 |
Dirección: Stephen
Sommers.
País: USA.
Año: 1999.
Duración: 124 min.
Interpretación: Brendan
Fraser (Rick O'Connell), Rachel Weisz (Evelyn
Carnahan), John Hannah (Jonathan Carnahan),
Arnold Vosloo (Imhotep), Kevin J. O'Connor (Beni
Gabor), Jonathan Hyde (Dr. Chamberlin), Oded Fehr
(Ardeth Bay), Erick Avari (Dr. Bey), Stephen
Dunham (Henderson), Corey Johnson (Daniels), Tuc
Watkins (Burns).
Guión: Stephen
Sommers; basado en un argumento de Lloyd
Fonvielle, Kevin Jarre y él mismo, sobre el
guión de 1932 de John L. Balderston, a su vez
basado en la historia creada por Nina Wilcox
Putnam y Richard Schayer.
Producción: Sean
Daniel y James Jacks.
Música: Jerry
Goldsmith.
Fotografía: Adrian
Briddle.
Montaje: Bob
Ducsay.
Diseño de producción: Allan
Cameron.
Dirección artística: Giles
Masters, Tony Reading, Clifford Robinson y Peter
Russell.
Vestuario: John
Bloomfield.
Decorados: Peter
Howitt. |
CRÍTICA
por Santiago L. Moreno
En 1932 Karl Freund realizaba
una nueva versión, esta vez sonora, de "La
momia" y colocaba al personaje interpretado
por Boris Karloff en el
olimpo de los monstruos cinematográficos de
todos los tiempos. Desde entonces, varios han
sido los directores que a lo largo de estos más
de 60 años han intentado actualizar el clásico,
acercándolo a los cánones estilísticos de la
década en que se rodaba, siempre dentro del
género de terror. El problema estribaba en el
presupuesto empleado en los diferentes proyectos,
siempre muy por debajo de lo que hubiera merecido
una revisión de un clásico. Ello condujo al
fracaso a las distintas versiones, que en
realidad no acababan siendo otra cosa que meras
series B, y de las que sólo se puede salvar el
acercamiento que la Hammer realizó en 1959 con Christopher
Lee y Peter Cushing, un
reparto usual de otro de los grandes monstruos
míticos del cine: el conde Drácula.
A un año
del nuevo milenio, Stephen Sommers, habitual
director en sus comienzos del género juvenil de
aventuras, con títulos como "Las
aventuras de Huckleberry Fynn" o "El
libro de la selva", y metido
últimamente en el fantástico con "Deep
rising", ha decidido abordar la historia
del monstruo vendado conjugando los dos géneros
que ya conocía. Ha dispuesto para ello, al
contrario que en anteriores versiones, con un
gran presupuesto que le ha permitido contar con
los últimos avances de la técnica de efectos
especiales. El resultado es una película que no
tiene nada que ver estilísticamente con su
predecesora.
La
nueva "momia" no se mueve precisamente
por los caminos del cine de terror, sino más
bien por los de la aventura fantástica con
notables tintes cómicos. Ni siquiera
usa el escalofriante vendaje que hizo famoso al
monstruo; en cuanto a eso, incluso esa reciente
inconsistencia de Mulcahy titulada "La
sombra del faraón" es más
fiel al original.
Por todo lo
dicho, no es de extrañar que se le ande buscando
comparaciones con la obra fundamental de este
tipo de cine: "En busca del arca
perdida" de Steven
Spielberg. Ciertamente, "The mummy"
trata de seguir todas las enseñanzas de la serie
de Indiana Jones paso a paso. Hay un
protagonista cínico y aventurero encarnado
espléndidamente por Brendan Fraser
(seguramente lo mejor de la película); una chica
que sirve de contrapunto cómico y romántico al
protagonista, rostro a tener en cuenta en el
futuro (Rachel Weisz); un par
de secundarios graciosos, algo fundamental en
este tipo de cine y, cómo no, la momia,
interpretada por el sudafricano Arnold
Vosloo. El problema es que esta
momia está muy lejos de constituir ese ser
sobrecogedor que debería asustar a los
espectadores. Es un personaje que de
puro normal y humano no logra quitarle el sueño
a nadie: es simplemente uno de tantos entre los
miles de malos que nos ha dado la historia del
cine.
El
guión de la película está francamente mal
construido, destripando el posible
misterio en las primeras escenas, mostrando, o
bien desgana o bien un desconocimiento brutal de
cómo ha de construirse una historia para que
tenga un mínimo de suspense, y dudando
continuamente de dónde debería situarse la
acción, si en la capital o en la ciudad perdida.
La película llega incluso a ser aburrida en
algunos tramos, aunque sin llegar al inexcusable
punto de la pesadez.
Cuenta
en su descargo con algunos momentos cómicos muy
logrados, con unos buenos efectos especiales
propios de cualquier buen presupuesto y, sobre
todo, con un buen final, seguramente por
estar extraído sin disimulo del filme "Army
of darkness" (El ejército de las
tinieblas) de Sam Reimi.
Si hay que
comparar esta versión de "The mummy"
con alguna otra película, desde luego no será
con la original del año 32, pero desde luego
tampoco con la serie de Indiana Jones, a la que
no logra alcanzar ni de lejos. Son más cercanos
a esta nueva realización productos como la más
reciente versión de "Las minas del rey
Salomón", protagonizada por Richard
Chamberlain y Sharon Stone, o la
divertida "Tras el corazón verde", de Robert
Zemeckis. Querer ir más allá en las
comparaciones es un sacrilegio que podría ser
castigado con la maldición de cierto antiguo
sacerdote vendado de la cabeza a los pies.
El
aventurero O`Connell, por mucho que se esfuerce
el cada vez más notorio Fraser, nunca podrá
estar a la altura de Indy-Ford, el único y
auténtico: el verdadero.
Imágenes
de The Mummy (La Momia) - Copyright © 1999
Universal Pictures y Alphaville Films. Todos los
derechos reservados.
< Página principal de The
Mummy (La Momia)
|