| |
APUNTA TU
CORREO
Cada semana los
últimos estrenos de cine
|
|
MIEDO
Y ASCO EN LAS VEGAS
(Fear and loathing in Las Vegas)
|
 |
Dirección: Terry
Gilliam.
País: USA.
Año: 1998.
Duración: 118 min.
Intérpretes: Johnny
Depp (Raoul Duke), Benicio Del Toro (Dr. Gonzo),
Ellen Barkin (Camarera), Gary Busey (Policía),
Cameron Díaz (Periodista), Tobey Maguire
(Autoestopista), Christina Ricci (Lucy).
Producción: Laila Nabuisi, Patrick
Cassavetti y Stephen Nemeth.
Guión: Tod Davies,
Tony Grisoni, Alex Cox y Terry Gilliam, sobre una
novela de Hunter S. Thompson.
Fotografía: Nicola Pecorini.
Montaje: Lesley Walker.
Música: Ray
Cooper y Michael Kamen.
Diseño de producción: Alex
McDowell. |
CRÍTICA por Cinencanto:
Parecería que Johnny Depp está tratando
de competir con Nicholas
Cage y Christopher
Walken sobre quién acepta los papeles
más bizarros en Hollywood. Depp es un excelente
actor y creo que ha escogido esta ruta para
sobreponerse al síndrome de "estrella"
(que ahora acosa a Brad
Pitt y a Leonardo
DiCaprio, ambos extraordinarios actores
encasillados en el papel de
"estrellitas"). Gracias a eso lo hemos
visto asociarse con directores cuyo trabajo
también se encuentra un poco afuera de la
corriente de moda en Hollywood. Y uno de los
directores que con más precisión encarnan esta
categoría es sin duda Terry
Gilliam, en quien veo a un
artista único. Desde sus extrañas animaciones
en "Monty Phyton
Flying Circus" ha demostrado un
sentido del humor que, curiosamente, no se basa
en el concepto tradicional de "humor",
sino en conciliar lo bizarro con lo cotidiano.
Elaborando sobre ese proceso, sus películas son
por lo general interpretaciones muy personales de
géneros establecidos. "Jabberwocky"
y "Time Bandits"
le dan giros a la clásica fantasía arturiana, y
"Brazil" y
"12 Monkeys"
logran innovar en el cansado subgénero del
futuro distópico tan socorrido por la ciencia
ficción contemporánea. Y repentinamente, de la
nada, nos llega la obra más reciente de este
director en la forma de un experimento fílmico
que podrá gustar o no, pero que es
innegablemente producto de un artista que busca
siempre alejarse del camino más transitado,
incursionando sin temor en el terreno que mejor
se ajuste a su visión, sin importar si tiene
"viabilidad comercial" o no.
Era imposible que "Fear
and Loathing in Las Vegas" tuviera
éxito financiero; su actitud misma
consiste en repeler o por lo menos desconcertar
al espectador.
La "historia", si
es que así puede llamarse, sigue el viaje
(literal y figuradamente) de un reportero y su
abogado que visitan Las Vegas para llevar la
crónica de una carrera motociclística a través
del desierto; posteriormente, el reportero se
quedará en Las Vegas para cubrir una convención
de "sheriffs" luchando contra el
tráfico y consumo de drogas en sus respectivos
pueblos.
Estos eventos, sin embargo, son de importancia
muy secundaria pues ambos
personajes se encuentran en un frenesí de abuso
de drogas y alcohol tan violento que hace que
todo pase a segundo plano. Todos los eventos que
los rodean son vistos difusamente por su alterada
conciencia, y la mayor parte del diálogo en la
película se da en forma de narración, por medio
de la cual "oímos" los pensamientos
del reportero en su intoxicante recorrido.
El resultado es que la película, más
que seguir una historia coherente, se descompone
en una variedad de viñetas donde vemos y oímos
la torcida percepción que los personajes tienen
de ciertos eventos. Una visita a un
casino (ya bastante surrealista estando sobrio)
se convierte en un pasaje sacado del mismo
infierno de Dante. Los períodos de relativa
sobriedad están plagados de alucinaciones y
fantasías paranoicas.
Éste es el tipo de película que puede generar
en el espectador una de dos respuestas:
repulsión absoluta ante el aparente rechazo por
toda moralidad convencional, o aceptación total
de la idea de que la percepción que tengamos de
las cosas es completamente subjetiva y por lo
tanto, válida para todas las personas.
Johnny Depp y Benicio del Toro
tienen la casi imposible tarea de actuar en
escenas que no obedecen a lógica alguna,
y que los transforma de héroes a villanos varias
veces y sin previo aviso. Los múltiples
cameos de reconocidos actores y actrices
podrían parecer caprichos del director, pero de
hecho, en el torbellino de imágenes y narración
sirven como puntos de apoyo; salvavidas
temporales para devolvernos la perspectiva de las
acciones que hemos presenciado. Cuando Cameron Díaz reacciona
como una persona normal ante las gracejadas de
los drogadictos, nos damos cuenta de que el humor
no siempre funciona igual bajo diferentes
circunstancias. Cuando Christina
Ricci se ve involuntariamente envuelta con
los dos protagonistas, es penosamente evidente
que por muy "cool" que parezca ese
estilo de vida, tiene consecuencias irreparables
sobre gente que no tiene nada que ver con ello.
No puedo decir realmente que "Fear and
Loathing in Las Vegas" sea una buena
película. Lo que sí puedo decir es que se trata
de un valiente experimento fílmico
que barre con nuestras nociones de narrativa y
moralidad y trata de reemplazarlas con una escala
diferente. Quien esté dispuesto a aceptar esto,
no se arrepentirá de haberla visto, guste o no;
quien no acepte el reto, mejor vea "Trainspotting"
para una versión más sanitizada de este estilo
de vida.
Calificación:
6

Imágenes
de - Copyright © . Todos los derechos
reservados.
|
estrenos | novedades | críticas | cartelera | preestrenos | vídeo y DVD | de compras
reportaje | especiales | carteles | buscar | afiliación | listas de cine
reseñas de un
butaquero | quiénes somos | contacto

Revista
de Cine online
La Butaca © 1999 Ángel Castillo Moreno. Valencia
(España)
Prohibida su reproducción sin consentimiento expreso.
Todos los derechos reservados.
|
|
Secciones
Estrenos
Críticas
Novedades
Cartelera
Preestrenos
Vídeo y DVD
De compras
Especiales
Reportajes
Carteles
Buscar
Afiliación
Listas de cine
Reseñas de
un Butaquero
Quiénes somos
Contacto
Añadir a Favoritos
|