CRÍTICA por Ismael
Alonso
Cuando llega la noche
La luz de la escalera estaba
apagada. Probé a subir hasta mi casa así, entre
la penumbra que forma la noche combinada con el
mortecino resplandor de una luna pálida e
hinchada. Pisé los primeros peldaños con
la convicción del que se pone a prueba a si
mismo de forma infantil, como tentando su propia
seguridad. En el quinto escalón el murmullo del
trafico de la calle era ya casi imperceptible, el
silencio invadía un aire que a mí me parecía
cada vez más denso. Un poco mas arriba escuché
los primeros latidos de mi corazón que luchaban
con los cada vez más confusos mensajes que mi
razón dictaba... "Has visto sólo una
película" me decía, "No es real, no
puede ser que a estas alturas aun te asuste una
simple historia de miedo". Mis pasos
producían un extraño eco que se me hacía
turbador al oído, un par de escalones después
la oscuridad empezó a tomar formas que mi
nerviosa vista se empeñaba en tornar
amenazantes. Apenas lo dude un instante
más... encendí la luz y apreté el paso
hasta casa.
Aunque parezca mentira "The Blair Witch
Project" consigue algo que hacía
mucho tiempo que no ocurría, la película del
tandem Sánchez-Myrick produce
auténtico miedo y angustia. Jugando
con elementos muy limitados cinematográficamente
hablando (tres únicos personajes, apenas un
sólo escenario, un presupuesto irrisorio)
esta pareja consigue lo que dos décadas de cine
de terror no habían logrado desde "El exorcista":
crear en el espectador la sensación física del
horror y del pánico, angustiando con su turbador
film las mentes más racionales.
"The Blair Witch
Project" es cine de bajísimo presupuesto
pero de enormes cualidades, desde la
interpretación angustiosa de los protagonistas,
hasta la inteligente resolución de un
guión tan simple como efectivo pasando
por un montaje que yuxtapone distintos
formatos de cine y vídeo que dan verosimilitud
al invento y, además, permiten mantener
el ajustado presupuesto. Los autores renuevan el
género con una propuesta tan arriesgada e
inteligente como no se había visto desde "La Noche de los muertos
vivientes" de Romero,
"La Matanza de
Texas" de Hooper
o "La Noche de
Halloween" de Carpenter
y, de esta manera, crean un falso
documental muy bien hilvanado tanto
dentro de la propia película como, sobretodo,
mediante una campaña mediática tan
genial como arriesgada que hace que uno
no se sienta para nada decepcionado con los
resultados (pese a que parte del publico espera
ver una enésima versión de Viernes 13).
La enfermiza contemplación de las
granulosas imágenes, los constantes desenfoques,
los planos aberrantes, el movimiento frenético
de la cámara producen auténticas sensaciones de
pánico físico en la platea y cuando se
ha conseguido este malestar corporal la
película avanza sin remedio hacia un final que
se sabe trágico de antemano, de forma que uno se
ve irrevocablemente atraído hacia un malestar
mental. Una auténtica tortura para el
pericardio da comienzo entonces, la respiración
se hace entrecortada, las palmas de las manos se
asen al brazo de la butaca, la nuca se cubre de
sudor y la mirada se congela hasta el paroxismo
de la secuencia final donde el horror golpea sin
piedad.
No es, afortunadamente,
"The Blair Witch Project" una
película de sustos, no es un desfile de
pseudogore, los protagonistas pese a su
edad no se comportan como los adolescentes que
invaden ultimamente las pantallas de medio mundo.
"The Blair Witch Project" es cine de
miedo en estado puro mediante imágenes que
producen sensaciones físicas en el que las
contempla. Una nueva forma de hacer cine
y de repercutir en los espectadores ha tomado
forma por fin y de la manera más brillante
posible. No se pueden cerrar los ojos ante esta
película, no se puede apartar la mirada,
el horror aquí vertido es demasiado atrayente,
demasiado bello.
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