CRÍTICA
por Pablo del Moral (CinEncanto)
Antes que
nada, quiero enfatizar que soy un gran fanático
de las películas de horror y de los efectos
especiales. Por lo general voy a ver cualquier
película "de miedo" que aparezca en
cartelera, sin importarme que tan buena o mala
pueda ser. Siento que es mi deber apoyar al
género para fomentar la creación y
distribución de horror fílmico. Lo mismo sucede
respecto a los efectos especiales. He presenciado
auténticos bodrios, sólo redimibles (en mayor o
menor medida) por la inclusión de algunos
segundos de efectos especiales, añadidos en un
último y desesperado intento por salvar la cinta
y evitar el temido "Dirigida por Alan
Smithee". Escribo esto para que se
entienda que mi disgusto con "La
Maldición" (título en México de "The
haunting") no deriva de la clásica falta de
respeto por el género, que veo con pesar es cada
vez más difundida en los medios y en la crítica
general.
"La
Maldición" empieza muy bien,
aunque con la sutileza de un toro en la
proverbial tienda de vajillas. Eleanor (Lili
Taylor) ha tenido una vida miserable atendiendo a
su madre enferma; sus parientes más cercanos (la
familia de su hermana) no son ningunos
samaritanos y sus prospectos a futuro no podrían
ser más negros... excepto que sí lo son.
Atraída por el beneficio monetario ofrecido,
accede a participar en un experimento sobre
insomnio llevado a cabo por el Dr. Marrow, que
tendrá lugar en una casona "en las
afueras" (¿dónde más?). Una vez en la
casona, Eleanor conoce al Dr. y a sus compañeros
de experimento. Pero, como comúnmente sucede,
las cosas no son lo que parecen ni se desarrollan
como se espera.
La primera
media hora de la película funciona muy bien como
establecimiento de los personajes, motivaciones y
premisas generales del argumento. El formidable
diseño de sonido es un elemento
extremadamente importante para transmitir a la
audiencia el temor y ansiedad que sienten los
personajes. Es esencial ver esta película en un
cine con buen sonido para disfrutar la
experiencia completa, como la concibió el
director. Disfruté mucho del manejo inicial del
horror, completamente psicológico, al menos en
esta etapa, haciendo homenaje (o copiando) la
filosofía del género fantástico de antaño,
"Menos es Más". El director
inteligentemente escoge no mostrar las causas del
terror, sabiendo que lo desconocido, la amenaza
no vista, sino percibida, produce una reacción
más visceral, despertando el instinto animal de
superviviencia profundamente sepultado en nuestra
conciencia acolchonada por la comodidad en la que
vivimos.
Entonces,
hace su aparición el primer efecto especial.
Toda la tensión generada hasta ese
momento se desinfla como una pelota
perforada por un alfiler... no con una
explosión, sino con un desgano que termina en la
apatía. Ya no estamos asustados por lo
desconocido. Una vez que vemos lo que nos
aterraba, cae perfectamente dentro de los
conceptos arquetípicos pre-empacados con los que
nos han alimentado toda nuestra vida y toda
sorpresa y temor a lo desconocido se evaporan.
De aquí en
adelante la película se transforma en una
carpeta de presentación para el estudio de
efectos especiales de Phil Tippet. El
trabajo de efectos es excelente sin embargo, y
siempre aprecio ver en el cine imágenes nuevas,
por lo que respeto esta obra como objeto de gran
belleza artística en el aspecto visual. Los
sets, diseñados por Eugenio Zanetti, son
sobrecogedores, y serán el estándar contra el
cual serán medidas todas las "casas
embrujadas" del futuro.
Sin
embargo, la tarea de aterrorizarnos, autoimpuesta
por la película, salió por una ventana y nunca
regresará. Esto es doblemente penoso,
considerando el excelente trabajo conseguido en
la primera mitad por el director. Una vez más
vemos los efectos como un fin por sí
mismos en vez de funcionar como herramienta
narrativa de ayuda para contar la
historia. En ocasiones considero este enfoque
como válido; por ejemplo "Tornado" ("Twister"),
película previa del mismo director, es una
película donde no se pretende llegar a más que
asombrarnos con imágenes fantásticas y cumple
perfectamente con su función de entretener. Pero
cuando se aspira a más, como es en el caso de
"La Maldición", la salida fácil de
los efectos especiales destruye nuestras
expectativas de ser magistralmente manipulados
por las fuerzas invisibles de lo desconocido y de
la experta narrativa.
Calificación: 6

Imágenes
de The haunting (La guarida) - Copyright © 1999
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