CRÍTICA por Arkadin:
Enfrentarse al anglicismo remake, como espuria
compañía de cualquier film, es algo que produce
urticaria a cualquier cinéfilo. Suelen ser
productos para el mercado video-televisión que,
buscando explotar un éxito, masacran el
original. Un puñado de honrosas excepciones (el
mismo Hitchcock se
copió a sí mismo en "The
Man Who Knew Too Much" y tanto Hawks como Wilder versionaron "The Front Page") no
son suficientes para desarraigar este sensato
prejuicio.
Gus Van Sant,
paradigma del cine indie, con las dos
espléndidas películas de su cominenzo ("Drustore Cowboy"
y "Mi Idaho
Privado") y dos notables incursiones
en la industria de las majors ("Todo por un sueño"
y "El Indomable Will
Hunting") merecía, en principio, un
voto de confianza en su homenaje al maestro.
"Psycho" 1998
es un lujo que Van Sant se ha permitido a sí
mismo con un pretexto pedagógico.
Lo del lujo es obvio ¿A que cineasta no le
apetece, como ejercicio de estilo, reproducir una
joya de la historia del cine?. Apenas dos
cambios - la luz y la dirección de actores- se
permite el realizador.( El trasvase a
l998 o la dirección artística son sólidos,
pero despreciables.). En ambos sale airoso. A Vince Vaughn, Anne Heche y Julianne Moore, les sobra
eficacia e imagen, y a la cámara, con sus juegos
de profundidad de campo antiguos y moderna
perfección de movimientos, cumple.
Lo de la pedagogía, con ser el pretexto
ético que Van Sant vende en las entrevistas para
justificar sus ganas de rodar un Hitch, también
está claro: La aberrante educación audiovisual
que padecen los teenager y estudiantes en
general, favorece el desprecio por el B/N, las
V.O.S., el cine mudo, el reconocimiento del autor
(prima el actor-instrumento sobre el
director-creador), etc., mecanismos
imprescindibles para un exacto amor al séptimo
arte
Así, aunque este remake, no sea más que la
onánica recreación de un cineasta inteligente,
aunque no aporte nada al original y
pierda, inevitable, el factor sorpresa, el
impacto técnico de hace 40 años y el regusto
perverso de Sir Alfred ("Esta burguesía ya
no se escandaliza de nada", decía D. Luis Buñuel), bastaría
con que este thriller perfecto con montaje fruto
de un "guión de hierro" y no de los
dedos de un artesano a sueldo (a mucho sueldo) de
la productora de turno, que no necesita
Steady-cam, ni 50 cámaras, interese a un sólo
espectador de "Arma letal 4", habrá ,
al menos, cumplido una labor social.
Así, que a fatigar video-clubs y filmotecas, "The Logder", "Sabotaje", "The Lady Vanishes"
y otras maravillas os esperan.
ARKADIN
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