CRÍTICA por Mateo
Sancho Cardiel:
Desde que era tratado en la época del destape
como un personaje casi esperpéntico hasta ahora,
la figura del homosexual en el cine ha
vivido un constante proceso de
"maduración". En parte fue el
Almodóvar más
radical el que popularizó los círculos gay,
pero también de una manera muy excéntrica. Ya
en los noventa, la estridente "Más que amor
frenesí" o la más sentimental "Sobreviviré",
se han esforzado por insertar a los homosexuales
en la sociedad y eliminar los prejuicios sobre
ellos, y las dos fueron sendos éxitos de
público.
Ahora, Gerardo Vera,
tras destacar como brillante director artístico
y llevar a cabo la difícil dirección de "La Celestina",
nos ofrece la cara más honrada, valiente y
certera de esta aún polémica orientación
sexual. "Segunda
Piel" no juzga como más especial que
cualquier otro el triángulo amoroso que
se establece entre Javier
Bardem, Ariadna Gil y Jordi Mollá,
este último como el vértice común.
Asimismo, también muestra escenas de sexo
explícitas justificadas entre los dos
protagonistas masculinos con la misma naturalidad
que las de la pareja heterosexual (eso sí,
sabiendo perfectamente el morbo que esto añade a
la película y que aún hay gente que se siente
incómoda con estas secuencias). Y, por último,
y lo más importante, nos ofrece una radiografía
profunda y completa de esta complicada relación,
con descripciones muy exhaustivas de los tres
personajes. Alberto está casado con
Elena, tiene un hijo y un firme puesto de
trabajo. Pero tiene una doble vida como pareja de
Diego, que podría hacer saltar por los aires
toda esta cómoda existencia. Con este
planteamiento, en el tapete quedan servidos el
engaño, la duda, la frustración y el amor. La
mentira que Alberto quiere hacer creer tanto a
sí mismo como a su mujer, y que cuando la acepta
le hace dudar en su elección: la vida
planificada que llevaba hasta ahora o la pasión
prohibida que vive con Diego. Esta indecisión
lleva a la frustración de todos los personajes
por no ver sus deseos ni cumplidos ni firmes,
pues sufren por un amor puro, pero inviable para
satisfacerles a todos y que nadie salga
perjudicado.
Para dar vida a este atractivo guión, Gerardo
Vera consiguió reclutar a un reparto de
lujo, compuesto por nombres de rabiosa
actualidad: Jordi Mollá, se mete en "las
dos pieles" de Alberto, un personaje
complejo y atormentado que le ha valido su
tercera candidatura al Goya; Javier Bardem,
demuestra que es uno de nuestros actores más
camaleónicos al reflejar magníficamente en
Diego el alma frágil, desnuda e ilusionada
entregada al amor. Y Ariadna Gil, por su parte,
está muy convincente como Elena, que ve cómo su
vida aparentemente feliz se desmorona por algo
imprevisible. Además, los secundarios no tienen
desperdicio: la ganadora del Goya Cecilia Roth, como el
paño de lágrimas de Diego y la que se quedó
por ella sin el premio, Mercedes
Sampietro, como la madre de Elena, ofrecen
irreprochables interpretaciones.
Pero la mayor virtud de "Segunda
piel" es que ofrece un mensaje más allá de
las tendencias sexuales: un mensaje desgarrado
sobre el amor, una apología de la sinceridad que
es perfectamente aplicable para todos los
componentes de esta sociedad que se rige por
interés e hipocresía, enmascarando la
personalidad y multiplicando las frustraciones.
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