CRÍTICA por Mateo
Sancho Cardiel:
Es una de las películas más esperadas y
espectaculares de la temporada y, en lo que
llevamos de año, la de recaudación más
abultada, llegando a los cien millones de
dólares en tan sólo cinco días. Además,
demuestra que Tom Cruise sabe
dirigir su carrera, pues tras sus coqueteos con
el cine minoritario y de gran éxito crítico con
Magnolia y Eyes Wide Shut, ha vuelto
a reventar taquillas con la segunda parte de su
primera y muy satisfactoria experiencia como
productor: Misión
Imposible.
Para esta segunda parte, Brian
De Palma no ha querido ponerse tras las
cámaras por diferencias creativas con el
todopoderoso protagonista y ése es, junto con un
insulso argumento
(incomprensiblemente, obra del renombrado Robert Towne, guionista de
Chinatown), el
principal lastre del filme. Porque su sustituto, John Woo
ha destrozado todo el encanto de la primera parte.
La escena anterior a los títulos de crédito nos
prepara para la trampa de utilizar una y
otra vez hasta la extenuación el recurso de las
caretas, que acaba siendo una burda manera de
darle a la trama los giros que el ingenio no ha
sabido darle. La primera parte respeta
los propósitos de su antecesora, pero sin los
mismos resultados. Lo que en manos del maestro De
Palma era una intriga elegante y estilizada,
rodada con un soberbio estilo visual, se
convierte aquí en un romance hortera
aderezado con dosis de efectos especiales, y con
una estética más propia de los anuncios de
perfume que del cine de espionaje de alto voltaje.
Dejando aparte el encontrarnos con unas
surrealistas Fallas en la Semana Santa Sevillana
y los comentarios misóginos de un visto y no
visto Anthony Hopkins,
la historia de amor surge de la manera más
inexplicable (todos recordamos lo reticente que
era Cruise a las proposiciones de Emmanuel Beart en la
primera parte), para luego ver cómo la
película se transforma en un remake
inconfesado de Encadenados
de Hitchcock,
pero donde el talento del maestro brilla por su
ausencia. A continuación empieza lo mejor de la
película, lo que realmente está a la altura de
la serie y de la primera parte; aunque repita
más o menos sus mismos movimientos, consigue que
el espectador vibre en la butaca. Pero llegada la
última parte, se pone en marcha toda la
"maquinaria John Woo" y la pantalla se
inunda de tantas balas como inverosimilitudes. Y,
sí, tendrá mucha estética de la violencia
(¿es por su poca estética que ciertas heridas
desaparecen como por arte de magia?), pero la
última media hora es únicamente lucha
imposible, motos incluidas, entre el protagonista
y su rival, con mucha ridícula
coreografía, pero sin credibilidad ni
entretenimiento.
En fin, que de toda esta tomadura de pelo
(hasta la estupenda melodía ha sido machacada)
pueden recibir tímidos elogios los dos
protagonistas: Thandie
Newton, por su original belleza y su
sensible interpretación, y Cruise porque, si
bien podría haber cuidado más su actuación en
vez de tanta acrobacia, hay que reconocer que son
estos papeles poco exigentes los que mejor sabe
hacer, exceptuando esas caras de velocidad que
producen vergüenza ajena. Pero igual que me
confieso profundamente decepcionado con este
auténtico despropósito, también sé que todo
lo que aquí he criticado, a otros puede
causarles euforia. Y, aunque no lo comprendo, sí
afirmo que esta película a algunos les dará lo
que buscan. Pero yo buscaba cine, y esto no lo
es.
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