 |
Dirección: Harold
Ramis.
País: USA.
Año: 1999.
Duración: 103 min.
Interpretación: Robert
De Niro (Paul Vitti), Billy Crystal (Dr. Ben
Sobel), Lisa Kudrow (Laura MacNamara), Joe
Viterelli (Jelly), Chazz Palminteri (Primo
Sidone), Leo Rossi (Carlo Mangano), Joseph Rigano
(Manetta), Richard Castellano (Jimmy), Molly
Shannon (Caroline), Max Casella (Nicky Shivers).
Guión: Harold
Ramis, Peter Holan y Kenneth Lonergan; basado en
una historia de estos dos últimos.
Producción: Jane
Rosenthal y Paula Weinstein.
Producción ejecutiva: Billy
Crystal, Bruce Berman y Chris Brigham.
Música: Howard
Shore.
Fotografía: Stuart
Dryburgh.
Montaje: Craig
P. Herring y Christopher Tellefsen.
Diseño de producción: Wynn
Thomas.
Dirección artística: Jefferson Sage.
Vestuario: Aude-Bronson Howard.
Decorados: Leslie E. Rollins.
Dirección de producción: Chris Brigham y Denise
Pinckley. |
CRÍTICA
por Ismael Alonso
El diván
de los Corleone
Henry Hill,
el protagonista de esa obra maestra llamada "Uno
de los nuestros" decía al comienzo de esta
película una frase que seducía mi fácilmente
extorsionable imaginación: "Desde que
nací, siempre quise ser un gángster". Y
realmente me resulta difícil creer que
cualquiera, por muy recto y respetuoso con la ley
que sea, no haya soñado alguna vez con
pertenecer a la mafia cinematográfica (no a la
verdadera, ocupada en sus cuitas de
narcotráfico, prostitución y compraventa de
valores) sino a esa "cosa nostra" que
el cine tanto y tan bien ha explotado hasta hacer
que cualquier ciudadano de Sepúlveda sepa tanto
de la "omertá", de la
"famiglia" o la "mamma" como
un nativo de Little Italy. Por lo tanto es mucho
el riesgo que se asume al tomarse el crimen
organizado a chirigota, pero el intento resulta
un éxito clamoroso en manos de un
director cada vez en mejor forma, un guión que
borda la genialidad y unos intérpretes tan
dotados y tan bien avenidos como Robert
De Niro y el
incomprensiblemente minusvalorado Billy
Crystal.
"Una
terapia peligrosa" (horrenda traducción del
titulo original "Analyze this" que ya
da una idea del reto que la película plantea) va
mas allá de la simple parodia y recala con
notable éxito en el homenaje sincero a un
género tan atractivo como peligroso para la
comedia y al que sólo maestros como Billy
Wilder ("Con faldas y a lo
loco") o Mankiewickz ("Ellos
y ellas") se han acercado con
acierto. Pero no es "Una terapia
peligrosa" una simple desvirtuación de los
mitos y constantes mafiosas, no es una
caricaturización del cine de gángsters sin
más, sino que refleja en clave de humor un
soterrado homenaje a los clichés y estereotipos
asociados a esta filmografía: las arias
operísticas, los restaurantes italianos, la
palmadita en la espalda, el "Vito, te quiero
como a un hermano pero bang bang", el
catolicismo, la familia, la hombría, la
fraternidad, el respeto, etc. Todos ellos
conceptos dignos de psicoanálisis por cuanto
constituyen una personalidad que es como un
caramelo para los trabajadores del diván.
Harold
Ramis, que ya demostró su valía en películas
como "Mis dobles, mi mujer y
yo" o la justamente alabada "Atrapado
en el tiempo" se ha convertido, quizás,
en el mejor director de comedias que le queda a
la industria hollywoodiense y en "Una
terapia peligrosa" apuntala una idea
brillante mediante un guión que nunca cae en lo
previsible pese a que finaliza de la forma más
lógica posible. En otras manos esta película
devendría en un vulgar despropósito donde tanto
los actores como la historia se saldría de madre
a la primera de cambio pero no es el caso de
Ramis que logra dosificar el encanto de De Niro y
Crystal haciendo de ellos una pareja que funciona
a la perfección y que recuerda en su forma y en
su ejecución a la comedia clásica de la era
dorada del cine norteamericano.
Ramis, ama
el genero mafioso y recurre a su máximo icono
cinematográfico (Robert De Niro es empleado como
ya hiciera Wilder con George Raft) para
rodar una comedia clásica, amena, de las
que provocan una sonrisa constante y apetecible
en lugar de esas películas que no van mas allá
de la aburrida espera del siguiente chiste.
Ramis trata con cariño y respeto a los
personajes que parodia, un gángster asediado por
la responsabilidad, el estrés y los
remordimientos y un psiquiatra que odia su
trabajo y que halla en su paciente la energía
suficiente como para encontrase con su deseado
yo. En "Una terapia peligrosa" los
mafiosos no son unos payasos vestidos de negro
con corbatas blancas (aunque casi) y los
psiquiatras no fuman puro y lucen perilla (aunque
citen a Freud), sólo son profesionales en
momentos difíciles de sus carreras a los que
unen el reto de cambiar sus vidas y Tony Bennet.
Imágenes
de Una terapia peligrosa - Copyright © 1999
Baltimore Pictures, Face Productions, NPV
Entertainment, Spring Creek Productions, Tribeca
Productions y Village Roadshow Productions. Todos
los derechos reservados.
< Página principal de Una
terapia peligrosa
|