CRÍTICA por
Ismael Alonso:
Capitulo Piloto
Cuando uno se aburre está
dispuesto a hacer casi cualquier cosa, desde
ordenar los papeles que desde hace lustros
decoran los cajones en un indómito intento de
convertirse en la reserva de legajos más
pequeña y agreste en la historia de la
archivística doméstica, hasta, por poner un
ejemplo, ponerse a ver indolentemente la
televisión con la vana esperanza de encontrar
algún programa mínimamente entretenido con el
que alimentar la media neurona que a esas alturas
del Domingo, que es el día aburrido por
antonomasia, aun no ha echado el cierre. Pues
bien, conectamos el receptor hertziano (no se
asuste que no es un artilugio extraterrestre sino
un simple adminículo de aletargamiento
intelectual más conocido por televisor) y nos
encontramos frente a un oscuro capítulo de una
más oscura aun dramedia (bizarra mezcla de
comedia y drama) producida por una de tan oscura
tenebrosa cadena de televisión local o vecinal.
La serie en cuestión podría llamarse
"Marta y alrededores" y la única
diferencia con la realidad es que la emiten en
los cines y hay que pagar por verla.
A estas alturas resulta
innecesario recordar que la falta de recursos
económicos no debe implicar carencia de ideas,
ingenio, innovación o incluso mera
transgresión; casos como "Clerks"
o "Cube" demuestran
tal aseveración. Pero en el caso de la ópera
prima de Nacho Pérez de la
Paz y Jesús Ruiz el resultado
fílmico es directamente proporcional al dinero
invertido: es decir bajo presupuesto y
escasas ideas frescas. Cierto que hacer
un relato generacional encerrando a los
personajes entre poco más que cuatro paredes
resulta harto complicado pero cuando se deja
escapar la posibilidad de la crítica demoledora,
del drama desaforado y cruel o de la simple
ironía a todo gas el resultado es el que se
contempla, una comedieta reiterativa
que sirve como catecismo para esa clase de
jóvenes acomplejados que, al parecer, puebla
nuestro campo de visión cotidiano.
La treintena es una edad
estúpida, en la que uno ni es joven ni ha
madurado completamente y algo así les pasa a los
creadores de este largometraje. "Marta y
alrededores" se queda en un quiero y
no puedo contado a partir de diálogos no siempre
acertados y en muchos casos forzados de tan
"pretendidamente" espontáneos.
Pululan por el metraje toda un ristra de frases y
expresiones que, lejos de crear en el espectador
una sensación de cercanía y naturalidad, lo que
le hacen es poblarlo de tópicos, lugares
comunes y frases hechas. Todo esto
provoca una patente sensación de artificiosidad
y las anodinas vidas de una pandilla de
treintañeros se traducen en una involuntaria e
irritante historieta sobre una juventud
aburguesada y adocenada.
La indudable fotogenia de Marta Belaustegui, que
parece hacer olvidar a muchos de su ramplona
capacidad interpretativa basada en susurrar sus
papeles, los esfuerzos, algo desganados, de
actores de mayor calibre como Lola Dueñas o, incluso,
el vodevilesco último tramo no son razones de
peso como para salvar este ejercicio en el que la
pobreza de medios no incentiva el ingenio sino
que contagia su naturaleza a la escasez de
resultados.
ISMAEL
ALONSO
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