CRÍTICA por Ismael
Alonso:
Días de escuela
Gorrión pensará algún día: "Nunca vi los
estambres del lirio, pero vi los ojos muertos de
un hombre que aun vivía cuando subió a un
camión cuyo destino de cunetas apartadas y nucas
amoratadas de pólvora no se le escapaba. Nunca
vi los cristales de nieve pero sí que vi a un
hombre morir antes de que su corazón lo supiera,
lo vi morirse al serle arrebatada la libertad.
Nunca vi la lengua de las mariposas pero sí oí
el lenguaje de aquel hombre: un soñador, un
símbolo, una idea, un maestro, uno más... uno
menos". Todo esto
pasará alguna vez por la cabeza de Gorrión y
por la de todo aquel que se exponga a la brillante
vuelta al cine de José Luis
Cuerda en la fábula
de dolorosas utopías titulada "La lengua de las
mariposas".
Cuerda logra captar la
esencia de los cuentos de Manuel Rivas de forma magistral, administrando con
paciencia los sucintos acontecimientos de las
amargamente bellas historias del escritor
gallego. La transposición en imágenes no sólo
iguala el original sino que le dota de una
irrenunciable hermandad en la que cine y
literatura se miran frente a frente con
envidiable igualdad. La Galicia granítica
construida en el silencio de las miradas (ya sean
éstas sinceras, viles o furtivas) y en el gesto
tajante y la palabra descarnada se convierte en
luz de la mano de Cuerda, consiguiendo planos de
una belleza cercana a los cuadros de Veermer que Rivas tanto admira.
Cuenta "La lengua de las
mariposas" una historia que anticipa
tragedia pero no la explota; maniquea si
se quiere en esa descripción de tipos
(arquetipos más bien) de la España rural,
en esa solapada mirada a los poderes que minan la
libertad. El autor de "El bosque
animado" retrata al cacique
amenazante, al ejercito desdeñoso de la
República y a una Iglesia que pierde adeptos y
privilegios (imposible
olvidar ese diálogo entre el cura y el profesor
donde el latín se torna arma arrojadiza), pero
también se inmiscuye en los dolorosos senderos
de la traición, del vergonzoso paso atrás y de
la pérdida de dignidad.
Pero pese a la gran labor de
Cuerda y Azcona (que consigue imbricar con evidente
habilidad tres historias en un principio
independientes) nada de esto quedaría en la
memoria si no fuera por la labor
extraordinaria de los actores, todos
excepcionales en sus papeles y entre los que
destaca el genio de un maestro con fama de ogro,
un actor de una sola pieza, de los que llenan la
pantalla con su figura y su voz emanada de la
caverna de la experiencia. Fernando Fernán
Gómez
interpreta al profesor
republicano enamorado de la vida y la libertad con una solidez y arrobo que
deja pasmado al más reticente. Fernán
Gómez dota al personaje de la imagen de sacrificio y humanismo que éste requiere consiguiendo que
veamos en él la viva imagen de ese quimérico
anarquista más amigo del apoyo mutuo que de la
piqueta.
"La lengua de las
mariposas " aspira a explicar la sinrazón del
vendaval de locura que azotó a España hace
años pero
no se limita a ello si no que implica al
espectador para que valore la libertad de la que
disfruta y sobre todo la utilice, la propague y
la disfrute. Gorrión corriendo
iracundo, con una piedra en la mano, tan sólo
ataca a los sumisos que no luchan por esta
libertad que a él, como a tantos, les es
arrebatada.
ISMAEL
ALONSO
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