CRÍTICA por Mateo
Sancho Cardiel
La trayectoria de Pedro Almodóvar ha sido
dispar, contradictoria, pero a su vez compacta y
en ella se distinguen períodos que incluyen el
excentricismo, la comedia disparatada y el
melodrama. Como exaltación de lo más excelso de
su filmografía y con nuevas y ricas
aportaciones, el director manchego nos
presenta la madurez definitiva de su talento como
cineasta. Una nueva película que ha
recibido el aplauso ecuánime de un gran sector
de la crítica, que ha considerado este filme, el
número trece de su carrera, como su obra más
completa, sólida y genial. "Todo
sobre mi madre" es, en definitiva,
una obra maestra merecedora de todos los
galardones que le quieran dar, y esperemos no
salga de vacío del Festival de Cannes. La
historia comienza donde "La
flor de mi secreto" no se adentraba.
El personaje secundario que interpretó Kity Manver en esta
película cobra ahora la categoría de
protagonista y, en manos de una sublime Cecilia Roth,
adquiere dimensiones mucho más profundas y
trágicas. Y no quiero desvelar más trama, ya
que es una película en la que debes entrar, como
quien dice, impoluto, sabiendo lo mínimo para
que los acontecimientos que se precipitan
desde un casi inmediato principio hasta el final
te calen hondo y casi te ahoguen de la emoción.
Porque esta es una película de intensidad
pasmosa, en la que cada, minuto, cada segundo,
casi cada fotograma se graba en el cerebro;
pertenece al reducido círculo filmes que
consiguen que el disfrute se haga duradero, que
hacen que el espectador se regocije en la butaca
contento de que el metraje discurra lentamente y
se pueda saborear cada instante. La cinta
no tiene desperdicio, puesto que puede
descubrírsele valores en todas y cada una de sus
facetas. Es una espléndida comedia de
personajes, llenos de patetismo en ocasiones,
pero también refrescantes en su manera de
afrontar la vida. El drama es supremo, con
diálogos de fortísima carga trágica
que de no ser llevados con maestría podían
haber caído en el culebrón. Tampoco hay
que dejar escapar el homenaje al cine
que Almodóvar rinde con esta cinta donde, para
empezar, el título remite a la mítica "Eva al desnudo",
que traducido del inglés literalmente quedaría
"Todo sobre Eva"; también las
continuas referencias a "Un
tranvía llamado deseo", que marca la
vida de Manuela, la protagonista, y que Marisa
Paredes interpreta en la ficción; y por último
y ya de manera mucho más explícita, en los
créditos finales en los que el director dedica
la película a todas las actrices que han sido
tales en sus películas: Bette
Davis, Gena Rowlands
y Romy Schneider.
Todas ellas divas del cine de todos lo tiempos,
pero no menos divas son, y sin duda en el futuro
serán ellas las homenajeadas por algún creador
cinéfilo, las actrices que encabezan el
espléndido reparto de "Todo sobre mi
madre". Pero sobre todo, lo más
deslumbrante es el primoroso retrato del
mundo femenino que Almodóvar consigue
plasmar en el celuloide. Porque los
sentimientos son los verdaderos protagonistas de
esta hermosísima película, lo que la
ensalza al rango de fenómeno cinematográfico.
Son personajes que, al límite,
maltratados por la vida, no tienen más remedio
que aferrarse a lo que hay en su interior.
Todos tienen en común unos sentimientos
indestructibles que les convierten en personas,
patéticas o fascinantes, pero personas. Si
ustedes también lo son, entonces ésta es su
película.
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