CRÍTICA por Alice:
«Que yo
recuerde, desde que tuve uso de razón, quise ser
un gángster».
Así sin más, empieza esta trepidante
película del cine negro y probablemente la mejor
de la magnífica filmografía de Scorsese, con unos títulos de crédito
iniciales que nos advierten del ritmo,
y la intensidad de lo que el
espectador está a punto de presenciar. Scorsese
convirtió la historia de Nicholas Pileggi, en
una película excepcional.
Debido al éxito que le supuso
esta película, posteriormente decidió llevar a
la pantalla otra de las novelas de este escritor,
"Casino", y aunque mucha gente afirmó que las
similitudes eran excesivas yo pienso que quien
las ha visto, puede darse cuenta de que se trata
de dos historias totalmente distintas, aunque
llevadas a cabo por un mismo equipo. Es natural
que existan algunos pequeños detalles, huellas
inevitables del director, porque ante todo
Scorsese es un gran autor, un excelente creador,
con un estilo propio, y original, estilo que
plasma en cada una de sus obras.
"Goodfellas"
es una película que tiene
como narrador a la violencia en sí. No creo que
sea una película violenta, simplemente se sirve
de ella para contar una historia, la de los chicos listos de
la ciudad, y no nos la
muestra como algo sin relación o sin sentido: es
una
violencia que tiene su propio protagonismo, que
es necesaria puesto que sin
ella no podría encontrar el lazo que uniera las
vidas de estos "buenos chicos". No se
trata de la violencia gratuíta de muchas
películas americanas. Ésta es el hilo conductor
de este vertiginoso relato, del ascenso y
descenso a un mismo sitio: a ese sitio al que
nadie quiere pertenecer pero por el que todos
sienten curiosidad.
Es una historia de la que el
propio director conoce bastantes detalles puesto
que tuvo que pasar su enfermiza infancia en uno
de los peores barrios neoyorquinos y estaba
acostumbrado al ambiente de las malas calles de
la ciudad.
Este lado prohibido, el que
separa la rectitud de la delincuencia, es la
serpiente que habitualmente tienta a muchos de
los personajes de sus películas. Uno siente
curiosidad por entrar en ese lado tenebroso que
tan bien nos retrata con unos movimientos
de cámara y una técnica de montaje de una
calidad extraordinaria.
Una vez dentro, intenta justificar o hacer comprender el
por qué de actuar así, el por qué de esa
violencia necesaria, y es que eso te convierte en
uno de ellos, o ¿acaso la
gente quiere pasar desapercibida?, la gente no
quiere ser un "don nadie", quiere
respeto, lealtad, protección, y en realidad es
eso lo que
buscan estos personajes, separarse de la escoria
que se mata trabajando honestamente por un
ridículo sueldo, de esas caras sin nombre que
vagan por las calles de Nueva York. Ellos necesitan sentirse distintos,
tener más dinero, poder, influencia, sentirse
respetados... y eso lo consiguen uniéndose a
"ellos".
Se creen intocables, pero en realidad actúan de
modo cobarde en muchas ocasiones, puesto que
aunque se repitan a sí mismos los códigos de
fidelidad por los que están unidos unos a otros,
simplemente saben ganarse ese respeto actuando
por encima de los demás, y se sienten muy
valientes con un arma en la mano, cuando en
realidad muchas veces no quieren pararse a pensar
en que han acabado así, por esa obsesiva idea de
ser distintos, y lo que ocurre, es que no tienen
las suficientes aptitudes como para sobrevivir en
el mundo real, que también es cruel, no sólo lo
son ellos, y en ese mundo, no saben defenderse,
por eso necesitan asegurarse de que están
perpetuamente protegidos por "la
família". Todos seríamos más listos con
un arma en la mano, pero eso ellos no lo saben,
se sienten tan sumamente superiores, que lo que
pasa fuera de su mundo no les importa, puesto que
no pertenecen a él. Se han vendido por conseguir
ese toque de distinción, por ganar esas miradas
asustadas de la gente que
no osa discutir con ellos el más mínimo
problema, por subir esas escaleras desde las que
contemplan a los diminutos y descerebrados seres
humanos que intentan mantener una convivencia
pacífica en una ciudad donde todo el mundo
parece estar loco.
