayan la
perfección (lo del coliseo es verdaderamente
portentoso).

Resulta curioso, pero cuando
escuché en CD esta banda sonora
no me llamó demasiado la atención. Sin embargo,
una vez vista la película, tengo que decir que Hans Zimmer
ha realizado
un gran trabajo. Se aleja bastante de esas
composiciones suyas que no logra combinar
acertadamente con las imágenes que surgen de la
pantalla. Al contrario, su música es aquí una
auténtica banda sonora, una verdadera música de
cine. Temas como los que se escuchan durante la
batalla (y sobre todo antes de que ésta se
produzca), con la llegada del emperador a Roma y,
sobre todo, el fragmento melódico que oímos
cuando el protagonista reza antes de partir a su
hogar, demuestran la gran capacidad creativa del
compositor alemán. No obstante, presenta otros
momentos sublimes a la vez que breves; tal sucede
cuando Máximo avanza hacia su casa intentando
evitar la tragedia. La música de Zimmer se
adapta magistralmente al cabalgar del caballo,
una auténtica maravilla. Ahora bien, la parte
correspondiente a Lisa Gerrard no es que me diga mucho;
correcta, pero un recurso facilón y muy típico.
Images
from the movie Copyright © 2000 Dreamworks
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