CRÍTICA por Darth
Sidious:
Puntuación: 7.5
Banda Sonora Original: 
Ya iba siendo hora de que en
España estrenaran alguna producción animada
japonesa. Cierto es que el mundo occidental,
acostumbrado a la fabulosa calidad de las
producciones Disney, encontrará un poco de
retraso tecnológico en los dibujos, profundidad
y animación de este tipo de productos, pero la
merma en el contenido no existe; al contrario, al
destinarse sobre todo al público adulto,
las historias interesarán a todos menos a los
niños.
La Princesa Mononoke
es una película repleta de inventiva,
digna de una persona (Hayao
Miyazaki) que sabe lo que quiere. Ambientada en un universo de
dioses y humanos, enseguida introduce al
espectador en la historia gracias a sus
trepidantes y fabulosos primeros minutos. Se ha
hablado mucho del mensaje ecologista del filme.
Es cierto, existe, pero, en mi opinión, más
importante es el hecho de que, ante todo, el protagonista busca la
convivencia entre seres distintos (de ahí
que los dos bandos existentes lo tachen de
traidor en numerosas ocasiones). Y eso es lo
mejor (al menos en el argumento) de La Pricesa
Mononoke: no muestra a unos buenos buenísimos o
a unos malos malísimos. Todos realizan, en
algún momento del filme, alguna acción que
perturba la paz de los otros, pero en ningún
caso nos da la sensación de que tales hechos se
llevan a cabo por una maldad sin sentido, sino
que más bien las limitaciones de la naturaleza,
de la propia vida, hacen acto de presencia. Es
decir, se critica el juzgar a los demás sin
conocerlos, de pensar que nada pueden aportar a
tu forma de vivir. Así, los humanos no respetan
a la naturaleza, pero no lo hacen simplemente
porque no de se dan cuenta de su belleza, de todo
lo que les puede ofrecer. Sin embargo, la temible
Lady Eboshi, por
ejemplo, sabe cuidar de los suyos, les da trabajo
a las prostitutas y a los olvidados leprosos,
rechazados por la sociedad. Por su parte, los
animales se equivocan al pensar que todos los
humanos son iguales, que todos merecen la muerte.
Ellos también aprenderán algo (como muestran
las secuencias en las que un lobo y un alce se
saludan al encontrarse, cuando antes el primero
hubiera atacado al segundo sin dudarlo).
Además de todo lo comentado, La
Princesa Mononoke presenta unos personajes
muy poderosos, en referencia a su trabajada
personalidad. Ashitaka,
un joven guerrero que busca sobre todo la
curación de su extraña enfermedad, pero
también la paz de todos aquellos que lo rodean,
lleva todo el peso de la acción, nos sentimos
identificados con él, deseamos que logre el
objetivo por el cual abandonó su aldea y a los
suyos. Pero, seguramente lo mejor es el papel que
las mujeres tienen en el filme. No son simples
comparsas en la historia, sino que, tal y como
demuestran Sam (la Princesa Mononoke) y
Lady Eboshi, son fundamentales en el desarrollo
del argumento. Se echa en falta, eso sí, más
humor, más gags, y eso que los japoneses son
unos expertos en el tema, pero eso resalta aún
más la seriedad de lo que se nos cuenta.
Buscarle aspectos negativos al
filme es difícil, pero existen. Por ejemplo,
pienso que será difícil de ver en vídeo,
puesto que para alcanzar toda su magia (como pasa
con algunas películas) es necesaria la presencia
de una pantalla gigante y de una sala oscura. En
casa, donde uno se distrae enseguida, el ritmo de
la cinta puede parecer, en ocasiones, lento. Por
otra parte, que en los minutos finales algunos
personajes cambien de parecer tan repentinamente
(sin un atisbo de duda, al menos), suena un poco
a recurso típico de la animación japonesa.
También está la técnica, claro, nunca
magistral pero suficientemente buena como para
que lo que de verdad nos importe sea la historia,
como tiene que ser. Males menores, en todo caso
(el doblaje, por cierto, no lo criticaré; está
muy cuidado, es fabuloso, como casi siempre
sucede en el cine de este tipo).
Finalmente, he de reconocer que
he ido a ver esta película por la música de Joe Hisaishi. Es decir,
previamente a ver el filme, y gracias a una
recomendación, pude escuchar esta banda sonora,
y realmente me pareció muy buena. Una vez
contempladas las imágenes que han servido para
crear dicha música, he de decir que se trata de una
banda sonora muy sólida, porque, aunque
se puede escuchar sin necesidad de tener la
película presente, dentro de ésta se desarrolla
con una pefección encomiable. Además, oírla
dentro de una sala dotada de sonido digital es
una experiencia única, maravillosa, gracias,
sobre todo, a ese maravilloso tema
central, precioso y pegadizo, del que,
sin embargo, Joe Hisaishi no abusa. Del resto hay
que destacar los temas de acción, contundentes,
y la música que adorna los paisajes que el
protagonista va recorriendo. Es decir, en este
caso la banda sonora hace aún más grande a la
película. Sólo criticar el tema que se escucha
en las secuencias finales, más que nada porque
se extiende a través del piano, y ese momento,
memorable, necesitaría de la utilización del
tema principal con toda la orquesta. Por lo
demás, portentosa.
DARTH
SIDIOUS
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