CRÍTICA por Mateo
Sancho Cardiel:
Cuando una película no pretende más que
entretener, aunque nunca se la llegue a
considerar una obra maestra, sí es juzgada
según sus limitados objetivos. Si "La Tormenta
Perfecta" se hubiera
dedicado únicamente a ofrecer divertimiento,
hubiera sido una muestra sobresaliente de esta
desprestigiada pero meritoria misión. Sin
embargo, no sé si por ambiciones del guionista o
del director, se ha tratado de dar, con rotundo
fracaso, una muestra profunda de la vida y
milagros de la gente de alta mar.
Como iba diciendo, en el campo del
entretenimiento, esta película no llega a
decepcionar en casi ningún momento, sino más
bien al contrario: nos ofrece un
espectáculo admirable y que sorprende por unos
efectos especiales que hacen a la platea
sumergirse entre los rugidos de las olas en el
Pacífico en pleno huracán hasta sentirse casi
húmedos, si bien es cierto que los
efectos de sonido en las salas más modestas no
serán apreciados en su justa medida. Además, se
puede disfrutar de una fotografía que regala
puestas de sol verdaderamente sobrecogedoras,
nubes aterradoras y, en concreto, un espectacular
travelling que nos llevará en un viaje
frenético desde la posición de la privilegiada
vista aérea de los satélites meteorológicos
hasta el ojo del huracán, donde se encuentra el
Andrea Gail, el barco pesquero que lleva a los
protagonistas.
Pero hasta que llega la tormenta
existe una hora previa en la que el argumento se
carga de tópicos: personajes planos, situaciones
previsibles e incluso ridículas. Pero
de alguna manera es permisible este arranque de
simpleza por parte de su creadores. Sin embargo,
me parece imperdonable un sentido de la
épica y el heroísmo en una odisea que es fruto
de la cabezonería y el orgullo de unos hombres
estúpidos y engreídos que causan una situación
perfectamente evitable y en la que sacrifican la
vida de otras personas cuyos principios morales
sí son realmente valiosos y admirables.
Este erróneo enfoque me hizo perder la, ya de
por sí, poca simpatía que despiertan los
personajes, y desear que la tormenta, para ser
verdaderamente perfecta, engullese en sus
grandiosas olas a esa panda de indeseables. Y
como guinda, los últimos diez minutos resultan
innecesarios y edulcorados, rebajando aún más
el mediocre nivel dramático del filme.
Sin embargo, "La tormenta perfecta"
ha sido uno de los éxitos del verano, apoyado
por una muy intensa promoción en la que los dos
protagonistas han acaparado portadas de revistas
y han recorrido medio planeta. Ellos por sí
mismos han sido en realidad el principal reclamo
publicitario: miles de féminas de todas las
edades deseosas de ver al galán maduro más de
moda, George Clooney,
el cirujano de "Urgencias",
y unas un grupo más reducido con gusto más
refinado, admiradoras de Mark
Wahlberg, ex componente de New Kids On The
Block y modelo de ropa interior de Calvin Klein,
reciclado en correcto actor, han formado gran
parte del público que ha dejado más de cien
millones de dólares en la taquilla americana.
Pese todo, puede sobrellevarse la decepción
y, si no tienen otra cosa que hacer, pueden ser
transigentes con el indignante mensaje que manda
esta película y disfrutar de unos efectos
especiales que, por una vez, se convierten en la
tabla de salvación de una película con trama
mediocre y personajes banales, basados en una
dudosa realidad.
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