En "El Padrino", se omitió la palabra mafia en el guión de la película, cosa
estúpida cuando todos sabíamos perfectamente
que la família Corleone no se dedicaba a la
venta de cosméticos. Todo ello para evitar
polémica ... Pero aquí la palabra se nombra a
los cuatro vientos cuando Robert De Niro entra en escena, aparentando tener unos
veinticuatro años, cosa que resulta realmente
ridícula, puesto que en realidad tenía el doble
de edad, pero todo pareció solucionarse con un
buen tinte de pelo y varias dosis de peluquería
para disimular sus incipientes entradas. Bueno
sí, éste podría ser un fallo, pero vamos a
pasarlo por alto, además tampoco se veía tan
mayor... ni que la película fuera un desfile de
figurines, es más "Uno de los nuestros" no tiene ningún fallo, así que si
intentas buscar en estas líneas alguno, me
parece que tendrás que dejar de leer esto ahora
mismo.
Hollywood por aquel entonces
aclamaba la maravillosa interpretación de De
Niro en la película "Despertares", y parece ser que no veían mérito
alguno en este increíble trabajo como gángster
(para mí una de sus mejores interpretaciones).
Pero ya sabemos que allí, es necesario,
representar de vez en cuando algún papel tipo "Rainman", para que te hagan caso.
Él no es el protagonista de esta historia, que
ya es raro debido a la increíble amistad entre
Martin y Robert. De Niro, por aquel entonces era
conocido como "Bob de no", debido a que
solía negarse a interpretar muchos de los
guiones que llegaban a sus manos.
Y yo me pregunto, si es tan exigente, y busca
minuciosamente un guión de calidad ¿cómo pudo
realizar aquella película que todavía intento
olvidar llamada "Nunca fuímos ángeles"?. Bueno, hasta el más perfecto comete
errores alguna vez... igual le debía dinero al
director, aunque él dice que lo hizo por amistad
a Sean Penn. A lo mejor lo entendí mal y dijo por
un chantaje que le hizo Sean Penn, porque
conociendo la fama y reputación de este buen
muchacho tampoco me extrañaría nada.
La amistad entre De Niro y
Scorsese se inició hace muchos años, cuando
ambos eran prácticamente desconocidos y
decidieron probar suerte con "Malas calles". Parecía que Harvey Keitel iba a ser la mano derecha de Scorsese,
debido a que en aquella película representaba un
papel en el que se plasmaban algunos datos de la
personalidad del director. Al final, acabó
siendo la mano izquierda, puesto que la mayoría
de los papeles protagonistas quedaron reservados
automáticamente para De Niro.
Martin Scorsese jamás estudió
en ninguna academia de cine, sino que fue el
propio cine quien le instruyó. Era un niño
solitario, que debido a sus continuos problemas
respiratorios no podía jugar como el resto de
los chicos de su edad, y pasaba el tiempo viendo
películas. Obras que le marcaron profundamente,
que veía una y otra vez, y fue entonces cuando
supo que quería ser director.
A lo largo de su filmografía podemos observar el
progreso de su carrera, la perfección que ha ido
adquiriendo con el dominio de las cámaras, del
montaje... Es un perfeccionista hasta los
límites, cosa que irritaba a algunos de sus
compañeros. Si una sola palabra de lo escrito en
el guión no salía como él quería estaba
dispuesto a decirle a la productora que
abandonaba el proyecto, cosa que casi hace con "Toro Salvaje".
Quizá lo que más sorprende es precisamente
esto, que no haya contado más que con su propia
ayuda y haya sabido crear este pequeño universo
de personajes tan extraños, que han marcado
tanto desde los años 70 y aún hoy, y que todo
esto lo haya conseguido simplemente viendo cine,
cosa que puede alentar a cualquier persona que
sueñe con ser un buen realizador algún día.
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En "Uno de los
nuestros", Ray Liotta, nos
narra la historia de su vida, de la vida de Henry Hill. Él
tenía claro desde pequeño que quería ser uno
de ellos, de hecho renuncia a todo lo que tenía,
que en realidad no era gran cosa, aunque todo
honesto, para pertenecer a esa mafia.
Joe Pesci, es el loco de la película, y su
interpretación le concedió el oscar como actor
secundario. Es
el más irascible, violento, y estúpido de
todos. Está tan convencido de que a pesar de su
pequeña estatura es uno de los hombres más
grandes de la ciudad que se olvida de que en su
juego hay unas reglas que jamás deben
incumplirse. Eran tan
sencillas como las de los "Gremlins", sólo que como no tiene el cerebro en
las condiciones normales, no es capaz de recordar
que nunca se debe matar a nadie de "la
família", pero eso a él le da lo mismo. Si
alguien le insulta, cree que tiene derecho a
matarle salvajemente, incluso aunque haya muerto
da lo mismo, hay que seguir golpeándolo no vaya
a ser que pueda sentir algo... Todos le tienen miedo
porque él mismo se siente inseguro. Nadie sabe
de lo que es capaz de hacer, ni hasta dónde va a
llegar. Es capaz de matar a
un muchacho porque no le ha traído su bebida
cuando se la ha pedido, o de asesinar a golpes a
un antiguo compañero que le recuerda los viejos
tiempos. Tiene que hacerlo porque necesita llamar la
atención de algún modo, tiene que divertir a su
público.
