CRÍTICA por
Alice
Lawrence Kasdan dirigió en el año 1988 esta intimista película que a pesar de
que la crítica la reconoció como una de las
mejores producciones de ese año, no contó con
el apoyo del público.
Un matrimonio
intentando superar la muerte de un hijo no parece ofrecer a simple vista un buen
juego para un guión cinematográfico, pero el
propio Kasdan supo cómo adaptar esa historia
para la gran pantalla y consiguió así unas
merecidas nominaciones al guión adaptado, y la
principal: la nominación a la mejor película.
Aunque no consiguió ninguna de estas dos
estatuillas a la que hay que sumar la nominación
por la bella partitura musical del excelente John Williams, fue Geena Davis, por
aquel entonces prácticamente desconocida, quien
recibió el oscar por uno de sus más sencillos
pero sinceros trabajos.
William Hurt es un hombre aburrido que escribe guías de
viaje para hombres de negocios, para aquellas personas que realmente
odian viajar, pero que por motivos laborales no
les queda otro remedio. Para esos turistas, Hurt
pasa su vida visitando ciudades, recomendando
lugares para que la gente se sienta como en casa.
Todo lo que un turista accidental necesita, está
en la guías de este personaje.
Kathleen Turner es la esposa, también aburrida, porque
no es capaz de levantar un matrimonio que día tras
día se va sumergiendo en un abismo que la separa de su marido, porque no
es capaz de afrontar el hecho de que su hijo ha fallecido, de que le queda una vida que debe
conseguir sobrellevar. Sin intentar averiguar
cómo está llevando su esposo este duro trauma,
le anuncia que ha decidido separarse de él.
Es a partir de este momento,
cuando empieza una historia, conmovedora, donde
los sentimientos de los personajes ocupan el
papel protagonista, pues cobran una profundidad
casi real, plasmando las sensaciones de tristeza y melancolía en el espectador.
La apatía, la soledad, la renuncia a la búsqueda de la felicidad... ese pequeño mundo en el que Hurt
pretende vivir el resto de su vida, se verá
invadido por la presencia de una entrometida
adiestradora de perros.
Geena Davis encarna a este encantador personaje, una
chica
totalmente opuesta a todo lo que rodea a Hurt: optimista, dulce, habladora... con un
carácter incompatible al de Hurt, una persona
sencilla y humilde que despertará en él esas
ganas por seguir viviendo, el demostrarse a sí
mismo, que no es necesario olvidar los malos
recuerdos para seguir adelante, sino que es
posible vivir con ellos y ser feliz de nuevo.
Los singulares personajes secundarios que aparecen en la película, realizan
un trabajo estupendo: los hermanos de Hurt, que
no saben vivir sin la presencia de la hermana,
unos niños atrapados en el cuerpo de personas
adultas con un nulo o escaso sentido de la
orientación, puesto que al estar acostumbrados a
vivir
encerrados durante años en
una casa de la que nunca salen, no conocen los
encantos de la gran ciudad.
Bill Pullman, editor de Hurt, es el tímido joven
que se enamora de la hermana de éste.
También cabe hacer mención al
perro, este pequeño animal que será el
desencadenante de que las vidas de los
protagonistas se unan.
Hurt se verá inmerso en una
difícil duda. Él no es un hombre que sepa tomar
decisiones y se le plantea un importante reto,
del que dependerá su destino: volver con su
esposa e intentar afrontar sus miedos y
preocupaciones, procurando ser los dos más
comprensivos y comunicativos, o por otra parte,
adentrarse en este nuevo mundo que hasta ahora
desconocía, y que una pobre chica de los barrios
bajos, le ha mostrado.
"El
Turista accidental" es
una gran película, donde la interpretación de
Hurt es realmente sublime, pero ante todo es una
historia, humana y sensible que te hace
participar de las sensaciones de esos personajes.
ALICE
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