Jimmy (De Niro) es el ejemplo que todos siguen, ese
padre que quieren tener, el modelo a alcanzar, con un historial casi inigualable, de
asesinatos y robos, que le hacen ser igual o más
temido que Tommy (Pesci). Él disfruta robando,
la cantidad que sea, pero necesita robar, aunque
a veces no escogerá el equipo adecuado y es
posible que le traigan algún que otro problema.
Pero ¿qué más da? Él estará tranquilamente
en la barra de un bar, cuando nadie percibirá en
su mirada penetrante que no sólo está tomando
una copa: él está contando cabezas, sus
cabezas, a las que iremos descubriendo mientras Eric Clapton toca los últimos acordes de "Layla".
Paul Sorvino, está espléndido en un papel
sencillo, pero realmente convincente. Él es el punto de unión de
toda esta fauna. No es un hombre de palabras, ni
siquiera de acción, pero es él quien mueve los
hilos a través de este selecto clan de
marionetas que tiene
rendidos a sus pies hasta que la muerte los
separe o hasta que se maten unos a otros.
Lorraine Bracco, es la esposa de Henry, y
realiza una interpretación suprema como Karen, la esposa que decide probar suerte en
este mundo, que la va a separar de la pobreza con
la que ha vivido todos estos años. Se casará
enamorada, pero ese amor, se irá desvaneciéndo
al mismo ritmo que el resto de los personajes se
van hundiendo.
Henry la engañará con varias mujeres, pero él
puede hacer eso, ella tiene que entenderlo,
estaba permitido, pero no el divorcio.
No son animales. Ante todo hay que guardar las
apariencias. Podrían haberla matado, sí,
hubiera sido lo correcto para que no contara a un
juez lo que en realidad estaba pasando, pero no
divorciarse. Eso no es ético.
Karen no es tonta, y sabe que no puede dejar que
esas otras mujeres le quiten a Henry, esa fuente
de ingresos que la ha situado en una posición
social más que elevada. Además si algún día
ocurre algo, ella no sabía nada... sólo era una
estúpida que creía que su marido trabajaba en
una empresa de construcción. O ¿acaso iba a
dejar perder todo ese poder por una prostituta
que se acostaba con su marido?. Ella era más
lista...
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La película comienza con una
escena en la que un tipo aparece casi muerto en
el maletero de un coche. A partir de ahí, un
flashback nos lleva a la infancia de Henry.
Cuando volvemos a encontrarnos con esa escena,
todo lo que hasta ahora había sido una cuesta
arriba de la que el clan salía airoso siempre,
empieza a tomar el inevitable descenso que
veníamos advirtiendo desde el principio, una
cuesta abajo aún más sangrienta...
La cárcel, el
miedo, la traición... y
sobre todo el pilar fundamental de muchas de las
obras del director: la redención del personaje protagonista. Ese arrepentimiento típico del
cobarde que cuando se ve apurado ya no se acuerda
de aquella fidelidad que juró hace décadas, que
es capaz de borrar ese mal sueño por volver al
anonimato por miedo a algo con lo que siempre ha
estado jugando: la muerte.
A ritmo de canciones de los
años 60 y 70, "Uno de los nuestros" es
la historia
de unos chicos que jugaron a ser héroes, a defender a aquellas personas que no
podían contar con los servicios de la policía,
aquellos chicos, que a los trece años ganaban
más dinero del que podían llegar a gastar.
Es la historia de un sueño, un
relato violento, con unos personajes fuertes y a
la vez débiles, grandes y pequeños, que juegan
con una ruleta de tentaciones peligrosas, una
fama («para
mí ser gángster, era muchísimo mejor que ser
Presidente de los Estados Unidos»), que puede que les destruya para
siempre, y que les devuelva al lugar de donde
quisieron salir: al lugar donde nos encontramos
las personas normales, al anonimato, a la
monotonía y al aburrimiento, ese lugar donde nos
encontramos todos nosotros y del que muchas veces
queremos salir, sólo que no sabemos cómo. Ellos
nos muestran la vía que escogieron, y así
acabaron, pero el reto en el que nos encontramos
nosotros (los estúpidos, según ellos) es saber
encontrar la salida adecuada, y no siempre es una
tarea fácil, así que muchas veces es mejor
seguir soñando...
ALICE
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